Pemex podría dejar sin agua a millones

Pemex podría dejar sin agua a millones

 

México, DF.- La apuesta de Pemex en la industria del gas lutita traería serios efectos colaterales: el uso de grandes cantidades de agua en su extracción y posibles riesgos de contaminación del subsuelo. Pero acaso, ¿estamos preparados?

Jueves 29 de agosto de 2013

Para extraer petróleo y gas de un pozo de shale se necesita una cantidad de agua equivalente al consumo diario de una persona durante mil años.

 No se trata de un pozo extranjero, sino del Habano 1, abierto en Hidalgo, Coahuila, que ha resultado como productor de gas y condensados de petróleo.

 La información proviene de una solicitud de información que contestó Pemex a Reporte Indigo en noviembre pasado a través del IFAI.

 A la pregunta de cuánta agua se utilizó para perforar los primeros pozos exploratorios de shale en México, Pemex contestó que los pozos que resultaron secos o improductivos también requirieron un porcentaje de agua similar al consumo en un día de varias de las ciudades medianas más importantes de México.

 Agua al por mayor

 El pozo exploratorio de shale Nómada 1, abierto en Nava Coahuila, resultó improductivo, pero ya había usado el equivalente al agua que consumen en un día 177 mil 260 personas, esto es, toda la población de Ciudad del Carmen, en Campeche.

 En Anáhuac, Nuevo León, Pemex abrió el Arbolero 1, que tuvo resultados sólo de gas seco, muy barato en el mercado y con resultados económicos poco alentadores.

 Este descubrimiento utilizó una cantidad de agua como la que consumen en un día otras 311 mil 20 personas, es decir, más que toda la población de Ciudad Victoria, en Tamaulipas.

El pozo más exitoso hasta el momento fue el Habano 1, en Hidalgo, Coahuila. Produjo gas y condensado de petróleo, lo que alentó la esperanza de la industria del shale en México.

Para llegar a estos resultados Pemex inyectó en ese pozo una cantidad como la que consumen 371 mil 300 seres humanos en un día, cantidad similar al total de habitantes de Nuevo Laredo, en Tamaulipas.

Otro de los pozos que produjo gas seco fue el Percutor 1, abierto en Progreso, Coahuila. La cantidad de agua que Pemex usó para perforarlo es igual a la que consumen en una jornada 230 mil 400 personas, o sea, como la población total de Coatzacoalcos, en Veracruz.

En Guerrero, también perteneciente al estado de Coahuila, la paraestatal perforó el pozo Montañés 1, pero tuvo resultados de “productor no comercial”, lo que implicó que fue una inversión fallida.

Estas conclusiones se lograron después de fracturar el pozo usando una cantidad igual a la que consumen 178 mil 500 personas, o sea, un poco menos que la población de Poza Rica, en Veracruz.

El segundo pozo que tuvo mejores resultados fue el Emergente 1, abierto en Hidalgo, Coahuila. Produjo gas y condensados de aceite, que puede venderse hasta en 100 dólares por barril en el mercado internacional.

Este pozo utilizó el agua que toman 90 mil 300 personas, según la cantidad de 50 litros por día recomendada por la Organización Mundial de la Salud.

Esta cantidad de habitantes tiene el municipio de Playas del Rosarito, en Baja California.

Armas contra el Shale

Activistas ambientales advierten de los daños que puede causar  la complicada explotación de lutitas

La activista Claudia Campero, colaboradora en México de las organizaciones Blue Planet Project y Food and Water Watch, considera que las afectaciones en el agua son las más graves de la industria del shale.

 “No sólo se utiliza el agua sino que se mezcla con tóxicos. Tenemos información suficiente para conocer acerca de 150 aditivos que se mezclan con el agua. Sabemos que tenemos cancerígenos, algunos que son metagénicos, algunos que tienen efectos en la reproducción”, detalla.

Los estudios realizados en EU muestran que entre el 15 y el 80% del agua que se introdujo vuelve a salir, pero gran cantidad de agua queda adentro sin saber si hay grietas.

Campero amplía que “las plantas de tratamiento  municipales no tienen la capacidad de tratar el agua con ese coctel de tóxicos.

 “En algunos casos se deja expuesto para que a través de la evaporación más o menos se vayan deshaciendo esos tóxicos.

Pero sabemos que se va a ir al aire, la gente lo va a respirar, se va a acumular en el sistema natural, haciendo que esta práctica se vuelva incompatible con la agricultura y la ganadería.

 “A veces lo que se está haciendo es hacer hoyos para drenar el agua que sobró, es un riesgo adicional”, asegura.

Menos empleos

La propuesta de reforma energética planteada por Enrique Peña Nieto auguró que se crearían medio millón de empleos gracias a la apertura a la iniciativa privada.

Campero disiente. “El discurso de generación de empleos se cae por las consecuencias negativas que tienen las otras actividades económicas áreas que se quedan sin la posibilidad de tener la viabilidad que tenían antes”.

La activista explica que en Estados Unidos lo que se tiene mejor documentado es cómo el agua que está contaminada contamina el agua potable.

Esto hace que compita con otros usos comunes de agua en las comunidades pequeñas donde se abren los pozos de shale, como el turismo, la agricultura o la ganadería.

Una vez que los pozos se secan y las empresas se van a perforar a otro sitio, las comunidades no han podido regresar a esos usos, lo cual los deja sin empleo y sin ingresos.

 “Se quedan empobrecidas, contaminadas, enfermas, las enfermedades son súper dramáticas, son enfermedades muy dolorosas por el envenenamiento que han ido sufriendo”.

FUENTE: EL ZÓCALO

http://yancuic.com/yancuic/noticia/31192

 

 

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