Mando único en materia de agua

Mando único en materia de agua

La propuesta es aplicable cuando la efectividad de una función gubernamental es baja.

Raúl Cervantes

Cuando confluyen distintos órdenes de gobierno de diferentes entidades federativas se dificulta la coordinación y lo que se ha visto a la fecha es que ésta no se da adecuadamente cuando se trata de resolver problemas comunes. Eso sí: las autoridades sólo se coordinan cuando el problema explota o se sale de control.

Por ello en este espacio se ha dicho que se necesita constituir una nueva instancia de gobierno, distinta al orden federal, estatal y municipal, de naturaleza técnica que esté enfocada a la provisión de servicios públicos en zonas urbanas donde concurren distintas demarcaciones políticas intermunicipales y/o interestatales.

En el caso del Valle de México, es evidente que compartimos la misma problemática en el ámbito de recolección de basura, agua potable, medio ambiente y seguridad pública. Tratándose del servicio de agua, la zona metropolitana tiene el riesgo de quedarse sin ella dentro de diez años, no sólo por la sobreexplotación de los mantos acuíferos sino porque el sistema Cutzamala está llegando a su vida útil.

Si a esta problemática se añade el hecho de que la red de distribución del DF y de los municipios conurbados es obsoleta, hay los elementos para preocuparse porque difícilmente las autoridades involucradas podrán ponerse de acuerdo para emprender acciones que eviten la catástrofe.

Por eso, la Conagua manifestó que la solución es crear un “mando único” en el servicio toda vez que la coordinación ha fracasado.

Bajo la propuesta de “mando único” los organismos operadores del agua involucrados harían lo que ordene quien tiene el “mando”, que en este caso sería la Conagua. De esta forma, la coordinación y la priorización de acciones y proyectos serían determinados por el orden federal.

Sin embargo, considero que alternativamente debería valorarse que el servicio de agua deje de estar bajo la responsabilidad del DF y de los municipios para que éste sea provisto por un organismo especializado “supraestatal”.

Desde mi punto de vista, la propuesta de “mando único” es aplicable cuando la efectividad de una función gubernamental es baja (es decir, cuando no hay resultados satisfactorios), como ocurre en el caso de la seguridad pública. Pero en el caso del agua, no tenemos un problema de efectividad, sino una falta de planeación conjunta y una fragmentación de responsabilidades.

El “mando único” podría resolver el problema de tener planes municipales/estatales desvinculados, pero no la fragmentación de responsabilidades de parte de los organismos operadores de agua.

Por eso la propuesta de crear un organismo especializado para dotar el servicio, con atribuciones amplias para hacerse cargo desde la captación de agua, su transporte, almacenamiento, distribución y potabilización hasta la operación de drenajes, el tratamiento y reuso del agua posterior sí resolvería el problema metropolitano. Lo anterior porque un mismo ente público tendría a su cargo todas las etapas del servicio público, lo que haría innecesaria la coordinación y evitaría la fragmentación de responsabilidades. Incluso, dentro del órgano de gobierno de dicho ente podrían participar los titulares de los poderes ejecutivos de los municipios donde éste tiene jurisdicción.

Esta propuesta de un cuarto orden de gobierno (aunque también la de mando único hecha por la Conagua) requiere una reforma constitucional.

*Doctor en derecho

http://excelsior.com.mx/index.php?m=nota&seccion=opinion&cat=11&id_nota=777591

Leave a reply