La azufrosa: agua a cuentagotas y azufre por montón

La azufrosa: agua a cuentagotas y azufre por montón

  • Fuente: Carlos Orta
  • 13 julio 2012
  • Pobladores de ejidos de Ramos Arizpe han padecido, desde siempre, la falta del vital líquido, pues el que extraen de los pozos no es apto para consumo humano
    • Contaminación. Habitantes del ejido La Azufrosa señalan que desde hace meses la planta potabilizadora de agua está descompuesta y ahora más que nunca padecen por la falta de agua.Fotos: Vanguardia-Héctor García

Ramos Arizpe, Coahuila.- No recuerdan otra imagen desde el principio de su vida, aridez, polvo, agua a cuenta gotas, así ha sido siempre para los habitantes de los ejidos de Ramos Arizpe.

La lluvia dejó de caer en forma constante desde hace más de un año y las pocas que se han presentado no son suficientes ni para llenar unos cuantos toneles.

Los habitantes de los ejidos Paredón, La Azufrosa y Mesita de León que tenían ganado caprino o vacuno lo han perdido o tenido que vender y las pocas cosechas que permiten un terreno seco y pozos de agua con alto contenido de azufre ya no existen.

El panorama no es promisorio, pues en este año se esperan pocas precipitaciones y se vuelve aún más complicado al saber que la poca agua que tienen para su consumo está contaminada.

Durante la administración municipal anterior, Paredón fue dotada con una planta purificadora para tratar el agua de la región y hacerla apta para la ingesta humana, sin embargo, desde hace meses ésta presentó fallas.

“La purificadora no sirve, el agua está contaminada y ya ha causado que muchos nos enfermemos, por eso la dejamos de tomar”, comenta Petra Delgado, habitante de Paredón, el ejido más poblado de Ramos Arizpe.

Anteriormente las fallas eléctricas eran las que provocaban la suspensión de la purificadora, pero la respuesta de la Comisión Federal de Electricidad era rápida según recuerda Delgado.

Pero una falla mecánica que requiere la sustitución de piezas de alto costo provocó que se decidiera suspender su uso debido a que el agua contenía partículas que hacían su sabor y consistencia intolerable, además que causó enfermedades gastrointestinales a quienes se atrevieron a tomarla.

Antonia Olvera habita en su casa del ejido La Azufrosa junto con su esposo desde hace más de 40 años.
La sequía los obligó a vender las más de 200 cabras que tenían y que servían de soporte para ellos y algunos de sus familiares que habitan en el mismo ejido.

Ahora, sin animales y con la necesidad de comprar agua purificada de garrafón, la situación se vuelve aún más difícil.
“Nadie ha venido hasta acá a proponernos una solución, si en Paredón batallan, nosotros acá más”.

La Azufrosa está a poco más de 11 kilómetros de Paredón, pero la situación de sus pobladores es radicalmente opuesta.

Aunque la zona es conocida por el hotel de aguas termales que se encuentra cerca, los pobladores coinciden que lejos de beneficiarles les ha acarreado problemas.

“No nos dan apoyos de los programas del Municipio o del Estado porque dicen que nosotros vivimos bien por los turistas que vienen al hotel”, dice Pedro Eusebio Delgadillo, quien por más de 35 años ha vivido en el lugar y ahora junto con su esposa Blanca Armendáriz trata de sacar adelante a dos hijos producto del matrimonio.

Con esfuerzo y el apoyo de un ingeniero que les prestó dinero y ayudó a construir un pozo logran sacar agua por primera vez en muchos años, pero la misma composición del suelo, que tienen una enorme concentración del elemento químico que da nombre al lugar, impide que se tome directamente.

“Esta agua la usamos para lavar la ropa, para bañarnos, pero tomarla no está gruesa, así se siente”, dice Delgadillo.
La diarrea es una constante en los pobladores quienes tienen que invertir más en consultas y medicinas.

“Aquí nadie del municipio se ha parado, no se pararon para hacer campaña los partidos, menos ahorita”, dice Antonia Hernández.

Aunque no recuerdan una época próspera para la región, sí saben que la actual es mucho peor y el apoyo de las autoridades ha ido de poco a nulo.

“Del hotel han corrido a mucha gente y por mucho tiempo estuvimos viviendo de trabajos temporales, ahora la situación no ha cambiado mucho, pero tenemos que sacar algo para comprar de perdido dos garrafones a la semana”, dice Delgadillo.

Los 52 pesos que desembolsan parecen poco, pero junto con los casi 600 que les han llegado de la cuenta de luz, se vuelven en algo prácticamente imposible de mantener.

Abandonados, así es como sienten, a pesar de estar a unos metros de una carretera construida para unir Monterrey con los puntos de aguas termales del sector.

Morirse de sed o morir por tomar agua contaminada, las únicas opciones para quienes se aferran a vivir en un campo olvidado.

  • Fuente: Carlos Orta

cv

http://www.vanguardia.com.mx/laazufrosaaguaacuentagotasyazufrepormonton-1329036.html

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