La lucha de Temaca


Juan Carlos Guerrero Fausto | En: La Jornada Jalisco | Martes 5 mayo, 2014.


Juan Carlos Guerrero Fausto.- El gobierno quiere inundar su pueblo. El gobierno dice que restituirá las casas a todos los habitantes de Temacapulín.
El gobierno quiere inundar su pueblo. El gobierno dice que restituirá las casas a todos los habitantes de Temacapulín. Al gobierno se le hace fácil. Ni Enrique Peña Nieto, ni Aristóteles Sandoval Díaz tendrán que temer nunca que bajo amenazas alguien los saque de su casa y los mande al limbo de su propia historia. Ellos no tienen porqué preocuparse del lugar en que descansarán sus muertos, ni la veneración habida por la tierra en que transcurrieron sus vidas.

Las cosas serán diferentes para los pobladores de Temacapulín, y los de Palmarejo y Acasico. Dicen los especialistas en la distribución de las aguas nacionales que es necesario inundar estas tres poblaciones para poder llevar agua a la ciudad de León, Guanajuato, a Guadalajara y a la zona de Los Altos de Jalisco.

Es el Estado contra “una minoría rebelde” dice el historiador José María Muriá; David contra Goliat en una lucha que, dicen, perjudicará a pocos y beneficiará a muchos. Democracia pura al estilo panista/priísta de gobernar. Una forma de hacer las cosas que desoye las razones de los afectados. Una forma de hacer política que asume con total certidumbre que el dinero lo puede todo, y que los pobladores de esas comunidades pronto le tomaran afecto a sus nuevas casas, no importando que dichas casas no constituyan un hogar, una historia, una heredad simbólica.

Los habitantes de Temacapulín estarían siendo condenados a una “vida nueva” enclavados en un fraccionamiento habitacional con todos los servicios, cosa que no les dice nada a sus posibles nuevos habitantes.

No se puede cambiar el llamado de las campanas de la Basílica de la Virgen de los Remedios –con más de dos siglos y medio de antigüedad– por las comodidades tecnológicas y habitacionales ofertadas de manera abusiva por el gobierno.

No hay comparación alguna entre el terruño y un fraccionamiento esterilizado para la memoria, desangelado para reiniciar una “nueva vida” que ninguno de los pobladores pidió. Se trata entonces y hablando en términos nada metafóricos, de extirpar un pequeño y poderoso mundo –lleno de vida– para segregarlo en la nada.

Varias veces han ganado la lucha los habitantes de Temacapulín. Lograron que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) emitiera un resolutivo en el que se determina la suspensión del proyecto en lo que concierne a las alturas de la presa: no será de 105 metros, sino de 80. Con esa orden, los pueblos se salvarían de ser inundados. Sin embargo, parece ser que en México hay alguien que está por encima de la SCJN. Al menos esa es la señal que nos enviaron a todos los jaliscienses, a todos los mexicanos cuando de pronto, el gobierno del estado de Jalisco, en voz de su titular, Aristóteles Sandoval nos vino a decir que “siempre sí se inundaría Temacapulín”, sin importar que esto contraviniera su compromiso de campaña con los pobladores de que tal cosa no sucedería.

Así, mientras la Comisión Nacional del Agua (Conagua) anuncia, cual ángel exterminador, que en unas semanas se darán a conocer las fechas de los desalojos, en el Partido de la Revolución Democrática (PRD), hacemos causa común con la lucha de los pobladores de estas tres comunidades, uniéndonos a la exigencia de que se respete el resolutivo de la SCJN.

Ahora, el Comité Salvemos Temacapulín, Palmarejo y Acasico, conformado por oriundos de esos pueblos, acudirá a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Es este nuevo paso para sus pobladores, una experiencia más en la larga trayectoria de recursos de lucha por los que han tenido que pasar, dejando con ello una enseñanza poderosísima a todos los jaliscienses: nunca claudicar, asumir la lucha como destino en el trance critico de –¡literalmente!– ser borrados del mapa con la anuencia de un gobierno del estado que simplemente se hace a un lado, dejando a su suerte a cientos de personas.

Para nosotros como instituto político la lucha aún no termina, y debemos como una mínima muestra de respeto, admiración y congruencia con la lucidez y combatividad de las mujeres y los hombres de Temacapulín –y con los organismos sociales de la ciudad, como el Colectivo Salvemos Temaca, que han hecho suya esta lucha desde su origen–, mantenernos de pie, al lado de ellos en todo momento.

*Presidente Comité Ejecutivo Estatal del PRD

@carlosguerrerof

http://www.lajornadajalisco.com.mx/2014/05/05/la-lucha-de-temaca/

 

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