La ZMG consume el doble de agua que ciudades europeas

 

 

La ZMG consume el doble de agua que ciudades europeas

Gastos a la tapatía. El desperdicio del líquido es todavía uno de los problemas que más afectan su administración en la ciudad. Informador Redacción

  • Jalisco es la quinta Entidad más vulnerable del país a problemas por déficit de abasto

Entre los tapatíos falta una cultura de consumo orientada a cuidar el agua, advierten especialistas

GUADALAJARA, JALISCO (21/AGO/2013).- El abasto de agua para la Zona Metropolitana de Guadalajara no está garantizado. Años de sequía, el naufragio de proyectos hidráulicos como las presas de Arcediano y Temacapulín, una red de agua obsoleta y llena de fugas y una cultura de desperdicio complican el escenario. Al agua no se le da el trato que merece: el de un asunto de seguridad nacional, señala el académico de la Universidad de Guadalajara José Antonio Gómez Reyna, quien agrega que el manejo hidráulico es un fracaso porque “siempre se ha buscado traer más y más agua, dejando de lado otras alternativas, como reducir el consumo”.

Debido al incremento en su consumo y al aumento de su población, Jalisco ocupa el quinto lugar en el listado de entidades con más alta vulnerabilidad de escasez de agua en el país. La ZMG ya padece un serio problema de desabasto, al mantener un déficit de tres mil litros de agua por segundo, mientras que 93 colonias de la urbe carecen del servicio de agua potable. Y a decir de especialistas, dentro de 30 años el déficit se habrá triplicado.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), son necesarios entre 50 y 100 litros de agua por persona al día para garantizar que se cubran las necesidades básicas. En la ciudad el consumo por habitante duplica el recomendado por la OMS e incluso el de grandes capitales del primer mundo.

Guadalajara supera ampliamente la cifra. De acuerdo con el SIAPA, el consumo diario en litros por habitante de la ciudad fue de 205 litros en el mes de junio, cifra que se obtiene al dividir el total de la población abastecida entre el gasto medio global (considerando comercios y empresas).

Además de duplicar el estándar internacional recomendado, un tapatío consume más del doble de agua que los habitantes de la mayoría de las ciudades europeas, que no padecen problemas de abastecimiento. De acuerdo con la Asociación Internacional del Agua, el consumo por habitante en Bilbao, por ejemplo, es de 109 litros; en Sevilla, de 122; en Madrid y Berlín, de 130; en Oslo, de 180; en Estocolmo, de 186 y en Londres, de 163.

Reducir el consumo, una salida

Especialistas coinciden en que es posible que los tapatíos disminuyan su consumo de agua diario a través de estrategias y políticas públicas para hacer un uso más eficiente del agua. El especialista José Antonio Gómez Reyna, de la UdeG, señala que el consumo de agua en la ZMG supera el de ciudades europeas debido a dos factores: “En Europa tienes calidad, cantidad y cultura del agua; sin embargo, aquí persiste un problema cultural, que se conjuga con la falta de control: tomas clandestinas; falta de medición, de vigilancia y de controles más estrictos. El segundo punto es el valor del agua: lo que nos cuesta un litro de agua, un metro cúbico, corresponde al servicio de llevarte el agua a tu casa. En México no se valora el agua, nos tiene que caer el veinte del valor que representa”.

Al ser cuestionado sobre si sería viable incrementar las tarifas, el académico responde que hasta cierto punto, pues “podría perjudicar a los que menos tienen: no se les puede exigir a quienes no tengan para comer que ahora tengan que pagar por su agua, pues es un derecho de la humanidad”.

Pero sí se podría reducir el consumo bajo dos conceptos: “Educación y concientización sobre el valor del agua y lo que presentan los gobiernos; podría ser viable fijar un consumo máximo por habitante al año para poder incrementar las tarifas a quien rebase un consumo predeterminado, de la misma manera que funcionan las multas de vialidad: si uno supera la velocidad establecida por la autoridad, entonces se paga una infracción”. Gómez Reyna predice que sólo así los ciudadanos comenzarán a valorar y cuidar el recurso hídrico.

Sin embargo, el camino para conseguirlo no se pinta fácil: “Para reducir el consumo de agua, tendría que generarse, primero, transparencia y credibilidad en el sistema; segundo, desarrollar una campaña bien estructurada, permanente y continua, para hacer una concientización como la que tuvo lugar en Barcelona, donde utilizaron gente muy honorable, representante de la sociedad, para empezar a introducir estos temas”. También se tiene que realizar una mayor planeación y ordenamiento donde la normatividad esté ligada con el aspecto técnico para poder rediseñar un proyecto urbano del agua, destaca el académico.

A diferencia de Gómez Reyna, Mireya Acosta, especialista en hidrometeorología, opina que la cultura del agua sí ha permeado en la población, pues “cada vez es más la gente que cuida el agua”. El problema del agua más importante tiene que ver con la corrupción: “En lo que las autoridades del agua dejan de cobrar, en los lugares que permiten que se pague un mínimo o donde se ubican las tomas clandestinas, el SIAPA lo tiene bien detectado y ahí está la corrupción”, puntualiza la también académica de la UdeG.

Más allá de incrementar las tarifas, Mireya Acosta propone un sistema de costos diferenciados: “Establecer una cantidad de agua vida, que es la que necesitaría cualquier ser humano para cubrir sus necesidades básicas, y quien exceda el monto del agua vida, tendría que asumir el costo de acuerdo a la cantidad de agua que use”. Sin embargo, esta medida sería una solución pero no la única: “Se tiene que incentivar la cultura del agua a través de políticas públicas para que la gente reduzca el consumo”.

Otros especialistas se han pronunciado a favor de medidas tecnológicas como dispositivos ahorradores o reductores de caudal en inodoros, llaves y lavabos, que podrían reducir el consumo hasta la mitad.

El caso de Barcelona

Con un consumo de agua de 105.8 litros por habitante, el Área Metropolitana de Barcelona (AMB) mantiene uno de los estándares más sustentables en toda Europa. En los últimos 13 años logró reducir la cifra una cuarta parte, cuando a inicios de 2000 ascendía a 132.8 litros.

El mes pasado, la vicepresidenta de Medio Ambiente del AMB, Assumpta Escarp, señaló a medios que la disminución en el consumo de agua se debía a dos factores: “Por un lado la crisis y por otro el buen resultado de la campaña de concienciación ciudadana”.

En 2011, el entonces presidente de la Entidad Metropolitana del Medio Ambiente (EMMA), Francesc Narváez, destacó que “los ayuntamientos y otros organismos también han continuado con las políticas de reducción de consumo”, mientras que los ciudadanos lograron “interiorizar el tema del ahorro del agua a raíz de la crisis por la sequía”.

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¿Qué estrategias implementaría para reducir el consumo de agua en su hogar?

http://www.informador.com.mx/jalisco/2013/480092/6/la-zmg-consume-el-doble-de-agua-que-ciudades-europeas.htm

 

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