La fuente vital privatizada

Andrés Esteban

Licenciado en Derecho y en Ciencias Políticas y de la Administración

lunes, 02 de septiembre de 2013, 08:31

La fuente vital privatizada

El 28 de julio de 2010, la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció explícitamente el derecho humano al agua y al saneamiento, reafirmando que un agua potable limpia y el saneamiento son esenciales para la realización de todos los derechos humanos. 

Anteriormente, en noviembre de 2002, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales ya estableció que "el derecho humano al agua es indispensable para una vida humana digna" y lo define como el derecho de cada uno a disponer de agua suficiente, saludable, aceptable, físicamente accesible y asequible para su uso personal y doméstico.

Por tanto, el derecho al agua, a poder tener acceso a agua potable, está claramente reconocido en el marco internacional. Sin embargo, es claro que hay una gran desigualdad en el disfrute de este derecho a nivel mundial; y dicha desigualdad está influenciada por el mayor o menor desarrollo del territorio. Así, por ejemplo, el uso medio de agua es de 200 a 300 litros por persona y día en la mayoría de los países en Europa frente a los menos de 10 litros en países como Mozambique. Las personas que carecen de un acceso mejorado al agua en países en desarrollo consumen mucho menos, en parte porque tienen que portarla a través de largas distancias y el agua es bastante pesada. Concretamente, la distancia media que camina la mujer en África y en Asia para recoger agua es de 6 kilómetros.

Pero esta desigualdad no es solo por el territorio, sino también por la clase social a la que se pertenezca. Los habitantes de los suburbios de Yakarta, Manila o Nairobi, por ejemplo, pagan una media de 5 a 10 veces más por el agua que aquéllos que viven en zonas de altos ingresos de las mismas ciudades y más que los consumidores de Londres o Nueva York. En Manila, concretamente, el coste de la conexión a la red pública supone los ingresos de tres meses de trabajo para el 20% de las familias más pobres, superando los seis meses en las zonas urbanas de Kenia.

Creo que queda bastante acreditada la desigualdad existente en el disfrute de este Derecho que recientemente se ha tenido que considerar mundialmente como un derecho humano por su importancia en la vida humana. Pero, quisiera terminar con una visión más nacional. ¿Disfrutamos de agua potable en España? Está claro que casi todos tenemos un grifo en casa del cual sale agua, pero, ¿es potable ese agua?, ¿está contaminada? Pues bien, pese a lo desarrollada que parece España, las evaluaciones realizadas por la Fundación Nueva Cultura del Agua han determinado que más del 50% de las aguas españolas están en mal estado, bien por deterioro de su estado ecológico -extracciones excesivas, alteraciones de los cauces, represamiento de aguas, entre otras- o por contaminación química, un problema que se extiende por todo el mundo y de la que aún se están investigando sus efectos sobre la salud y el medio ambiente.

No hay que olvidar, que además, en España, como en casi el resto del mundo, el agua se ha convertido en un negocio. ¿Cómo es posible que un bien tan básico y esencial no esté en manos de lo público? Un informe elaborado por Ecologistas en Acción e Ingenieros Sin Fronteras deja bien claro y advierte que la privatización del sector del agua en España está elevando los precios de este bien básico en nuestro país y afecta cada vez a un mayor número de hogares.

Con la excusa de la crisis económica, los Ayuntamientos españoles están fomentando la privatización del Servicio de Abastecimiento de Agua a la población, lo que provoca su progresivo encarecimiento y hace que hasta en nuestra sociedad ya empiece a haber familias, de la miles cuyos miembros están parados, a las que el acceso a este bien les suponga una carga difícil de afrontar.

En definitiva, la entrada de empresas privadas en este sector está subiendo el precio del agua en las ciudades de nuestro país y, además, impide el control público de un servicio esencial para millones de ciudadanos. Concretamente, la mitad de las compañías que gestionan ahora en España la distribución urbana del agua están ya en manos privadas y este negocio se lo reparten al 90 por ciento dos grandes grupos empresariales (siendo aguas de Barcelona –grupo AGBAR– el más importante). 

http://www.lavozlibre.com/noticias/blog_opiniones/14/802283/la-fuente-vital-privatizada/1

 

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