Opinión: 5 claves para entender la crisis del agua en Sonora

FRANCISCO BÚRQUEZ

Opinión: 5 claves para entender la crisis del agua en Sonora

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Por Francisco Búrquez Valenzuela  @Pancho_Burquez_
Julio 20, 2013   2 Comentarios

Francisco Búrquez Valenzuela es senador de la República por el PAN, es ingeniero Industrial y de Sistemas por el Tecnológico de Monterrey y maestro en Alta Dirección de Empresas por el IPADE.

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1. ¿Por qué Hermosillo tiene un problema de agua?

Desde hace años, el agua ha hecho crisis en Hermosillo. Mucho se justifica el problema del agua en Hermosillo por su condición desértica, pero aquí hay que ser honestos, en Hermosillo hemos sido inconscientes en nuestros hábitos de consumo de agua, en la eficiencia de nuestro organismo operador del recurso hídrico.

Históricamente  el agua en Hermosillo, como en la mayor parte de las ciudades del país, no se mide y no se cobra.

Se han analizado muchas opciones para su abasto, entre ellas una planta desalinizadora. Cuando fui alcalde de Hermosillo (2000-2003) estuve en desacuerdo con esta opción: al costo ya alto de la tecnología se suma el costo de la conducción por bombeo, pues la ciudad está por encima del nivel del mar; el costo por el agua para la ciudadanía sería tan alto que imposibilitaría el pago para consumo humano, en una ciudad que además no cuenta con una economía turística. Ninguna gran ciudad en el mundo a la orilla del mar ha optado por esta solución.

Hay que imaginar: si ahora esta tecnología es cara, hubiera sido muy irresponsable hace doce años comprometerse a pagar una tecnología de altos costos que la gente debería cargar a lo largo de 25 años. 

Por otra parte, en la zona agrícola también se vive una crisis, se cuenta con un manto acuífero que se ha sobreexplotado y sigue sobreexplotándose. Debido a ello, el área sembrada en la Costa de Hermosillo se ha reducido de 140,000 hectáreas a sólo 42,000.

2. ¿Por qué el Acueducto Independencia se ha vuelto un problema?

El gobierno del estado de Sonora emprendió un proyecto para tratar de solucionar la crisis de agua en Hermosillo: la construcción de un acueducto desde la Presa El Novillo hasta la ciudad de Hermosillo, a donde el agua llegaría por gravedad.

Sin embargo los productores agrícolas de la región del Yaqui se opusieron a entregar lo que consideran su agua. Entonces el gobierno del estado se acercó a otras comunidades, que pertenecen a la misma cuenca, y compró derechos de agua. Y el proyecto del Acueducto Independencia prosiguió, no sin numerosas demandas y controversias constitucionales.

Demandas, amparos y resoluciones van y vienen. La más reciente resolvió que no se suspendería la extracción de agua de El Novillo hacia Hermosillo a través del Acueducto, hasta que no se diera el fallo definitivo. Mientras, los ánimos se han ido polarizando cada  vez más.

3. ¿Por qué el Bloqueo Carretero ha dividido más a los sonorenses?

Sonora es un punto estratégico para el comercio entre Estados Unidos y México; por su frontera existe un gran tráfico e intercambio comercial.

Además, la sociedad sonorense tiene una estrecha relación a través de sus regiones y comunidades: desde la distribución de sus hospitales hasta los mismos lazos familiares.

Esto lo sabe el Movimiento Ciudadano por el Agua, representado por productores agrícolas del valle del Yaqui, por lo que le pareció una buena opción bloquear la Carretera Federal México-Nogales (al 19 de julio iban 51 días) y negar a ciudadanos el derecho al libre tránsito como forma de protesta. La autoridad federal, responsable de defender a los ciudadanos en sus derechos y libertades, no ha aplicado la ley.

Los costos económicos de este bloqueo son desastrosos: Canacintra reportó pérdidas cuantiosas por más de 650 millones de pesos al 27 de junio pasado, mientras que en Sinaloa la Asociación de Agricultores del Río Culiacán reportó, al 3 de julio, pérdidas por 50 millones de dólares. Todas estas pérdidas impactan directamente en los empleos de la región Noroeste, que tanto se necesitan.

4. ¿De quién es el agua en Sonora?

Hay un hecho irrefutable: hizo falta un trabajo político de acuerdos y negociaciones para hacer posible el Acueducto Independencia.

Pero hay otros hechos que también son irrefutables: los habitantes del valle del Yaqui no son los únicos y legítimos beneficiarios del agua de la cuenca del Río Yaqui (que por cierto nace en Chihuahua); existe un importante número de pueblos ribereños que también pertenecen a la misma cuenca. Son estas comunidades las que cedieron parte de sus concesiones de agua para dotar de este recurso a Hermosillo.

El sistema Río Yaqui tiene una capacidad de almacenamiento de 6,610 mm3; Hermosillo sólo necesita 75 mm3, es decir el 1.1% . Los inconformes hablan de que el acueducto, ya en funciones, ha robado agua a la presa El Novillo. Lo que hay que tomar en cuenta no es la presa, sino todo el sistema.

Hay otro hecho digno de destacar: el 97% de toda el agua en Sonora se destina al sector agrícola; sólo el 2% es para uso urbano y el resto (1%) para la ganadería y la industria. Pero en los sistemas de conducción de agua para uso agrícola se pierde el 40% del agua, por filtración o evaporación, debido a la falta de sistemas de riego modernos o de canales revestidos. Mientras tanto, las ciudades crecen y con ello la demanda de agua potable.

Desde el año 2010 el derecho al agua potable es un derecho humano declarado por la ONU. ¿Qué hacer con los derechos de los productores agrícolas cuando también hay derechos humanos irrebatibles?

5. ¿Cómo aprovechar las oportunidades luego de la crisis?

Hermosillo debe comprometerse a un uso racional, eficiente y sustentable del agua, para que nunca más vuelva a necesitar el auxilio de agua de otra región.

Hermosillo, después de esta gran oportunidad que se le daría, en caso de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) resolviera que el Acueducto Independencia es legal, debe comprometerse a ser modelo nacional de uso sustentable del agua: a tratar sus aguas, a reusarlas, a racionar su consumo. Hermosillo debe comprometerse con ser autosustentable y autoabastecerse.

Recientemente el presidente de Nestlé, Peter Brabeck-Letmathe, propuso que los gobiernos deberían garantizar que cada persona disponga de 5 litros de agua diario para beber y otros 25 para higiene personal. Los administradores de agua, en este sentido, deberían cobrar una tarifa social mínima, y todo consumo que se exceda de ese mínimo deberá cobrarse como debe ser en el desierto: en su costo real.

Y por otra parte, los productores del Valle del Yaqui deben comprometerse a no desperdiciar el agua de su gente. La agricultura del yaqui debe ser modelo nacional de tecnificación como lo fueron en genética agrícola hace 40 años con la Revolución Verde.

Datos estadísticos de la CNA y organismos agrícolas han determinado que la zona agrícola de Hermosillo, con menor cantidad de agua que el Yaqui, rinde gran productividad: con sólo el 8.2% de la superficie estatal sembrada y con menos del 8% del agua utilizada en el estado, en esta región se generan el 35% de los jornales agrícolas del estado, y representa una tercera parte de la producción agrícola estatal, contribuyendo con el 53% de las exportaciones agrícolas de la entidad.

La gran oportunidad agrícola para Sonora es la transformación de los valles agrícolas del Yaqui. Este valle cuenta con la capacidad y conocimiento para competir con mercados internacionales, pero su patrón de cultivos, que requiere una gran cantidad de agua, necesita constantemente la intervención del gobierno con subsidios  que orientan la actividad artificialmente hacia la siembra de granos, privando a la región de otras alternativas con mucho mayor valor económico y social que producen más y mejores empleos. Así ha ocurrido en los últimos quince años en  otras zonas agrícolas del estado como Caborca, San Luis Río Colorado, Guaymas y Hermosillo, donde se obtiene 400% más de rendimiento económico y empleos por metro cúbico de agua que en los valles agrícolas del Yaqui y Mayo.

Debemos llevar este tema del agua a una transformación por mayor productividad y competitividad. Debemos compartir este orgullo de ser grandes agricultores que aprendieron de las crisis y ofrecen al mercado internacional productos agrícolas de calidad. Hoy necesitamos pasar esa etapa de gloria, salir del estancamiento y convertirnos en la estrella más brillante en horizonte nacional, pero con nueva visión y un uso sustentable de nuestros recursos.

Para ello los tres niveles de gobierno se deberán poner de acuerdo para invertir en la reconversión agrícola y los sistemas de riego. Y los sonorenses todos deberemos pasar de la polémica, el encono, la división y la guerra por el agua, a la armonía y la construcción de la más grande oportunidad económica que tiene Sonora.

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