México sitio 94 en disponibilidad de agua

México sitio 94 en disponibilidad de agua

 

 

Los 50 principales ríos suman 87% del total del flujo de agua y cubren 65% del territorio

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El Sol de México

25 de agosto de 2014

(Segunda y última parte)

 

Nidia Marín / El Sol de México

Ciudad de México.- Hay lugares, recónditos o muy conocidos en México donde la sed consume. Nuestra paradójica realidad nos muestra que nos da y nos arrebata. Sí, somos país semiárido, ya la sabemos. Entre 194 naciones la República ocupa el lugar 94 en cuanto a disponibilidad de agua, con cuatro mil 547 metros cúbicos por persona, menos de los cinco mil que recomiendan organismos internacionales.

Sí, las cifras son chocantes, aburridas, pero necesarias. Como los es señalar los problemas mexicanos derivados de que el promedio anual de precipitación pluvial es de 777 milímetros, lo que corresponde a un volumen de 1,570.000 de metros cúbicos. En 52 por ciento de su territorio, en la zona norte y en el altiplano, la media anual es menor a los 500 milímetros.

“Ay! Ay!. Que daño me haces…Oh Sol! ya no me beses, ya no me be..ses, ya soy u..na gotita…de agua…una lu..mi..no..sa…go…tita de agua….sobré una rosa…sobré una ro…

“Estas fueron las últimas palabras de la gotita trémula que brillaba sobre el pétalo de una rosa en el balcón de Luís.

“El Sol, brutal y sordo como la muerte, había hecho su obra.”

Así lo dice “La Gota de Agua que no quería perder su individualidad”, de Amado Nervo.

“Pues que gota tan mamila, señora”, respondió un adolescente cuando comenté el fragmento escrito por el nayarita.

¡Uff! La respuesta se atora en la garganta. Se podrá decir que esa tal gotita de agua era una pesada, egoísta y poco solidaria. Sin embargo, cuando el sol azota inclemente…

Las sequías más frecuentes ocurren al norte en Chihuahua, Coahuila, Durango, Nuevo León, Baja California, Sonora, Sinaloa, Zacatecas, San Luis Potosí, Aguascalientes, Guanajuato, Querétaro, Hidalgo y Tlaxcala. En ese orden. Como se observa Sonora ocupa el sexto sitio en severidad de sequías.

Únicamente una fracción de siete por ciento del territorio mexicano, en el sureste, tiene valores superiores a 2 mil milímetros anuales los que alcanza la precipitación.

Hace algunos años, el entonces embajador de Francia en México, Phillippe Faure

(quien estuvo en febrero pasado de visita en nuestro país para tratar asuntos sobre cuestiones energéticas) hizo un desglose de los problemas en materia de agua en México, los cuales no han cambiado, sino que se han agravado.

Problemas físicos: en el norte, el 30% del territorio solo recibe el 3% de las lluvias.

Sociales: 30% de los mexicanos no disponen de agua potable, además existen conflictos de uso entre habitantes de la ciudad y agricultores.

Jurídicos: en algunas ciudades deben extraer su agua muy lejos de su cuenca natural).

Políticos: la cultura del no pago del agua, mantenida por una política generalizada de subsidios, hace difícil cualquier modernización de las infraestructuras.

Institucionales: existen actores, y organismos de regulación dotados de poder que todavía están mal establecidos (esto sí ha cambiado).

Económicos: el Estado mexicano y los municipios no pueden indefinidamente soportar la carga creciente del financiamiento de los servicios del agua.

Ni como desmentir a don Phillippe.

* Tras la sombra del agua limpia

Los 50 principales ríos suman 87% del total del flujo y cubren 65% del territorio nacional. Los lagos y lagunas naturales del país almacenan 14 kilómetros cúbicos. En México hay 4 mil 462 presas y bordos, cuya capacidad de almacenamiento hasta 2011 sumaba 150 kilómetros cúbicos.

Estas cifras están contenidas en el trabajo “Agua, Escasez y Conflicto, Derecho Humano al Agua”, realizado por el investigador parlamentario del Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública, de la LXII Legislatura de la Cámara de Diputados, Gabriel Fernández Espejel.

Ofrece otros números en materia de uso del agua. Hace dos años la extracción hídrica nacional para consumo ascendió a 80.3 kilómetros cúbicos (hoy se mide así). La extracción de agua superficial y subterránea era de 75.33 (también kilómetros cúbicos) y por habitante 700 metros cúbicos al año.

El sector agrícola tuvo el mayor uso: 61.6 (km3), equivalente a 77% del total de las extracciones; el municipal llegó a 11.4 (km3), es decir 14% y el industrial fue de 7.3 (km), esto era 3,9%.

Además, 4.1 (km3) se destinó al enfriamiento de plantas termoeléctricas; 164.6 (km3) de uso no consuntivo, sobre todo, en hidroeléctricas.

Refiere además las ciudades mexicanas con mayor riesgo de padecer desabasto de agua, de acuerdo con ONU-Hábitat: Ciudad de México (of course), Monterrey, Xalapa y Tuxtla Gutiérrez.

Hay realidad en lo señalado por el organismo internacional. Por cierto, también explica que las ciudades con menor disponibilidad del recurso hídrico son: la zona Metropolitana del Valle de México, Guadalajara, Monterrey, Querétaro, Tijuana, León y Tluca. Las vulnerables son, en el norte, Tijuana, Nogales, Hermosillo, Ciudad Juárez, Acuña, Nuevo Laredo, Reynosa y Matamoros, mientras que en el centro están Pachuca, Querétaro, Cuernavaca y Chilpancingo. Además, las ciudades con baja disponibilidad de agua y pobreza elevada son: Río Verde-Ciudad Fernández, Tlaxcala, Puebla, Zamora, Uruapan, Toluca y Cuautla.

Y advierte: “El futuro de las ciudades de México se avista problemático en términos de abastecimiento de agua determinado por el crecimiento demográfico y los factores relacionados con el cambio climático. Las ciudades deben implementar esquemas de ciclo cerrado, donde el agua se reutiliza y recicla, se captura el agua de lluvia, se mitigan los efectos de tormentas por medio de infraestructura de drenaje adecuada y se tratan las aguas residuales para reintegrarlas al ambiente”.

La frase más vale prevenir que lamentar no anda tan perdida. El Quinto Informe de Evaluación 2014 del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de las organizaciones de las Naciones Unidas y Meteorológica Mundial (IPCC, por sus siglas en inglés) alerta para México y otros países, sobre una gran probabilidad: el aumento de la frecuencia y la intensidad de los días con calor extremo y de lluvias, aunque la precipitación anual registrará caídas sucesivas.

En cuanto a la escasez de agua, asegura que no es un fenómeno que obedezca a los efectos del cambio climático, sino al aumento de la población, el desarrollo económico y al manejo de los recursos hídricos.

Para este grupo el porvenir no es color de rosa en relación con el agua porque este siglo será testigo de un retroceso en la calidad del hídrico; aumento en inundaciones en zonas urbanas; decremento en el uso de fuentes de energía hídrica; y contracción en el suministro de agua en toda la región, con excepción del sureste de México (de clima tropical) y la costa noroeste de Estados Unidos y oeste de Canadá.

Recuerda a los gobiernos la existencia de medidas de adaptación preventivas para enfrentar la falta de agua. Al mismo tiempo advierte que para abordar los temas de inundaciones y de calidad del agua existen menos acciones efectivas en el escenario actual.

* La ilusión viaja en tranvía

Conforme a la “Agenda del Agua 2030”, elaborada por Conagua, con la colaboración de cientos de instituciones académicas, políticas, administrativas, económicas y ecológicas, así como de miles de especialistas en diversas disciplinas, la demanda de agua a nivel nacional es del orden de 78.4 miles de millones de metros cúbicos.

Para satisfacerla, dice, se extrae de fuentes superficiales y subterráneas un volumen sustentable de 66.9 miles de millones de metros cúbicos.

“Adicionalmente, esta demanda se satisface con un volumen no sustentable de 11.5 miles de millones de metros cúbicos, de los cuales, 6.5 miles de millones de metros cúbicos provienen de acuíferos sobreexplotados. Cabe señalar que el mayor porcentaje de la demanda se concentra en el sector agrícola”, desglosa.

Las estimaciones de los expertos, contenidas en dicha Agenda, mencionan que en el año 2030, la demanda se incrementará a 91.2 miles de millones de metros cúbicos, derivado principalmente del incremento en las actividades productivas y el crecimiento de la población.

“Los principales retos -especifica- se presentan en las cuencas de los ríos Lerma, Bravo, Fuerte, Mocorito, Presidio-San Pedro, Tula, Balsas y el Valle de México”.

Ellos resumen para asegurar la implementación de la solución técnica y lograr cuencas y acuíferos en equilibrio, la necesidad de “concentrarse en cuatro líneas de acción: incrementar la modernización (revestimiento de canales primarios y secundarios) y la tecnificación en distritos y unidades de riego hasta nivel parcelario, continuar con la construcción de infraestructura para abastecer zonas en crecimiento, impulsar la eficiencia de los sistemas de agua potable y saneamiento a través de sectorización y programas de reparación de fugas, e incrementar el uso de tecnologías eficientes en los hogares, comercios y la industria”.

El meollo de este asunto, de acuerdo a la Agenda, es: “requiere inversiones del orden de los 348 mil millones de pesos, de los cuales 306 mil millones de pesos corresponden a las acciones para cubrir la brecha y el resto para la infraestructura en proceso de ejecución”.

Y advierten:

“Esta inversión podría elevarse en 170 mil millones de pesos al implementar medidas de mayor factibilidad social y política para el país. No realizar las acciones que se plasman en la Agenda del Agua, implicaría que en el año 2030 se tendría una demanda no satisfecha aproximada de 18 mil millones de metros cúbicos. La existencia de esta brecha futura implicaría actividades productivas que no podrían realizarse por falta de agua”.

Pues sí.

Pero hay otros escenarios a la vuelta de la esquina, dentro de diez años. La Comisión Nacional del Agua ha considerado dos posibles. Uno que llama el tendencial y otro el deseable, pensando en un horizonte de tiempo que es el año 2025.

El escenario tendencial considera que las tendencias de consumo que se han dado en los últimos años van a prevalecer y que en el 2025 se ejercerá una demanda nacional de 91 mil 871 kilómetros cúbicos de agua al año y una adicional de 13 mil 469 kilómetros cúbicos para satisfacer la demanda de los distintos usos de México: agrícola, industrial, municipal para generación de energía eléctrica, etcétera.

El otro mejor ni lo decimos, porque ya lo sabemos, la ilusión viaja en tranvía, y no somos “El Caireles”, “El Tarrajas” o “Mantequilla”, de la película de Luis Buñuel, para andar colgados de la fantasía.

http://www.oem.com.mx/oem/notas/n3515537.htm

http://www.oem.com.mx/oem/notas/n3515537.htm

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