México perderá más bosques y agua hacia 2030

En comparación con sus socios de América del Norte, su fragilidad es mayor

México perderá más bosques y agua hacia 2030

Las tendencias actuales derivarán en problemas ambientales crecientes, pero el futuro depende de las decisiones que tomen las sociedades, advierte informe regional.

·         2011-02-20•El Tema

 

El poco o nulo tratamiento adecuado de la basura (se generarán 200 mil toneladas diarías en le país) y de los desechos tóxicos y electrónicos será otro de los temas que la sociedad debe atender de la mano con las autoridades. Foto: Marco A. Vargas

En el año 2030, alrededor de 60 millones de mexicanos padecerán por la escasez de agua, habrán desaparecido entre 10 y 60 por ciento de los bosques de su territorio, y hasta 45 por ciento de sus formas de vida enfrentarán riesgos serios de extinción.

Hay más: el ozono troposférico (el que se ubica en la zona de respiración de los seres vivos) se quintuplicará como causa de muerte ante la caótica expansión de las ciudades y el incremento de los automotores; crecerán de 10 a 25 por ciento las áreas agrícolas expuestas a la erosión, y se duplicará el volumen de aguas contaminadas sin tratamiento, de origen residencial y de la industria manufacturera.

De este modo, México es el país de América del Norte que más riesgos afronta de perder una parte sustancial de su valioso patrimonio natural en los siguientes 20 años, señala el documento Perspectivas ambientales para América del Norte en el año 2030, de la Comisión de Cooperación Ambiental, que opera en el marco del Tratado de Libre Comercio, cuya difusión masiva comenzó en enero pasado.

El texto deriva de un análisis de estudios de perspectiva del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, de la Agencia Internacional de Energía, del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU, y de otras entidades académicas y privadas.

No obstante, la premisa es que “el futuro ambiental de América del Norte no está predestinado”, y que los resultados de las decisiones políticas, económicas y sociales son las que definirán la situación.

Las tendencias actuales, en caso de prevalecer, llevan a escenarios desastrosos, según uno de los análisis consultados: “el resultado será un deterioro sustancial del medio ambiente de América del Norte en 2025 […] El costo de proteger zonas costeras de la intrusión salina podría volverse prohibitivo, lo que obligaría al abandono de algunos de los bienes raíces más valiosos de la región. Grandes extensiones del oeste de Estados Unidos y el norte de México podrían volverse inhabitables a medida que desaparezcan las aguas superficiales y freáticas, y se seque la tierra. La escasez de agua y las presiones de la migración podrían generar conflictos al interior de los países de América del Norte y entre ellos. La extracción de petróleo y otros recursos en respuesta a la demanda creciente tanto de América del Norte como del extranjero podría dañar irremediablemente algunos de los ecosistemas más bellos de la región. El deterioro del hábitat y la pérdida de especies autóctonas podrían dejar a nuestros nietos un legado natural muy disminuido” (Vadgama, Nitze et al, Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales, 2008).

El documento analiza los problemas de la región con sus componentes básicos: las “metafuerzas” (los asuntos ambientales —calentamiento globaly— sociopolíticos globales), las “fuerzas motrices” (demografía, economía y tecnología), y las presiones (extracción, producción y uso de los recursos naturales y la generación de residuos y descargas al ambiente). Esto deriva en un apartado que revisa el estado y los cambios en las condiciones ambientales, así como las consecuencias socioeconómicas del cambio ambiental.

Así, “no tiene por objeto predecir el futuro, sino considerar las posibilidades que éste encierra —de manera cuantitativa en la medida de lo posible— a la luz de los factores de deterioro social y ambiental que hoy enfrenta América del Norte […] hay tres aspectos de estos factores de deterioro: la convergencia, la sinergia y la complejidad. Enfrentamos la convergencia de múltiples factores de deterioro; los efectos de éstos son resultados no de cada uno de ellos, sino de su sinergia, y dada la complejidad de los sistemas en juego, los cambios resultantes son a menudo impredecibles”, acota.

Uno de los factores que juegan contra lo ambiental deriva de sus instituciones aún precarias. “La globalización económica ha ido acompañada de avances tecnológicos en comunicaciones, un crecimiento en la cantidad de viajes y un intercambio cultural sin precedente. También se han registrado avances importantes en la gobernanza internacional. En el terreno ambiental, la mayor prueba de ello es la cantidad de acuerdos sobre temas como el cambio climático, la biodiversidad y el movimiento transfronterizo de residuos peligrosos. No obstante, es justo decir que, en general, las instituciones, las leyes y los mecanismos de financiamiento internacionales establecidos para proteger el medio ambiente mundial aún no han alcanzado el desarrollo y los efectos de sus equivalentes en el ámbito económico, como la OMC”.

Indicadores

En cuanto a lluvias, “en las proyecciones para México persiste una gran incertidumbre. Se prevé una disminución en la media temporal de las precipitaciones con sequías más frecuentes en todas las estaciones. Los pronósticos para la temporada seca hacia 2020 varían desde decrementos de siete por ciento hasta incrementos del mismo porcentaje; el intervalo aplicable a la temporada de lluvia va de una disminución de diez por ciento a un aumento de cuatro por ciento”.

En bosques, “se prevé que los cambios más significativos ocurrirán en México, ya que se proyecta una pérdida de bosques maduros: desde poco menos de diez por ciento hasta casi 60 por ciento, dependiendo del escenario. Además, se trata del único de los tres países para el que la mayoría de los escenarios pronostican una disminución neta de bosques secundarios”.

El cambio climático “acelerará la pérdida de la cobertura forestal, de manera que en México la mayor parte de la vegetación semiárida del centro y el norte del país se verá reemplazada por vegetación de zonas áridas”.

El país crecerá su superficie agrícola, y también “se espera un riesgo significativamente mayor de erosión del suelo. Además, algunos autores […] señalan que el cambio climático puede exacerbar problemas como la salinización y la desertificación del suelo agrícola”.

Biodiversidad y contaminación

El subcontinente ya perdió 25 por ciento de sus formas de vida terrestres, “hacia 2030 se espera una pérdida adicional de entre 4 y casi 6 por ciento […] con pérdidas más pronunciadas posteriormente y sobre todo en México, uno de los países con mayor diversidad biológica de la Tierra”.

Los principales factores “se derivan del cambio climático y la expansión de la infraestructura: urbanización, redes de transporte, construcción relacionada con la explotación de recursos y otros elementos propios de los asentamientos humanos. En México, casi exclusivamente, se presenta cierta pérdida adicional debido a la expansión de la agricultura”.

Al examinar con mayor atención los resultados, añade el texto, “se observa que las repercusiones directas del cambio climático en la biodiversidad serán difíciles de combatir a corto plazo. Sin embargo, en este periodo las políticas relacionadas con el desarrollo de infraestructura pueden tener un efecto importante”.

El agua escaseará. “En todos los escenarios se proyecta un incremento del número de habitantes [entre tres y 70 millones más de personas] en zonas de América del Norte que enfrentarán estrés hídrico, a pesar de la disminución del porcentaje absoluto. México experimentará el mayor incremento: entre 12 y 17 millones de personas […] los cálculos para 2005 indican que aproximadamente 40 por ciento de los habitantes de América del Norte, es decir, 170 millones de personas, viven en cuencas fluviales que enfrentan un estrés hídrico grave. Esta cifra incluye a más de 50 por ciento de la población mexicana y a gran parte de la que habita en el suroeste de Estados Unidos”.

La urbanización lleva a esperar “un aumento de los episodios de esmog en algunos lugares […] los problemas de salud habrán de exacerbarse en ciudades sujetas a inversiones térmicas, como es el caso de la Ciudad de México”. Cabe resaltar que Guadalajara tiene el doble de días de inversiones térmicas que la Ciudad de México, lo cual puede ser referente para el modo que se vivirá el problema en la ciudad.

El documento, (que se puede consultar completo en http://www.cec.org/Storage/64/9459_Outlook2030_es.pdf), insiste en que este negro escenario no tiene que ser el futuro, si los mexicanos no lo quieren.

“Aunque todavía faltan dos décadas, el año 2030 se encuentra en los horizontes de planeación y definición de políticas de muchos segmentos de la sociedad. Las decisiones que tomemos hoy —así como las que ya se adoptaron en años recientes— contribuirán en gran medida a determinar la calidad del medio ambiente y los desafíos ambientales, sociales y económicos relacionados que tendremos entonces”, subraya entre sus conclusiones.

Claves
Los grandes temas

• Bosques que desaparecen: 35,516 hectáreas (ha) cada día, una superficie similar al bosque La Primavera; casi 13 millones de ha al año, equivalentes a la superficie del estado de Durango o a Nicaragua

• La deforestación es en su mayor parte, explicada por el cambio de uso de suelo. México registra aproximadamente 230 mil ha anuales de pérdida, es decir, 1.1 % de esa dinámica de destrucción

• Dos mil especies del planeta en peligro drástico de extinción. México, como nación megadiversa, tiene 570 especies en riesgo

• 42% de la capa del Ártico se ha desvanecido. Todos los glaciares mexicanos se perderán entre 2040 y 2050

• El planeta arroja cada año 26 mil millones de toneladas de bióxido de carbono que ocasionan el calentamiento global “antropogénico”. México es responsable de 1.5% de las emisiones

• Especies invasoras: Hay en el país alrededor de 800 formas de vida exótica (665 plantas, 77 peces, dos anfibios, ocho reptiles, 30 aves y seis mamíferos). Entre ellas, 36 especies forman parte de una lista de cien que más daños provocan en el planeta justamente porque su expansión ocasiona mayor alteración de ecosistemas y desaparición de especies nativas

• Basura: en el país se generan 200 mil toneladas diarias de basura. Menos de 10% se dispone de forma adecuada. Hay descontrol con los desechos tóxicos y electrónicos

• Contaminación del agua: en México se tratan menos de 35% de las aguas que contaminan las ciudades. No hay tratamiento del agua agrícola.

http://impreso.milenio.com/node/8914874

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