México: Las presas y los “presos” del desarrollo

México: Las presas y los “presos” del desarrollo

Por  Marcos Matías Alonso

26 de diciembre, 2010.- En torno a la imposición de megaproyectos, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) no aprende la lección, el Partido Acción Nacional (PAN) tropieza con el pueblo y el Partido de la Revolución Democrática (PRD) no aprovecha ninguna ventaja sobre las torpezas del PRIAN. Reflexiono sobre dos experiencias emblemáticas para comentar algunas ideas sobre el conflicto que se cierne sobre el proyecto hidroeléctrico “La Parota”.

La sublevación indígena

En 1990 Guerrero vivió una experiencia insólita que trascendió a nivel nacional e internacional. En el clímax del poder imperial del PRI con Carlos Salinas de Gortari como Presidente de la República y José Francisco Ruíz Massieu como Gobernador de Guerrero, la resistencia y el rechazo de los pueblos nahuas del Alto Balsas sepultaron los planes de construir en su territorio la presa hidroeléctrica “San Juan Tetelcingo”.

Relevante destacar que en aquel tiempo el PRD no dudo ni titubeo asumir la defensa de los pueblos indígenas. Fue firme la postura de Cuauhtémoc Cárdenas y Félix Salgado Macedonio de oponerse y rechazar la construcción de la presa hidroeléctrica. Aún no proliferaban los defensores de derechos humanos; pero había un PRD dispuesto defender a los pueblos. La protesta indígena en contra de la construcción de la presa hidroeléctrica fue una experiencia exitosa que combinó batallas desde el nivel local hasta la esfera internacional.

Los indígenas doblegaron el poder presidencial y gubernamental del PRI, quienes no salían de su asombro de ver en pedazos su principal proyecto. El 13 de octubre de 1992 la Presidencia de la República ratificó que la presa hidroeléctrica de San Juan Tetelcingo quedó totalmente cancelada. Y todo por no respetar los derechos de los pueblos indígenas y no tomar en cuenta que ellos tienen sus propios planes de vida. El PRI, Banco Mundial y la Comisión Federal de Electricidad tuvieron que admitir sus errores y abandonaron la iniciativa. Fue asombrosa la victoria política de los pueblos indígenas.

El desafío de los machetes

En el 2001, Vicente Fox, Presidente de la República por el PAN, anunció la construcción de una nueva terminal aérea en Texcoco, como su principal obra sexenal. A mediados del mismo año, la SCT informó sobre la expedición de un decreto expropiatorio de tierras ejidales que serían utilizadas para la terminal aérea. Andrés Manuel López Obrador, siendo Jefe de Gobierno del DF, fue de los primeros en lanzar su voz de protesta. San Salvador Atenco era uno de los municipios más afectados por el decreto expropiatorio y los ciudadanos del municipio anunciaron la movilización y la resistencia para defender su tierra y territorio.

Desenfundaron los machetes e iniciaron una serie de acciones como el amparo contra el decreto expropiatorio, controversia constitucional, marchas, plantones, plantones en oficinas de gobierno, barricadas, toma de carreteras, bloqueo del aeropuerto internacional, etcétera. Durante más de 24 meses mantuvieron dura confrontación en contra de Vicente Fox (PAN) y Arturo Montiel, Gobernador del Estado de México (PRI). Hubo diversos esfuerzos de diálogo y acercamiento mutuo. La postura de los ejidatarios de Atenco fue firme: “La venta de nuestras tierras está fuera de toda negociación posible. No queremos negociar nuestras tierras. No queremos el aeropuerto”.

El 2 de agosto del 2002, la Presidencia de la República derogó el decreto expropiatorio y canceló el proyecto de la construcción del aeropuerto en Texcoco. Los machetes desafiaron el neoliberalismo y lo vencieron. Los de Atenco y su amplia red de aliados, tuvieron la capacidad de derrotar la alianza de intereses del PRIAN. Ni Fox, ni Montiel, imaginaron que podrían ser doblegados por ejidatarios pobres. Atenco es una segunda lección en donde los ejidatarios pobres tuvieron la capacidad de doblegar el poder presidencial del PAN y el del gobernador del PRI. Sencillamente fue una victoria extraordinaria.

La resistencia de los comuneros del CECOP

La idea pionera para instalar la presa hidroeléctrica “La Parota” lleva varias décadas. Sin embargo, Vicente Fox se convirtió en su principal promotor. En el 2002 lo anunció e inmediatamente generó controversias y desencuentros ríspidos. Nació irradiando conflictos y vislumbro que cerrará su ciclo con en el sello de marca del foxismo.

Zeferino Torreblanca, lejos de destensar el conflicto lo agudizó y cada que abre la boca es para aventar más gasolina al fuego. La alianza Vicente Fox/Felipe Calderón-Zeferino Torreblanca (PAN-PRD) no ha sido suficiente para imponer el proyecto. No sorprende la postura del PRI. Lo sorprendente es la coalición de intereses del PRI-PAN-PRD sobre su aspiración de aplastar la lucha del Consejo de Ejidos y Comunidades Opositores a La Parota (CECOP). El PRD abandonó la bandera que en otro tiempo enarboló Cuauhtémoc Cárdenas. Fiel a sus principios, Andrés Manuel López Obrador comprometió su solidaridad a la resistencia local y el candidato de la “Coalición Guerrero Nos Une” respondió con ambigüedades.

Han transcurrido siete años y no logran doblegar al CECOP. Si detienen la división interna y conquistan la cohesión local, vislumbro una nueva victoria como la de los nahuas del Alto Balsas y la de San Mateo Atenco. Desde el exterior puede hacerse una lista interminable de las bondades o maldades del proyecto. Se pueden magnificar sus ventajas o desventajas económicas. Sin embargo, la última y principal palabra la decidirán los ciudadanos de la zona del conflicto. En algunas reuniones de trabajo con el CECOP escuché con claridad su posición: “…No cederemos. Va primero nuestra vida que ceder nuestra tierra”.

Esta misma voz la he escuchado en varias partes del país y en el continente: “No queremos represas en nuestras tierras. No queremos pelea con el gobierno. Queremos vivir en paz. Que respeten nuestras tierras, nuestro bosque y nuestro río. No queremos escuchar nada sobre las represas. Dejen el río como está…”. ¿Hasta cuándo escucharán el clamor del pueblo? ¿Porqué los poderosos insisten responder con guerra a la paz que ofrecen los pueblos indígenas? ¿Porqué el gobierno continúa preso en modelos de desarrollo que dañan la madre tierra, la naturaleza y al planeta?

Fuente: Artículo de opinión publicado en El Sur. Acapulco, Guerrero 24 de diciembre del 2010. Recibido directamente del autor para su difusión en Servindi.

http://www.servindi.org/actualidad/37711

 

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