Los pobres gastan más dinero en agua

 

Por: Bastián Baena

Más de 50 ciudades que superan los 6 millones de habitantes sufren los problemas de no contar con suficiente agua potable. Grandes capitales como Beijing, El Cairo y Ciudad de México padecen los estragos de la carencia cotidiana de agua. En los principales centros administrativos y económicos de varios países está escaseando el recurso.

Es el caso de Amán, capital de Jordania, que fuera una ciudad pequeña hasta después de la Segunda Guerra, cuando los refugiados comenzaron a aumentar considerablemente su densidad demográfica hasta el punto de que hoy la mitad de la población del país se concentra en estos territorios. Estas regiones, en las que se han hallado vestigios de civilizaciones milenarias, no alcanzaban los cinco mil habitantes hace un siglo y hoy superan los dos millones.

Las residencias siguen construyéndose en las colinas, apilándose una sobre otra y saturando el paisaje de edificaciones de concreto que evidencian el hacinamiento de una zona sobrepoblada.

En cada habitante de Amán hay una obsesión dominante: el agua. Cada jordano consume en promedio 15 veces menos agua que un estadounidense. Las familias racionan el agua a través de sus propios contenedores, que en la mayoría de los casos se trata de recipientes oxidados que almacenan un agua imbebible.

A pesar de ser una ciudad moderna, la mitad del agua de distribución pública se desperdicia en las fugas de un sistema obsoleto. El agua sólo sale del grifo una vez por semana, convirtiéndose en mercancía de primera necesidad. Más de mil camiones cisternas de servicio estatal distribuyen agua gratuita entre sus habitantes. Pero los camiones no transitan todos los días y los problemas de salud se profundizan.

La situación obliga a adquirir agua embotellada, y es así como los jordanos gastan diez veces más dinero en agua de lo que gasta un europeo.

The poor spend more money on water

More than 50 cities with over 6 million people suffer from the problems of not having enough drinking water. Big cities like Beijing, Cairo and Mexico City suffer the ravages of daily water shortages. In the main administrative and economic centers of several countries, the resource is scarce.

This is the case of Amman, capital of Jordan, which was a small town until after WWII, when refugees began to increase its population density significantly, to the point that today half of the country’s population is concentrated in this territory. This region, where vestiges of ancient civilizations have been found, did not have five thousand people a century ago, and today has over two million inhabitants.

Homes continue to be built in the hills, pilling up one on top of the other and saturating the landscape with concrete buildings that evidence the crowding of an overpopulated area.

In each inhabitant of Amman lives a dominant obsession: Water. Every Jordanian consumes 15 times less water than a US citizen on average. Families ration water with their own containers, which in most cases consist of oxidized tanks that store undrinkable water.

Despite being a modern city, half of the water is wasted by leaks because the public distribution service has an obsolete system. Tap water only runs once a week, becoming a staple good. More than a thousand trucks from the state service distribute free water among the inhabitants. But trucks do not provide the service everyday and health problems are deepening progressively.

The situation requires purchasing bottled water, and this is how the Jordanians spend ten times more money on water than any European citizen.

Fuente: BBC / aurora-israel.com / ipsnoticias.net

Fotografía: vuelaviajes.com

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