La problemática de la gestión del agua dulce

Medio ambiente

18-09-2010 | 11:38

           

       La problemática de la gestión del agua dulce

 

Por Cristian Frers.- La explosión demográfica de las últimas décadas y las perspectivas de crecimiento de la población a corto plazo crearon una presión sobre los recursos hídricos sin precedentes en la historia de la humanidad.

           

 

Más de 1.200 millones de personas de todo el mundo no disponen de una provisión razonable y segura de agua potable y cerca de 2.400 millones de personas no tienen derecho a servicios básicos de saneamiento.

 

Las cifras involucran en valores aproximados al 40 por ciento de la población mundial. Cinco millones de personas —la mayoría, niños— mueren cada año por beber agua contaminada.

 

El problema de la falta de agua para uno de cada cinco habitantes del planeta no es un problema de carencia, sino de mala gestión. Se hace necesario crear una nueva cultura del agua, en la cual se priorice su uso como un derecho humano inalienable y se realice una gestión ecosistémica sustentable de este recurso, en lugar de considerarlo, como se hizo hasta ahora, como un mero producto mercantil.

 

El agua se desperdicia en casi todas partes. Hasta que realmente escasea, casi todos los países y casi todas las personas consideran natural tener acceso al agua dulce. Tenemos que dejar de vivir como si tuviéramos suministros infinitos de agua y empezar a reconocer que debemos lidiar con serias restricciones.

 

Planear el abastecimiento del agua es clave para evitar desgracias como miles de muertes, falta de suministro durante las sequías y restricción de energía procedente de presas hidroeléctricas, entre otros aspectos. Así opinan ingenieros ambientales de la Universidad de Massachusetts Amherst, y lo hacen para mostrar su descontento hacia los gestores de los recursos hídricos en los países en desarrollo.

 

En la actualidad, los problemas se relacionan con la ineficiencia, especialmente por las decisiones en materia de política y tecnología. Durante muchos años, en los procesos de desarrollo de los sistemas de abastecimiento de agua se consideró la tecnología era la solución principal a los problemas y, por consiguiente, resultaba necesario transferirla de manera masiva, de los países industrializados hacia los países en vía de desarrollo.

 

Estas tecnologías implantadas fracasaron y tuvieron consecuencias funestas para la población y el ambiente. No funcionaron porque olvidaron que el fin último de la tecnología era que la gente la utilizara, que funcionara a través del tiempo y que el uso dado por las comunidades, esté determinado por su contexto sociocultural, económico y ambiental.

 

La gestión o administración consiste esencialmente en realizar un conjunto de actividades para obtener un resultado y para atender su realización.

 

Por lo tanto, la gestión del agua requiere de la determinación de un propósito, la elaboración de una política y planes para realizarlo y la elección de los instrumentos idóneos para ejecutarlos.

 

Se necesita claridad en los fines, la unidad en las políticas, el conocimiento en los planes y la coordinación en los medios. Elementos fáciles de enumerar e hipotéticos para llevar a la práctica en algo tan vasto como el agua y todas las facetas que la afectan.

 

La organización política de Argentina determinó que no exista una legislación unificada para la gestión del agua, aplicándose una normatividad distinta en cada provincia, lo que genera vacíos legales y diferencias importantes que obstaculizan el manejo integrado de los recursos hídricos.

 

Esta situación es generada por el otorgamiento directo de la propiedad o dominio originario de los recursos naturales a la provincia, la cual determina el marco aplicable para su aprovechamiento y gestión.

 

De esta manera, cada provincia define sus propios criterios de asignación del recurso, condiciones de uso, régimen de concesiones, procedimientos, tarifas, etc. Las jurisdicciones  ostentan el dominio originario de los recursos naturales existentes en su territorio, cuyas características diversas, según los principales intereses y conflictos,  se expresan en diferentes tipos de legislación.

 

De esta manera, los organismos competentes tienen serias dificultades técnicas y operativas que limitan la capacidad de los mismos de instrumentar políticas, desarrollar una gestión eficiente y ejercer el poder de policía.

 

Se considera que la legislación es poco flexible para incorporar elementos que permitan determinar con precisión el valor económico, social y ambiental del agua. Otro problema es que la aplicación y control de las normas vigentes es deficiente, lo que se traduce en un incumplimiento generalizado del marco regulatorio.

 

A partir de la Reforma Constitucional de 1994, se encarga a la nación  la responsabilidad  de establecer los presupuestos mínimos de protección ambiental y a las provincias la de elaborar la legislación complementaria.

 

Sin embargo, la existencia de gran cantidad de cuencas que se extienden por una o más provincias obligó a crear cierto nivel de coordinación entre las provincias, con una limitada participación federal, aunque el desarrollo de estas instancias de gestión no ha sido sostenido debido a problemas administrativos y financieros de las organizaciones.

 

El manejo integrado de una cuenca hidrológica es un proceso interactivo de decisiones sobre los usos y las modificaciones a los recursos naturales.

 

Este proceso provee la oportunidad de hacer un balance entre los diferentes usos que se le pueden dar a los recursos naturales y los impactos que éstos tienen a largo plazo para la sustentabilidad de los recursos.

 

Por Cristian Frers – Técnico Superior en Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación Social – E-mail: cristianfrers@hotmail.com

http://www.aimdigital.com.ar/ver_noticias.php?id_nota=108534

 

Leave a reply