La secesión del agua

La secesión del agua

Por By Cacho / Dossier Políticohttp://www.dossierpolitico.com/linea.JPG

A pesar de una supuesta intención oficial de mantener en un bajo perfil el debate en torno a la construcción del acueducto del Novillo a ésta ciudad, la atención de la opinión pública de Sonora ya toma partido y hay quienes encrespan sus banderas pensando que en una soberanía estatal es posible una guerra de secesión por el agua.

Sin embargo, lejos de dar una explicación convincente, quienes se oponen a ésta obra, han estado impulsando una intensa campaña que linda, por sus desplegados, en una declarada intención de segregar a la comunidad sonorense tratando de dividirla en usuarios únicos del río Yaqui y en testigos de tal bondad solamente.

Tales desplegados, lejos de aclarar a nuestra sociedad – que siempre ha sido una sociedad que no posee dos futuros ni dos economías y, por desgracia, ni dos ríos Yaqui – se dirigen a descalificar las propuestas y las acciones que en todo caso cubriría la atacada obra hidráulica que ahora necesita la capital del estado.

Adicionalmente el gobierno federal, en éste caso, ha tenido una conducta vacilante y no se conoce hasta el momento cual ó cuáles pudieran ser sus opiniones al respecto. Las resistencias de no entregar una información completa sobre si el agua rodada a Hermosillo pudiera ir en menoscabo de la riqueza del Yaqui, entorpeciendo su desarrollo, corren paralelas con la suposición de que un volumen que amaine la sed de los hermosillenses, no pintaría siquiera en el enorme gasto que escurre por el portentoso río.

Todo esto refleja, por lo pronto, las resistencias oficiales para efectuar, en un terreno en donde no debiera haber lagunas, ni incomodidades de justa valoración, el análisis y revisión del proyecto así como de las alternativas a negociarse, en caso de que realmente contara el grupo que pugna, injustificadamente, por apartarse para sí lo mejor de la cuenca sonorense.

El quebranto hidráulico que ahora sufren algunas ciudades sonorenses en su dotación doméstica, debe ser encarado como un conjunto, como un todo apreciado por la comunidad estatal y no nada más por aquellos que pugnan por tener su sol aparte.

Ahora, la propia crisis del agua representa una oportunidad, quizá única, de establecer nuevas bases morales y políticas que modernicen, que den transparencia y democraticen los usos del agua de que dispone el conjunto geográfico de la entidad.

Cuando se estudia hidrografía de Sonora se entiende que el Yaqui es el portal hidráulico del estado, la arteria mitral que nos libra de vivir en un desierto absoluto y que es también un patrimonio de toda la soberanía estatal.

Pero para que éste patrimonio líquido se entienda como la propiedad de todos, se tiene que hacer un gran esfuerzo integral, que al tiempo que ataque los bastiones donde pudieran arrinconarse el egoísmo y las posibles intenciones separatistas, señale con números y porcentajes qué tanto daño podría causar en el presente y futuro de Cajeme el agua que le beba Hermosillo. Pero que además, ésta oportunidad consolide un nuevo sistema hidráulico que aliente el desarrollo de otras ciudades que están en lista de espera.

Pero lo que no debemos aceptar es a quienes quieren presentar al proyecto Novillo como una manzana envenenada para la vida entera de Sonora, en lugar de proponer una alternativa que permita un desarrollo sano y bienentendido del todo estatal.

Se debe brindar una salida real, definitiva, justa y amplia a los ciudadanos a quienes ahora flagela la sed, asegurar que todos los sonorenses son derechosos de su agua, que no eleve el egoísmo a ínsula de privilegio a ninguna región de ésta tierra.

Si es verdad que en el sur se concentra la mayor densidad poblacional que conforma un tejido humano sólido y actuante, nadie puede negar que el resto de Sonora también está ligado indisolublemente por la inteligencia que desea heredar a sus hijos un nivel de vida digno. Que aquí también se han comprometido, ya no digamos el sueño, sino la sangre, el sudor y las lágrimas para alcanzar estadios de bienestar colectivo.

No podemos salvarnos solamente unos y condenar a los otros bajo el hincapié de que no queremos menguar las ganancias y defraudar a los antepasados. Dejemos los delirios de la anécdota. Ahora  en la puerta del siglo XXI, la falta de agua nos cimbra el esqueleto de Sonora y nos pone ante la disyuntiva de ser generosos y no buscar en apartadas orillas consumir la bastimenta solos.

Como bien se puede deducir, se trata de un asunto de voluntad política para que se termine con ese añejo y mal entendido enfrentamiento bipolar. Eso que la balanza de las inversiones se ha inclinado siempre hacia una parte, es una falacia y un espejismo que pretende fines aviesos cuya dinámica se ignora. En todo tiempo y en todo momento, región que puede ayudar a la vecina lo ha hecho y lo sigue haciendo. Tijuana toma agua de San Luis Río Colorado, Sonora. Guaymas de Maytorena. Santa Cruz le da a Nogales. Fronteras a la congestionada Agua Prieta.

Sonora, como bien lo enseña la historia, no es uno y otro. Es uno solo.

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