Perforan profundo… pero no encuentran el agua


Fuente: Jesús Peña

  • 01 octubre 2012

·          “Hubo perforaciones a 300 metros, 400 metros, a 500 metros, pero no era el punto, ni la profundidad”

Saltillo.- Cerca de 500 pobladores de los ejidos Cuates de Australia, Lucio Banco y Estanque de León, se aferran a sobrevivir en medio del desierto de Cuatrociénegas, pese la escasez crónica de agua que, por décadas, han sufrido estas comunidades.

Ricardo Aguirre Gutiérrez, director de la Comisión Estatal de Agua y Saneamiento, declaró que, a petición de los lugareños de estas rancherías que aún se abastecen con agua meteorológica o de lluvia, hace algunos meses el Gobierno de Coahuila inició un proyecto de perforación de pozos.

“Hubo perforaciones a 300 metros, 400 metros, a 500 metros, pero no era el punto, ni la profundidad”, expuso, “se volvió a intentar, puede más la persistencia de la gente, las ganas de estar en su localidad, que el darse por vencidos”.

El resultado de dichos trabajos, que tuvieron un costo de 18 millones de pesos y se desarrollaron bajo la asesoría Luis Canales, uno de los geólogos más reconocidos a nivel nacional, fue que el agua se localizó, pero a una profundidad de entre 600 metros, en Estanque de León, y 700 metros, en Cuates de Australia, condición que convierte a estos ejidos en dos de las zonas con los pozos más profundos del norte del País.

El caso del lugar conocido como Lucio Blanco es paradigmáticos, pues su agua, con altos contenidos de sales, no la hace apta para el consumo humano, y se encontró a 800 metros de distancia de la superficie.

“¿Cuánto es?, dos veces (el tamaño de) la Torre Eiffel”, apuntó Aguirre Gutiérrez, “son distancias enormes y a esa agua se le tiene que dar un tratamiento o una potabilización al extraerse, además de que es muy poquita. En estos lugares, por cuestiones geohidrológicas, no hay agua”.

Y aunque los pozos dan apenas un litro de agua por segundo, la gente de esos poblados, dedicada a la explotación de la candelilla y a las minas de bentonita y barita, no quiere dejar su tierra.

Con todo parece que el Gobierno ha escuchado sus demandas y prometió que en noviembre estos ejidos tendrán plantas potabilizadoras, al tiempo que se realizará nuevas perforaciones de pozos en el ejido Nuevo Yucatán, de Ramos Arizpe, donde también la sed es añeja y el sueño del agua está a más 700 metros de cumplirse.

“No podemos desarraigar a la gente, forzarla a que se vaya a las grandes ciudades, al contrario hay que fomentar que se quede…”, concluyó Ricardo Aguirre.

  • Fuente: Jesús Peña

mb

http://www.vanguardia.com.mx/perforanprofundo%E2%80%A6peronoencuentranelagua-1386770.html

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