La gestión del agua, clave del desarrollo sostenible de la bioenergía

La gestión del agua, clave del desarrollo sostenible de la bioenergía

Miércoles, 07 de septiembre de 2011 Antonio Barrero F.

Lo dice Naciones Unidas, que acaba de celebrar (a finales de agosto, en Estocolmo) la Semana Mundial del Agua. Allí ha hecho público su “Informe sobre economía verde”, un documento en el que señala que invertir el 0,16 por ciento del PIB mundial en el sector hídrico para gestionar más eficientemente el agua "podría favorecer una producción agrícola, bioenergética e industrial no sólo mayor, sino también más sostenible".

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) acaba de publicar “Informe sobre economía verde”, un documento en el que asegura que, "con una inversión anual de 198.000 millones de dólares estadounidenses (0,16% del PIB mundial), para el año 2030 el uso del agua podría ser más eficiente y favorecer una producción agrícola, bioenergética e industrial no sólo mayor, sino también más sostenible". Más aún, ese informe –que el Pnuma ha calificado por cierto de "revolucionario"–, asegura además que se podría asimismo "reducir a la mitad el número de personas sin acceso sostenible al agua potable y a servicios básicos de saneamiento en un periodo inferior a cuatro años".

El vínculo agua-energía
Estocolmo también ha sido el escenario elegido para presentar otro documento sobre "la buena planificación bioenergética", que Naciones Unidas considera es "un aspecto fundamental de la economía verde". Este segundo documento –"El vínculo entre la bioenergía y los recursos hídricos"– es el resultado de una coproducción entre el Pnuma, el Instituto Öko y el Grupo de Trabajo 43 sobre Bioenergía (Bioenergy Task 43) de la Agencia Internacional de la Energía. Según este informe –que parte de la asunción de que la relación entre los recursos hídricos y la bioenergía es "particularmente compleja"– contar con fuentes de energía renovables y sostenibles es "fundamental en una economía verde basada en un uso eficiente de los recursos y una baja emisión de carbono".

No al desarrollo de la bioenergía… en algunos casos
El documento revela que los requerimientos hídricos de la producción bioenergética dependen en gran medida de cómo se cultive y de cómo se procese la materia prima. Por eso, el informe destaca sobremanera la importancia de "planificar detenidamente" el desarrollo bioenergético, máxime, teniendo en cuenta que vivimos en un mundo –señala Naciones Unidas– en el que más del 70% del agua dulce es destinada a la agricultura, que no solo es provisora de alimento para el ser humano, sino también de piensos animales y fibras. En ese sentido, el informe del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) se manifiesta muy explícito: "en algunos casos, estas consideraciones podrían ser un argumento en contra del desarrollo energético".

Como siempre, todo depende del cómo
No obstante, el informe también reconoce que "el desarrollo bioenergético bien planificado" puede beneficiar al desarrollo humano. Así, y según el Pnuma, una buena planificación del desarrollo de la bioenergía puede contribuir a "mejorar las prácticas agrícolas, promover un insumo más eficiente del agua y un uso más sostenible de los fertilizantes, incrementar el acceso al agua gracias a sistemas de bombeo y purificación alimentados por biocombustibles, y mejorar la seguridad alimentaria en aquellos casos en los que se recurra a sistemas de producción combinada de alimentos y de bioenergía".

Así las cosas, el informe plantea las siguientes recomendaciones
1. Adoptar un enfoque holítisco y una perspectiva de largo plazo: considerar el contexto a la hora de identificar el uso óptimo del agua. No existe un “patrón único para todos”, sino que se debe aplicar una perspectiva que contemple el ciclo vital, considerar las interrelaciones con otras necesidades de recursos y tener en cuenta la cuenca hidrográfica completa.

2. Basar las decisiones en evaluaciones de impacto para garantizar una gestión sustentable de los recursos hídricos: analizar los sistemas de bioenergía desde un vasto punto de vista socio-ecológico. Promover el uso sustentable de la tierra y del agua.

3. Diseñar y aplicar instrumentos políticos eficaces relacionados con el agua: estos instrumentos políticos deben cubrir la producción de materias primas y la conversión energética, y supervisar la competencia por usos del agua entre los diversos sectores.

4. Promover el desarrollo tecnológico: las nuevas tecnologías pueden ayudar a mitigar la presión sobre los recursos hídricos, pero deben ser sometidas a una revisión de debida diligencia antes de su aplicación generalizada.

5. Trabajar más en investigación, llenar los vacíos de información y desarrollar herramientas regionales: apoyar la cooperación internacional en la investigación del impacto bioenergético sobre los recursos hídricos, abordar problemas emergentes y en gran medida aún inexplorados, tales como el potencial y los riesgos de las microalgas de zonas costeras, de las microalgas de origen terrestre y de organismos modificados genéticamente; controlar periódicamente las necesidades pendientes respecto de los vacíos de información y verificar el cumplimiento de los reglamentos y de la producción sostenible. La evaluación del impacto del ciclo vital y la huella del agua son insuficientes, si no existen a la vez herramientas regionales que midan el impacto localizado.

http://www.energias-renovables.com/energias/renovables/index/pag/biomasa/colleft/colright/biomasa/tip/articulo/pagid/16884/botid/28/

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