Llamado para cuidar el agua

 

Proyecto ecológico de esencia marista gana un premio

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Jueves, 10 de julio de 2014 – Edición impresa En: Medio ambiente, Mérida

Si esta tendencia continúa terminaremos con la fuente de suministro y almacenamiento de agua más importante de todo el país, advierte Nancy Julieta Gamboa Mancilla.

La falta de concientización sobre lo vulnerable que es el agua de los cenotes en Yucatán y de acciones para revertir su contaminación es la tendencia a la que se refiere Nancy Julieta, quien junto con Erika Margarita Uicab Campos, Yamile Maritza Salazar Ku, Juan Santoyo Borges y Edson Herrera Ochoa conforma el proyecto “Akanules”.

Estos jóvenes recibieron, la semana pasada, el primer premio del concurso nacional “Perspectivas Universitarias para una Gestión Sustentable del Agua”, organizado por la Fundación ICA. Lograron la distinción con el trabajo “Estrategia de innovación ambiental para la gestión integral de los cenotes”.

El nombre de “Akanules” proviene de Ah Canul, cuyo posible significado es “protector”, derivado del verbo “canan”, que significa “guardar” o “proteger”.

Y eso es lo que precisamente hacen Nancy Julieta y sus compañeros: cuidar los recursos hídricos de la Península. Todos ellos forman parte igual del colectivo Na’Lu’m, que significa “madre tierra” en maya.

Fue precisamente en una actividad de este grupo en la que surgió la idea del proyecto con el que ganaron el primer premio: Los integrantes Na’Lu’m participaron en la limpieza de una playa. En la retroalimentación de esa actividad se propuso hacer algo similar con los cenotes.

“Fue en octubre cuando comenzamos a trabajar en el proyecto”, dice Nancy Julieta, quien el año pasado concluyó Administración en Recursos Naturales. “Y la convocatoria del premio de ICA se publicó un mes después, en noviembre”.A grandes rasgos, el proyecto “Estrategia de innovación ambiental para la gestión integral de los cenotes” consiste en capacitar y empoderar a la comunidad donde se encuentra el cenote para que ésta cuente con estrategias eficaces para gestionar el recurso hídrico.Para tal fin, los “akanules” trazaron dos vertientes de trabajo: social y técnico. En el primero, se ofrecieron cursos de liderazgo, trabajo en equipo y comunicación. En el segundo, se realizaron pruebas de diagnóstico en los cenotes.Una vez que el equipo recibió la notificación que su proyecto había pasado el primer filtro, se decidió implementarlo en un plan piloto. Para tal fin se eligió la villa de Tekit, por encontrarse en la entonces recién nombrada primera reserva hidrogeológica del país. A diferencia de una presa, en una reserva hidrogeológica no se tiene contabilizado el nivel exacto de agua que almacena, dado que su flujo es constante y se encuentra por debajo de la tierra. Sin embargo, se estima que los mil 313.28 kilómetros de superficie que tiene esta reserva contienen, hasta el momento, poco más de 108 millones de metros cúbicos.Esta reserva comprende una zona del anillo de cenotes de la entidad, localizado en los municipios de Cuzamá, Hocabá, Seyé, Acanceh, Xocchel, Huhí, Tahmek, Hoctún, Homún, Tekit, Kantunil y Sanahcat. Ahí, los “akanules” lo primero que hicieron fue tocar puertas.”Nos acercamos a los grupos de jóvenes ya organizados, a la iglesia, al presidente municipa”, recuerda Nancy Julieta. “En las primeras dos reuniones informativas logramos congregar a medio centenar de voluntarios”. En total, 30 personas de Tekit integran los comités de trabajo.”Los jóvenes están comprometidos, conscientes de la urgente necesidad de cuidar sus recursos”, considera la entrevista. “Sabían que tenían que hacer algo. Y ahora saben qué es lo que tienen que hacer”.En la parte de trabajo técnico, se detectaron varios focos de alarma. “Por las pruebas que realizamos no podíamos señalar que los cenotes estaban contaminados; sin embargo, sí que podrían estarlo. Además, detectamos varias granjas porcícolas cerca de algunos”.El siguiente paso que se dio para obtener el premio del concurso nacional “Perspectivas Universitarias para una Gestión Sustentable del Agua” fue enviar un reporte de los avances, en mayo. A los 15 días, los organizadores les informaron que habían pasado a la final.”En junio supimos que nuestro trabajo había ya obtenido el primer premio”, señala Nancy Julieta. Los “akanules” recibieron 75 mil pesos y su trabajo fue publicado en una edición especial, que en breve igual podrá descargarse en la página web http://www.aguasustentable.com¿Qué sigue ahora? Continuará implementándose el plan piloto en Tekit y se intentará replicar el programa en otras comunidades. ICA, vía su vicepresidente, Diego Quintana Kawage, ya se comprometió a apoyar a los ganadores del concurso. Igual, los “akanules” han recibido el apoyo de Eduardo Batllori Sampedro, titular de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente (Seduma) de Yucatán.El tema de la calidad del agua de los cenotes es una de las prioridades del secretario Batllori Sampedro. Coincidió con el anuncio del premio a estos entusiastas jóvenes yucatecos la visita de un grupo de especialistas franceses, que igual diagnosticarán la situación de los cenotes en el Estado.

De un vistazo

Vulnerabilidad

“La calidad de agua en Yucatán aún es buena; no es alarmante”, señala Nancy Julieta Gamboa Mancilla, integrante del colectivo Na’Lu’m. “Lo que sí debe alarmarnos es su vulnerabilidad y la falta de cultura. Por ejemplo, en la capital, Mérida, las primeras capas de nuestro acuífero ya están contaminadas. Para encontrar agua limpia hay que excavar muy profundo”.

http://yucatan.com.mx/merida/medio-ambiente-merida/llamado-para-cuidar-el-agua

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