Mal uso, abusos y corrupción ‘secan’ el agua de México

Mal uso, abusos y corrupción ‘secan’ el agua de México

El agua es un bien cada vez más escaso. Cuartoscuro

En 60 años, la disponibilidad de agua para los mexicanos se desplomó casi 80%. Un aumento imparable de la población y en un desordenado crecimiento de las ciudades se combinó con el mal uso, la poca regulación, abusos y corrupción. El problema parece no tener fin.

decrease font sizeincrease font sizeVíctor Lomelí

 El agua se agota. Esto no es noticia, pero sí la velocidad con la que los recursos acuíferos se secan. En 60 años, la disponibilidad del líquido por habitante se desplomó casi 80%. Detrás de esta gran crisis que ya padece México hay una historia de mal uso, poca regulación, corrupción y abusos.

 En promedio, las aguas superficiales y del subsuelo dotan a nuestro país de 460,000 millones de metros cúbicos de líquido por año. Sin embargo, el crecimiento de la población, los variados usos del agua y las condiciones del territorio hacen más difícil su disponibilidad.

Mientras en 1950, había 25.8 millones de habitantes con una disponibilidad media de agua al año de casi 18,000 metros cúbicos, para 2010, con 112.3 millones de personas, la disponibilidad se desplomó a menos de 4,100 metros cúbicos per cápita, una reducción de 78%.

Lo peor está por venir: en 2030, se calcula que los 121.1 millones de mexicanos que habrá apenas tendrán una disponibilidad de 3,800 metros cúbicos de líquido al año. El Valle de México, la península de Baja California y los estados del norte -excepto Sonora- serán de los más golpeados.

 “Tenemos problemas en prácticamente todo el país. Lo mismo en Hermosillo que en Durango, Chihuahua, San Luis Potosí, León, Querétaro y en el Valle de México (donde está) lo más grave”, comenta José Luis Luege Tamargo, director general de Conagua.

Insaciable sed

El crecimiento desordenado de las zonas urbanas del país fue el principio del desastre. “Muchas de las grandes ciudades crecieron sin una correcta planeación y tomaron el agua de donde es más fácil: del acuífero…  Cuando empezamos a explotarlo, estaba en niveles dinámicos y hoy está prácticamente agotado”, dice Luege Tamargo.

Mientras el líquido escasea en la mayor parte del territorio, el número de permisos para aprovechar las aguas nacionales se incrementa. Tan sólo en esta administración las concesiones subieron a 370,000, en su mayoría otorgadas para consumo agrícola y de abastecimiento público.

Y su mal uso es evidente. El volumen que se extrae de pozos para riego agrícola e industrial podría sustituirse por líquido que surja del tratamiento de aguas. “De los 42 metros cúbicos por segundo que se descargan en el Valle de México, sólo se sanean entre 5 y 6 metros, que se utilizan para aquellos usos que no requiera agua potable”, comenta Agustín Breña, investigador del Departamento de Ingeniería de Procesos e Hidráulica de la UAM Iztapalapa.

De acuerdo con el Registro Público de Derechos del Agua (REPDA), los títulos y demás permisos pasaron de 349,377 en diciembre de 2006 a 369,012 en mayo de 2012, mientras que el volumen concesionado se incrementó casi 8, 633 millones de metros cúbicos. La cantidad representa más del doble de lo disponible en el Valle de México para todo el año.

Mientras, la sobreexplotación de las aguas subterráneas sigue al alza. De 1975 a 2012, el número de acuíferos sobreexplotados pasó de 32 a 163. Hace dos años, el número rondaba el centenar.

Es preferible extraer aguas del subsuelo porque la mayoría del agua superficial se contamina fácilmente, explica Breña. “Si nosotros quisiéramos ya no extraer tanta agua del subsuelo, no hay ninguna fuente alterna que sirva para abastecernos de agua potable.”

La escasa inversión en nueva tecnología por parte del gobierno tampoco ayuda a resolver el problema. “No puedo incorporar altas tecnologías que vayan a un costo muy elevado del metro cúbico, tengo que incorporar acciones del menor costo posible”, dice Luege Tamargo, de Conagua.

Hoy sólo 6 estados pueden ostentarse libres de problemas de escasez: Campeche, Chiapas, Quintana Roo, Tabasco, Veracruz y Yucatán. En su región se concentra alrededor de 23% de la población y 69% de agua renovable.

En contraste, Aguascalientes, Baja California Sur, Guanajuato, Zacatecas, Durango, Coahuila y Chihuahua, dependen de más de 90% de las aguas subterráneas para el abastecimiento público urbano y presentan problemas de disponibilidad de acuíferos. De las 13 regiones hidrológico administrativas en las que se divide el país, es en el Valle de México donde el panorama luce más sombrío.

Cáncer hídrico

El mayor problema se encuentra en el descontrol del gobierno que permite desarrollos habitacionales y la existencia de empresas embotelladoras que viven del agua, obteniendo el líquido con ventajas, gracias a la corrupción.

 “Hay algunos desarrolladores de vivienda que son unos verdaderos corruptos… Obviamente, se corrompió a la autoridad, ofrecieron dinero e hicieron un desarrollo autorizado donde nunca debieron hacerlo”, reconoce José Luis Luege, titular de la Conagua.

Al inicio de la administración, recuerda, había 3,000 pozos en el Valle de México que estaban fuera del registro: “En algunos casos, eran pozos agrícolas, y en otros, perforaron sin autorización, ilegalmente o de forma clandestina”, dice Luege Tamargo.

Se calcula que en el Valle de México, por cada título de concesión otorgado por Conagua existe uno más irregular. Roberto Anaya, subdirector de Administración de Agua de la dependencia, descarta que esta proporción se presente en otras ciudades del país. “No creo que sea así, pero sí existe sobreexplotación en muchos acuíferos del país.”

En el caso de las embotelladoras, la situación no es distinta. Para Delia Montero, investigadora de la UAM Iztapalapa, es claro que estas empresas sacan el agua de un pozo clandestino o concesionado, pero se ignora el precio que pagan por metro cúbico de agua.

El negocio es redondo. México es el país número 1 en el consumo de agua embotellada. En 2011, el consumo per cápita anual llegó a 244 litros, 88% más de lo que se consumía en 2010, de acuerdo con la empresa Consultores en Administración y Políticas Públicas (CAPP).

Los sobreprecios y las ganancias abusivas de las embotelladoras son clarísimos. Mientras el costo promedio de un litro de agua embotellada ronda los 8 pesos, un metro cúbico de agua potable en el Distrito Federal ronda apenas los 5 pesos. Aun considerando el precio más alto del líquido correspondiente a Tijuana (13 pesos/m3), el costo por cada litro no llega siquiera a los 5 centavos.

 “No hay información certera. Tenemos que estar cruzando datos para saber cuántos litros producen, cuánta agua, quién les da la concesión. A veces hay pozos clandestinos hechos por la misma empresa”, insiste Montero.

 “Son ellas (las autoridades) las que dan facilidades a la participación privada y, por el otro lado, el mismo Estado no ofrece agua de buena calidad”, critica la especialista.

El titular de la Conagua acepta que hay empresas beneficiadas y abusos en el uso de los recursos hídricos. “Hay desarrolladores y empresas socialmente responsables y hay otros que son unos verdaderos pillos.”

Historia del Día

Viernes, 31 de Agosto de 2012 01:00

Redactor: Genaro Mejía

http://www.elfinanciero.com.mx/item/37461/26

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