Lucha por el agua

Querétaro

Lucha por el agua

Diario de Querétaro

29 de diciembre de 2012

 

Adolfo Campos

Querétaro, Qro.- El número de habitantes en la entidad está creciendo rápidamente, y la utilización de agua crece aún en mayor medida. La Organización de las Naciones Unidas señala que cada persona necesita un mínimo de 50 litros diarios para beber, bañarse, cocinar y otros menesteres.

La escasez del agua y la rivalidad que provoca su insuficiencia, las disputas sobre a quién pertenece el agua. La rivalidad por la propiedad del agua, donde ésta se encuentra, es cada día más notoria.

La insustituible presencia del agua ha sido, es y será motivo de constante preocupación. Cada pueblo tiene su propia historia al respecto, desde su fundación.

Por mencionar solo un caso, Vizarrón en 1683 contaba con los ojos de agua de los manantiales El Carricillo, Encinillas, El Venado, que garantizaban el abasto de agua a los primeros pobladores desde su fundación.

En 1748 se inicia la construcción del depósito para captación de agua pluvial "El Jaguey". En 1926 se protegió el manantial del carrillo.

Desde la fundación de Vizarrón hasta 300 años después, el sistema para hacer llegar el agua a los hogares no cambió, se utilizaban cántaros de barro que se cargaban en la espalda, posteriormente fueron botes de hoja de lata, algunas personas utilizaron a las bestias.

El agua se agotaba conforme el tiempo transcurría, recurriendo a tandas. En 1974 se presenta la oportunidad de traerla desde Taxidhó, un sueño casi imposible que se hizo realidad. En 1997 llega el agua de Taxidhó a Vizarrón y otras comunidades, con ella la vida, salud, tranquilidad, progreso y felicidad para sus habitantes.

La capital del Estado, en el Siglo XVIII derivado del crecimiento poblacional tuvo que buscar los medios posibles para traer el vital líquido desde La Cañada. Para lo cual se realizó la construcción del Acueducto, obra del Siglo XVIII que funcionó hasta el segundo cuarto del Siglo XX, conduciendo el preciado líquido desde La Cañada. 200 años después se presenta la misma necesidad del agua, se buscan los manantiales con capacidad suficiente que resuelvan en el presente y futuro el abastecimiento de agua a la zona metropolitana y parte de la región del semidesierto.

Necesidades que fueron cubiertas con la obra del Acueducto II, que cuenta con un sistema para captar 50 millones de metros cúbicos anuales. Los manantiales se ubican en El Infiernillo, en los límites de Querétaro con Hidalgo en el semidesierto.

El agua de los manantiales de Taxidhó y El Infiernillo ya está llegando a diferentes hogares queretanos, indudablemente sucederá lo mismo con los demás manantiales existentes en diferentes municipios; porque contar con ella, no es un lujo o capricho, el agua es un recurso vital de nuestro planeta; está presente en todos los seres vivos.

La naturaleza ha sido noble al dotar de mantos acuíferos toda la entidad tanto en la Sierra queretana, como en El Bajío de Querétaro, El Semidesierto, Los Valles Centrales y la Sierra Gorda al grado de que en muchos puntos fluye por sí sola al exterior.

Sólo basta hacer memoria, hagamos un poco: Amealco significa " lugar de donde brota el agua de las rocas". Tolimán, significa " lugar donde se recoge el tule", el tule es una planta que nace crece y se reproduce dentro del agua. Los municipios que están en los Valles Centrales, Tequisquiapan, San Juan del Río, Pedro Escobedo, El Marqués y Ezequiel Montes han sufrido la explotación indiscriminada de los mantos acuíferos. En la Sierra Gorda tenemos el Municipio de Pinal de Amoles, poseedor de varios manantiales donde el agua fluye por sí sola. En el Semidesierto, Cadereyta de Montes y Peñamiller son poseedores de manantiales abundantes del vital líquido.

El agua un recurso vital de nuestro planeta; está presente en todos los seres vivos, incluido el hombre. El agua se está agotando a consecuencia de los impactos ambientales y el uso desmesurado.

Afortunadamente aún contamos con ella, principalmente en los municipios de Cadereyta de Montes, Peñamiller y Pinal de Amoles, donde fluye por sí sola en cantidades considerables, sin que sea aprovechada a lo máximo, dejándola ir al Golfo de México, lo mismo sucede con el agua pluvial en temporada de lluvias, a falta de presas para su almacenamiento.

http://www.oem.com.mx/diariodequeretaro/notas/n2823953.htm

Leave a reply