Menos lagunas y más aguas

Menos lagunas y más aguas

Al pie de la Letra

Armando Luna Canales

·         2011-02-24•Acentos

La cantidad de agua que se extrae tiene implica-ciones directas e inmediatas en la sobreex­plotación y por supuesto que en la calidad del agua.

Desde 1917 la Constitución establece que las aguas del subsuelo cuya extracción no se encuentre vedada, serán de libre alumbramiento. Interesante concepto, implica que toda el agua subterránea que no se encuentre protegida por un decreto de veda podrá ser libremente extraída por los particulares.
En las “Estadísticas del agua en México, edición 2010” queda de manifiesto la importancia de las aguas subterráneas por la magnitud del volumen utilizado por los principales usuarios. Alrededor del 37% del volumen total concesionado para consumo tiene su origen en el subsuelo. Pero tiene una mayor relevancia en relación al consumo en los centros de población: el setenta por ciento del suministro de agua potable en las ciudades depende de las aguas subterráneas, setenta y cinco millones de mexicanos, de poblaciones urbanas y rurales, dependen de la sustentabilidad de los acuíferos.
La cantidad de agua que se extrae tiene implicaciones directas e inmediatas en la sobreexplotación y por supuesto que en la calidad del agua, prueba clara es la salinidad en algunos acuíferos y el contenido de arsénico en otros. 65 de los 76 (86.7 %) pozos que surten de agua potable a la ciudadanía de Torreón rebasan los límites de concentración de Arsénico establecidos por la Organización Mundial de la Salud y por lo tanto, consumir agua de estos representa un riesgo a la salud.
A nivel nacional, el continuo incremento en la demanda de agua dulce, ha venido aumentando el número de acuíferos sobreexplotados, ocasionando la disminución en volumen y calidad de los recursos, así como el abatimiento. La Comisión Nacional del Agua indica que 173 de los 653 acuíferos en nuestro país se encuentran con algún grado de sobreexplotación. Por ello es importante la iniciativa de reforma a la Ley de Aguas Nacionales orientada a regular la explotación del agua del subsuelo y prevenir la sobreexplotación.
Esta iniciativa propone tres mecanismos importantes para la protección de las aguas nacionales: la definición del concepto de Zona de libre alumbramiento; la reincorporación del interés público en la conservación, recuperación y la prevención de la sobreexplotación de los acuíferos; y la delimitación mediante decreto de las zonas de libre alumbramiento. La reforma propuesta implica la desaparición de una laguna en la ley para que sigan existiendo las aguas en el subsuelo.
El paso por la Cámara de Diputados es un importante avance hacia la conservación del recurso más escaso y que en mayor medida incide e incidirá en los próximos años en el desarrollo del país, esperemos que el trámite legislativo sea rápido y que se respete el espíritu de la propuesta.
Anatole France, dijo que el árbol de las leyes ha de podarse continuamente. Es trabajo de los legisladores establecer el marco legal para que la administración funcione. Con esta reforma la CNA contará con mejores instrumentos legales para el combate a la sobreexplotación o al menos tendrán menos excusas para no hacerlo.

Profesor Investigador de la Facultad de Jurisprudencia de la U A de C.

alunacanales@gmail.com

http://impreso.milenio.com/node/8917180

 

 

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