Otra vez el agua

Otra vez el agua

El país de las maravillasHoracio Salazar

2013-05-18 • Al Frente

Después de unos días en los que la lluvia hizo retroceder el fantasmón de la sequía, al menos temporalmente, el asunto del abasto de agua para Monterrey vuelve a los despachos noticiosos con varios apuntes nacidos en Veracruz y en Tamaulipas.

Primero, movidos por quién sabe qué oscuras causas, pobladores del municipio de Pánuco (en Veracruz) y del Consejo Ciudadano del Agua del Pánuco, salieron con que rechazan que Monterrey tome agua del río homónimo, y los primeros dijeron que llevarían el caso a una controversia constitucional.

Segundo, el gobernador veracruzano, Javier Duarte, siguió la misma tónica para aplacar a sus conciudadanos, diciéndoles que el proyecto de trasvasar agua del Pánuco a Monterrey sigue en análisis porque tiene que verse cómo impactará la toma a Veracruz.

Noble, el señor Duarte dejó claro que los veracruzanos “somos un pueblo solidario… somos un pueblo que nos gusta apoyar y apoyar a otros pueblos hermanos; sin embargo, primero vamos a analizar el impacto que tiene con nosotros”.

Otros despachos dicen que la obra afectaría a la zona conurbada de Tampico, Madero y Altamira. Y en columnas leo que el proyecto amenaza con falta de agua a los municipios del sur de Tamaulipas.

Pues aprovecho este espacio para comunicarles a los ciudadanos de Pánuco, al gobernador de Veracruz y a los columnistas tamaulipecos, que necesitan ponerse a leer la Ley de Aguas Nacionales para que se enteren directamente de que las aguas del Pánuco no son ni del municipio del mismo nombre, ni de Veracruz ni de Tamaulipas. Son de México. Y su administración es un asunto federal, no estatal ni mucho menos municipal.

En Nuevo León lo sabemos de la manera más directa. Por territorio nuevoleonés pasa un río, el San Juan, que por designio presidencial está declarado para beneficiar a los agricultores del norte de Tamaulipas. Y para poder usar parte de ese caudal de una forma sustentable y con el mínimo de mermas, fue casi necesario llegar a una guerra del agua que todavía no termina con el vecino estado.

Con el debido respeto, los panuqueneses (o como se diga), el señor Duarte y los columnistas tamaulipecos dicen: si yo no puedo hacer una obra de abasto de agua como la que necesito, que nadie más pueda hacerla. Cangrejos hasta la pared de enfrente: jódanse todos porque yo no tengo proyecto.

El Pánuco es uno de los ríos más caudalosos del país, y la toma contemplada para traer agua a la zona metropolitana significa una porción muy reducida de ese caudal. Si los tamaulipecos o los veracruzanos estuvieran aprovechando esas aguas y nosotros quisiéramos quitárselas, otro gallo nos cantara. Pero esas aguas hoy y en el futuro previsible simplemente van a parar al Golfo de México. Y lo que esos criticones quieren es que en vez de usar esa agua para la zona metropolitana, se siga tirando al mar. Así estará feliz su nacionalismo ramplonero.

Dicen que los regios queremos ordeñar al Pánuco y dejarlos sin agua. Tienen más del 95 por ciento del caudal del Pánuco para beber hasta reventar. Pero tienen que trabajar y hacer obra en vez de sólo torpedear los proyectos ajenos. Y hay que ser claros: no vamos a robarnos agua de otros; vamos a usar un recurso nacional al que tenemos derecho, amparados por una decisión federal. Y punto.

http://www.milenio.com/cdb/doc/impreso/9180960

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