Potabilizar agua es cada vez más difícil, alertan

Potabilizar agua es cada vez más difícil, alertan

18 junio, 2012

Por: Redacción

En la imagen, el alga en la presa de Valle de Bravo abarca casi todo el cuerpo de agua.

MÉXICO, D.F. Antes de que el agua llegue a la regadera de su baño, al grifo de la cocina donde se lavan los trastos y a los guisos que deleitan a la familia, enfrentó malos tratos por millones de personas quienes la contaminaron con sangre y vísceras de animales, todo tipo de desechos orgánicos, agroquímicos y combustibles.

Desde la imponente y cada vez más vacía presa El Bosque, en Zitácuaro, Michoacán, hasta las presas Colorines, Valle de Bravo y Villa Victoria, en el Estado de México, EL UNIVERSAL siguió el trayecto del agua que se consume en la capital.

Se recopilaron los testimonios de personas que arrojan sus desechos en estos cuerpos de agua, a pesar de que saben que ésta llega al Distrito Federal y a los municipios conurbados. Historias de comunidades que en décadas no han tenido un sistema de drenaje y por ello vierten todo lo que no quieren a la presas.

Maquinaria que debería evitar que las aguas negras lleguen a las presas, pero que no siempre funciona como las de Valle de Bravo.

La Comisión Nacional del Agua (Conagua), a pesar de la contaminación de las fuentes del Sistema Cutzamala, logra que el agua sea apta para el consumo humano, cumpliendo así con la Norma Oficial Mexicana 127 ¿Pero no sería mejor evitar de facto que el agua sea alterada?
El director de Agua Potable, Drenaje y Saneamiento de la Comisión Nacional del Agua Valle de México, Antonio Gutiérrez Marcos, opina que sí. Acepta que a mayor contaminación se necesita más cloro, más floculantes, más carbón activado y, por supuesto, de mucho más dinero para su depuración.

¿Qué pasa si la gente sigue contaminando el agua? Se le pregunta a Gutiérrez Marcos. Él responde que lo que podría ocurrir es que un día sea imposible potabilizarla.
El crecimiento del Sistema Cutzamala, el cual capta y suministra a la ciudad de México el líquido que se consume en el Distrito Federal es sorprendente. Recopila el agua de siete presas, especialmente de tres: El Bosque, Valle de Bravo y Villa Victoria, que no sólo enfrentan contaminación sino también desecación por la falta de lluvias y la evaporación.

Un hombre pide cinco pesos a la orilla de la presa El Bosque para limpiar de basura el lugar. Un par de potros pastan en un espacio donde hasta hace seis años llegara el caudal.

Las risas de un niño y un campesino surgen cuando se les pregunta si saben hacia dónde va el agua que ellos y sus vecinos están contaminando con descargas negras.

Un alga, que proliferó en Valle de Bravo gracias a actividades humanas, es capaz de impregnar de olores desagradables al agua que se lleva al DF. Además ya genera pérdidas por tres millones de pesos cada fin de semana al sector turístico.

Después de leer lo que aquí le presentamos, el sonido del agua saliendo del grifo de su cocina podría tener un nuevo significado.

Margarita Martínez Rebollar es gerente del restaurante flotante La Balsa. Comenta que siempre han culpado a su establecimiento de verter aguas negras a la presa Valle de Bravo, pero no es así, pues asegura que el problema real son las aguas negras provenientes de casas y hoteles.

La Conagua indica que son 50 los desagües clandestinos a la presa.

Con información de agencias.

http://www.zonafranca.mx/potabilizar-agua-es-cada-vez-mas-dificil-alertan/

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