La presa El Zapotillo y el trasvase de agua de Los Altos de Jalisco a León

La presa El Zapotillo y el trasvase de agua de Los Altos de Jalisco a León

En La Jornada Jalisco | 13 julio, 2013

• Los hombres de ciencia tienen que ser también hombres sabios

Mario Edgar López Ramírez.- Los hombres de ciencia tienen que ser también hombres sabios. Esta frase la escuche del doctor Pedro Arrojo Agudo, la primera vez que lo conocí hacia el año 2008, en el marco del Segundo Encuentro Internacional de Organizaciones Ciudadanas por el Agua (Coloca), encuentro que en aquella ocasión llevaba el título Gobernanza del Agua para su Gestión Sustentable en la Zona Conurbada de Guadalajara. Desde entonces, este académico español ha estado pendiente de lo que sucede en torno a la problemática del agua en Guadalajara y Jalisco.

Pedro Arrojo es premio Goldman 2003 al Medio Ambiente (considerado el “Nobel de la Ecología”) y doctor en Ciencias Físicas, pero además, es profesor de Análisis Económico en la Universidad de Zaragoza. Posee una reconocida trayectoria científica, que lo ha llevado a ser asesor de la Comisión Europea para el diseño de la actual Directiva Marco sobre Agua, ley máxima en la materia, que rige en toda la Unión Europea. Ha sido impulsor de los Congresos Ibéricos sobre Planificación y Gestión de Aguas, con la participación de más de 70 universidades de España y Portugal. Y es miembro del comité MAB (Hombre y Biósfera) de la UNESCO.

Pedro ha venido en varias ocasiones a nuestra región a compartir su perspectiva ética sobre la necesidad de una nueva cultura del agua y hace cuatro semanas estuvo visitando los Altos de Jalisco, invitado por el Consejo Regional para el Desarrollo Sustentable (Conredes), organización que aglutina diversos actores empresariales, políticos y sociales de la zona. El tema: el trasvase de agua del río Verde a la ciudad de León, Guanajuato, por medio de la presa El Zapotillo y el gigantesco acueducto conectado a la presa, que llevará buena parte del agua alteña hacia esta urbe guanajuatense. ¿Beneficiará este trasvase a los Altos de Jalisco?
Para efecto de dicha visita, Pedro Arrojo preparó un documento, en el cual expone su visión sobre el trasvase de los Altos de Jalisco a la ciudad de León (un trasvase es el cambio de curso de un río, con el fin de trasladar parte o todo su caudal a otros afluentes o canales). Reproduzco en extenso los puntos principales de dicho documento, por la visión benéfica que contiene para esta región alteña de Jalisco, desde el punto de vista ecológico y por las enseñanzas sobre el manejo adecuado del agua, un manejo integral que cuida la sustentabilidad de la zona, antes de pensar en el trasvase. Dice Pedro Arrojo (y los paréntesis aclaratorios son míos para dar mayor información al lector):

1. La principal infraestructura hídrica con la que cuenta los Altos de Jalisco es el acuífero (no la presa o el acueducto proyectado. Un acuífero es el depósito natural de agua subterránea distribuido por todo el territorio; es una especie de gran cisterna en el subsuelo, pero no es algo como un cráter vacío, se parece más a una esponja, en la que el agua de lluvia es infiltrada por el suelo y llena los espacios entre piedras, arenas y arcillas). Dicha infraestructura natural (el acuífero), no sólo supone tener (desde ya) una represa bajo los pies que almacena caudales, sino que es al tiempo equivalente a una gran red de distribución extendida por todo el territorio.

2. El hecho de que (el acuífero de los Altos de Jalisco) día a día se vaya sobreexplotando más y más es muy preocupante (ya que hablamos de una zona agropecuaria semiárida, es decir, con poca agua y sequías recurrentes). Pero al mismo tiempo eso quiere decir que se dispone de una especie de represa gratuita que podemos usar para almacenar más caudales. De hecho los acuíferos se alimentan, de forma natural, de la lluvia y de los cursos de agua, por infiltración. Ello debe llevarnos a estudiar e identificar las zonas del territorio donde el acuífero se recarga, para cuidarlas como verdaderos tesoros, conservando su vegetación, o reforestándolas con especies adecuadas.

3. Pero además, y de forma complementaria, deben estudiarse las posibilidades de recarga artificial (por ejemplo, la ciudad de Aguascalientes ya tiene sobreexplotado su acuífero y se ha visto obligada a impulsar un proyecto de recarga). Las técnicas de recarga artificial son diversas pero, en cualquier caso, sencillas y baratas. Puede usarse la estrategia del lagunaje en zonas permeables o crear baterías de pozos de infiltración. Para diseñar esas estrategias, es necesario estudiar y conocer el acuífero –desde dónde se carga y desde dónde conviene recargarlo, en qué dirección y a qué velocidad se mueve el agua subterráneamente–. Pero al tiempo que es necesario conocer el acuífero (ya que por estar en el subsuelo, el acuífero no se ve), es preciso estudiar bien el relieve del territorio y la red natural de drenaje y escorrentía. De esta forma, superponiendo el mapa del acuífero, con las localizaciones preferentes de infiltración (natural o artificial), y el mapa de escorrentía superficial, se podrán diseñar estrategias de derivación de caudales, cuando haya más escorrentía, para llevar por gravedad esos caudales a los puntos de infiltración correspondientes. A la hora de diseñar estas estrategias es fundamental tomar en consideración el valor de la energía y la importancia de aprovechar la gravedad en cotas altas del territorio.

4. No parece una buena estrategia dejar bajar el agua hasta El Zapotillo pues, para buena parte del territorio de Altos de Jalisco será inviable disponer de esos caudales, en la medida que requerirían bombeos y redes de distribución de costos inasumibles. Por el contrario, alimentar el acuífero, interceptando escorrentías en cotas tan altas como sea posible, no sólo permite aprovechar la energía potencial por gravedad, sino alimentar a usuarios dispersos en el territorio (a través del acuífero). De hecho, no es viable pensar que este tipo de usuarios se vayan a abastecer con redes presurizadas (como las que supone el sistema de la presa El Zapotillo).

5. La estrategia de dejar bajar el agua hasta el Zapotillo, con el objetivo central de abastecer demandas en León, Guanajuato, digan lo que digan los políticos, hará en la práctica inviable disponer de los caudales necesarios para el tejido ganadero disperso en todo el territorio de los Altos en ciclos de sequía (ya que esto lo garantiza de mejor manera el cuidado del acuífero y no la presa). En esas circunstancias, el carácter de caudales urbanos del trasvase hará que sean prioritarios, por ley, a cualquier uso agropecuario (es decir, el agua de uso urbano para León, será, por ley, más prioritaria que el agua agropecuaria para Los Altos). Por otro lado, la necesidad de amortizar la inversión realizada impondrá duras presiones para que las aguas superficiales y subterráneas en la cuenca del río Verde bajen hasta El Zapotillo. Se producirán por ello crecientes restricciones de captación de aguas subterráneas, bordos, etcétera, justificadas (en el discurso político) por la lucha contra la sobreexplotación del (propio) acuífero. El trasvase, lejos de resolver los problemas de “déficit” existentes en Guanajuato, los agravará, en la medida que suscitará nuevas espirales de demanda que desbordarán, con mucho, las aportaciones de dicho trasvase.

6. Por otro lado, por más que se hable de que los retornos derivados de esos usos en Guanajuato serán saneados, con seguridad se incrementará la carga contaminante que hoy recibe Chapala desde el Lerma.

7. En la medida que los cálculos de disponibilidad de caudales en El Zapotillo se basan en medias de aforo de las últimas décadas (el aforo es una forma de medir los caudales), se está obviando la notable recesión de caudales que cualquier escenario prudente de cambio climático exigiría. Más allá de la incierta evolución de la pluviometría (medición de la distribución de la lluvia), lo que sí es seguro, es la subida de la temperatura media, lo que conllevará reducciones drásticas de escorrentía por crecimiento de la evaporación y de la evapotranspiración de la vegetación. En España la recesión de caudales fluviales en las próximas décadas se estima entre el 20% y el 35%. La otra componente del cambio climático en curso es la del aumento en la variabilidad climática, lo que impondrá sequías y tormentas más intensas y frecuentes. Es de notar que tales contrastes, en lo sustancial, lejos de compensarse, agravarán la vulnerabilidad hídrica de Altos de Jalisco y de su producción ganadera.

La conclusión general de Pedro Arrojo, para los Altos de Jalisco, ante esta situación es clave: “no hay estrategia posible que no pase por una adecuada gestión del acuífero”. Antes que pensar en el trasvase, hay que pensar en el acuífero y esto requiere estudios interdisciplinarios sobre los riesgos y afectaciones que tendrá el trasvase, ya que la presa El Zapotillo priorizará el agua urbana dirigida a León, Guanajuato, y no el agua para uso agropecuario para los Altos de Jalisco. Creo que en estas reflexiones, hechas por un científico experto en el manejo del agua, hay sabiduría, combinada con buena ciencia y buena técnica. Vaya mi agradecimiento a Pedro y a Conredes, que me permitieron hacerlas públicas, para fomentar una mejor cultura del agua en Jalisco.

http://www.lajornadajalisco.com.mx/2013/07/13/la-presa-el-zapotillo-y-el-trasvase-de-agua-de-los-altos-de-jalisco-a-leon/

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