‘No hay agua ni para tomar’

‘No hay agua ni para tomar’

CRISTAL BARRIENTOS / EL SIGLO DE TORREÓN / COMARCA LAGUNERA

FAMILIAS DE LA LAGUNA DE COAHUILA Y DURANGO SE ENFRENTAN A LA AGUDA SEQUÍA

"Para sobrevivir se necesitan siembras y en los ejidos no hay agua ni para tomar"— Lorenzo de la Cruz,

Murieron poco a poco. Sobre los corrales quedaron tendidas para no volver a levantarse jamás. Las mataron la sed y el hambre, dice Lucio Pérez cuando recuerda cómo sus vacas fueron quedando en los huesos.

Desde hace por lo menos cuatro años, la sequía comenzó a vencer una a una las vacas de don Lucio. Se quedó sin nada. Lo mismo le pasó al ganado de Lorenzo de la Cruz, Rodolfo Barrón y Aurelio López.

La sequía cambió la vida de las familias que habitan en comunidades rurales de la Comarca Lagunera de Coahuila y Durango. Si los campesinos no tienen agua para darle de beber a sus animales, menos para sembrar las tierras.

Con las hectáreas y los corrales vacíos, las familias pasan hambre. La elaboración de la cera de candelilla y la venta de carbón apenas si les deja unos pesos para sobrevivir: muchas horas de trabajo y casi nada de ganancias.

Además, la falta de agua provoca que las plantas de candelilla ya no crezcan tan fácilmente en el campo como hace años. Ahora los campesinos tardan más de lo normal en encontrarlas para poder elaborar la cera.

 SOBREVIVIENDO

"Para sobrevivir se necesitan siembras y en los ejidos no hay agua ni para tomar", dice Lorenzo de la Cruz, de 71 años de edad. Originario del ejido Esquiveles del municipio de San Juan de Guadalupe en Durango, ha sido testigo de cómo el agua se agotó poco a poco.

"Aquí tenemos poca agua para beber pero en otros ejidos como Siete Zacates, Zorillo, Cipriano, y otros, no tienen ni para tomar. Los animales que había ya se murieron; la sequía está muy difícil y ya tenemos mucho tiempo así".

Lorenzo recuerda cuando en los campos sembraban frijol y maíz, pero de eso ya hace mucho tiempo.

Los apoyos para la sequía han llegado a algunos ejidos afectados, pero a cuenta gotas. De los millones de pesos que anuncian las autoridades en la televisión, los campesinos sólo los escuchan porque el único cheque que algunos recibieron fue de mil 800 pesos y eso fue en noviembre del año pasado.

Antes, dice, al menos las familias tenían seguro los frijoles pero ahora el kilo cuesta 30 pesos. "No está fácil la situación, bendito sea Dios en mi casa no ha faltado el alimento pero hay muchas familias que sí pasan hambre".

En el ejido Esquiveles habitan 55 familias y la gran mayoría apenas sobrevive con lo indispensable.

 LA AGONÍA

Después de tantos años de cuidar a sus animales, Don Rodolfo Barrón no se resigna a verlos agonizar, pero cada vez que llega a su corral se da cuenta que ya no pueden ni sostenerse en pie.

Rodolfo Barrón es de la comunidad de Guadalupito, del municipio San Juan de Guadalupe. A muchas de sus vacas de nada sirvió darles maguey y nopal para comer, de todas maneras tenían sed y murieron, otras sobreviven en los huesos, y el resto mejor las vendió.

"A mí se me murieron como unas 15 vacas por la falta de agua y comida, y tuve que vender otras para que no les pasara lo mismo, ya casi no me queda nada. Les damos maguey y nopal, porque alimento está muy caro", dice Rodolfo Barrón.

En Guadalupito habitan unas 100 familias y se ganan la vida vendiendo carbón y cera de candelilla, pero los campesinos siempre llevan las de perder porque los intermediarios, conocidos como "coyotes", les compran a muy bajo precio el kilo.

Los "coyotes" pagan el kilo de carbón a dos pesos, y el de candelilla a 38. "Hay gente que de plano está más pobre que nunca. Desde hace tres o cuatro años, las cosas se pusieron peor porque ya ni siquiera podemos sembrar una mata en las tierras pero seguimos haciendo la lucha".

Rodolfo intenta tener fe pero está convencido que las lluvias no llegarán. "Ojalá nos ayuden, y que vengan para que vean que no estamos echando mentiras, que bueno sería que lloviera pero la verdad no creo".

 SIN ESCUELA

Lo peor para María Cruz de la Cruz Barrón fue dejar sin escuela a su hija Alma, de 15 años de edad. "Pero si no tenemos ni para comer de dónde vamos a sacar para pagar la inscripción y el pasaje", comenta la señora de la comunidad de Esquiveles.

A sus 46 años de edad, ya se ha visto en la necesidad de pedir ayuda para comer, sin embargo, las despensas duran poco cuando en la familia hay más de seis personas.

"Mi esposo no tiene trabajo. A veces le ayuda a alguien a desmontar tierras pero pues le pagan muy poquito, de hecho anda limpiando una hectárea de nopal y nada más le van a dar mil pesos por tres días de trabajo, y luego qué vamos a hacer".

En ocasiones, en la casa de María Cruz no hay ni frijoles para comer. En el mejor de los casos preparan una sopa para toda la familia, por eso no tuvo dinero para pagar los 800 pesos que pedía la preparatoria para inscribir a Alma.

"Pero si no tenemos ni para comer menos para mandarla a estudiar, mis otros tres hijos sí terminaron la escuela pero a ella ya no la voy a poder mandar".

Por un momento, María Cruz pensó en pedir dinero para mandarla a la escuela pero su hija se lo impidió. "Me dijo ‘cómo los voy a forzar si no hay dinero, si no se puede pues ni modo’, pero me siento muy mal con ella porque sí quería ir a la preparatoria".

Alma, al igual que sus hermanos, estudiaron gracias a las becas de Oportunidades, pero cuando cursaba tercero de secundaria se la quitaron sin ninguna explicación.

"Cada dos meses le daban 800 pesos pero sin esta ayuda ya no podemos mandarla a la escuela".

En el ejido Acacio, Durango, las familias no tienen agua ni para tomar. Raúl Romero, originario de esta comunidad, dice que batallan mucho para que las autoridades les manden pipas.

"La mayoría del rancho trabaja en la candelilla pero por la sequía ya no vuelve a salir de la tierra, se la han ido acabando".

La situación en la comunidad de Sabanillas de San Juan de Guadalupe, es igual de crítica que en Acacio. En este lugar, el alcalde Efraín Padilla prometió que el agua llegaría hasta sus casas pero aseguran que no cumplió.

 NO TIENEN ‘NI UNA GOTA’ María Genoveva Bernal Zúñiga, de 42 años, dice que desde hace más de un año se realizó la introducción de la tubería para que contaran con el servicio de agua potable pero jamás la conectaron para que llegara hasta sus casas.

"El alcalde ya hasta dijo en su informe que la obra estaba terminada pero nosotros no tenemos ni una gota en nuestras casas. En Sabanillas somos 19 familias y padecemos mucho la falta de agua".

Cada quince días, la Presidencia Municipal les manda pipas con agua pero son insuficientes para realizar las actividades cotidianas, pues además las comparten con sus animales.

"Pero los oídos del presidente están sordos porque no nos escucha, la tubería ya está, sólo falta que nos conecten y no lo hacen".

 EL SANTO ‘QUE NO ESCUCHA’

En varias comunidades rurales, las mujeres le danzan y rezan a San Isidro Labrador para pedirle lluvias y la bendición de las tierras, pero hasta ahora las plegarias han sido inútiles.

Lucio Pérez, del ejido Tanque Aguilereño del municipio de Viesca, dice que los campesinos siempre trabajan pero nunca ganan nada. "A veces nos alimentamos de una que otra rata de campo que nos encontramos".

Asegura que las afectaciones de la sequía comenzaron hace 15 años, pero en los últimos cuatro fue de mal en peor.

"No hay comida para uno, menos para los animales. Todos estamos en una situación muy crítica, y quienes tenemos para comer son puros frijoles y tortillas, porque la carne una vez cada año y ya ni eso".

Primero fueron las plagas las que acabaron con los cultivos y luego la falta de agua. En ambas situaciones, el apoyo de las autoridades ha sido nulo.

Ir a pedir ayuda a la Presidencia Municipal resulta muy costoso. Debido a la falta de carreteras, a los campesinos les resulta más fácil irse a Torreón y de ahí a Viesca.

El camión a Torreón cuesta 100 pesos y de ahí a Viesca son otros 50 pesos, "y otros 50 que nos gastemos en comprar algo de comer, pues ya son 400 pesos y de dónde sacamos ese dinero, por eso mejor ni vamos a pedir ayuda a las autoridades".

Aurelio López, también del ejido Tanque Aguilereño, dice que jamás pensaron que la lluvia dejaría de caer del cielo, "vivir la sequía es muy difícil".

 AGUA SALADA

En el ejido Presa de Genty, del municipio de Viesca, los hombres trabajan desmontando hectáreas sin recibir un salario, pero a cambio la Comisión Nacional de las Zonas Áridas (Conaza) les prometió crear un invernadero en beneficio de la comunidad.

Elisa Alvarado dice que en el ejido ya llevan dos años sin sembrar. "Imagínese cómo estará la gente, está bien difícil todo. Para tomar agua nos mandan pipas porque la que sale de las llaves no sirve porque está salada, hasta nos deja la ropa toda dura".

Con la sequía se sufre, dice Elisa Alvarado, pero por fortuna algunas personas reciben dinero de sus familiares en Estados Unidos. "Diosito no nos abandona, todos los días tenemos aunque sea sopitas para comer".

Aunque del cielo no caiga ni una gota de agua, "la esperanza nunca muere", dice Felipe Garrido mientras desmonta las tierras donde estará el vivero.

Felipe vive en el ejido Darias, "es la cola de Viesca, estamos muy lejos, por eso las autoridades no vienen con nosotros, nadie nos da trabajo. Hace poco nos regalaron una despensa pero para nosotros resulta difícil vivir de la caridad pero la sequía no nos deja otro camino".

Ayuda alimentaria de Cáritas

A consecuencia de la sequía, se estima que más de mil familias de la Comarca Lagunera de Coahuila y Durango viven en pobreza alimentaria debido a que la venta de cera de candelilla, la elaboración de carbón vegetal o recolección del orégano dejaron de ser actividades redituables, aunado a la muerte del ganado.

A través de la campaña "Súmate a Cáritas en esta sequía", desde febrero de 2012 el Banco de Alimentos de Cáritas ha distribuido tres mil 500 despensas entre mil 522 familias de comunidades rurales de Viesca, Francisco I. Madero y San Pedro de las Colonias, así como de ejidos de La Laguna de Durango.

El Banco de Alimentos de Cáritas exhorta a los empresarios y laguneros a sumarse a esta campaña que tiene como objetivo entregar despensas mensuales a las familias afectadas por la sequía.

Las empresas o personas interesadas en apoyar esta campaña se pueden comunicar al número de teléfono 731-15-75.

Comunidades

Algunas comunidades rurales de La Laguna de Coahuila y Durango afectadas por la sequía son:

Charcos de Risa

Linda Vista

Felipe Ángeles

Tres Manantiales

Río Aguanaval

Santa María de Arriba

Tanque Aguilereño

Punta de Santo Domingo

San José del Aguaje

La Mancha

Acacio

Zacate

Esquiveles

Sabanillas

Santa Rosa

http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/777323.no-hay-agua-ni-para-tomar.html

 

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