Querétaro. Tierra viva

Querétaro. Tierra viva

Diario de Querétaro

20 de julio de 2010

 

Tere Calzada

Querétaro, Querétaro.- El agua como un elemento vital debido a su interrelación con los recursos naturales, el medio ambiente y la actividad humana es un tema medular para la gestión ambiental. El planeta nos ofrece mil 385 millones de kilómetros cúbicos de agua, pero sólo el 3 por ciento es agua dulce, es decir que se puede purificar para obtener agua potable.

Expertos afirman que las políticas de uso y cuidado del agua deben modificarse para su consumo en los próximos 25 años, mucho más que en los últimos 2000 años. En nuestro país, en 1950 la disponibilidad del agua era de más 11 mil metros cúbicos por habitante al año. Hoy es cerca de 4 mil 800 y se calcula que para el 2025 será de 2 mil 500 metros cúbicos por habitante por año.

En el mundo, 1.4 miles de millones de personas viven sin agua potable para consumo doméstico y en México el 16.5 por ciento de las poblaciones viven sin agua potable. Asimismo, en México el agua superficial, la que se encuentran en los ríos, lagunas, arroyos entre otros, presentan problemas de contaminación en un 68 pro ciento y un 98 por ciento contienen algún nivel de contaminante.

Analicemos que mientras más agua extraemos de nuestra tierra, más necesidad de transportarla tenemos; mientras que el agua que podemos obtener de nuestras precipitaciones pluviales la desaprovechamos. Tan sólo el agua de lluvia que cae cada 2 semanas en el mundo, alcanza para sumergir a la Ciudad de Nueva Inglaterra a una profundidad de 2.5 Km. Aproximadamente 30 mil personas mueren diariamente por agua contaminada y malas condiciones sanitarias, lo que equivale a cinco veces la tragedia del Word Trade Center de Nueva York en un solo día.

La escasez de agua será un problema cada vez más frecuente por lo que requerimos de profundos cambios tecnológicos relacionados con la disponibilidad y la calidad del agua para reducir este conflicto geopolítico de quienes creen que el agua debe ser un bien comerciable como el trigo y el café, y quienes consideran que este es un bien social relacionado con el derecho a la vida. Tan solo el embotellamiento del agua supera en ganancias a la industria farmacéutica.

El agua forma es parte elemental del sistema global, por lo que su consumo deberá someterse a profundos cambios para responder a los impactos mundiales, como el incremento poblacional, la innovación tecnológica, los cambios climáticos y la transformación de las políticas nacionales e internacionales. Conforme la población y economía crezcan, la competencia por el agua se intensificará, al igual que los conflictos entre distintos usuarios del agua.

Recientes estimaciones del Third World Center for Water Management indican que en América Latina sólo 6 por ciento de las aguas residuales son tratadas y depuradas. El informe Aquastat (FAO) concluye que en países en desarrollo, el porcentaje de aguas residuales tratadas es sumamente bajo. La mayor parte del agua residual urbana e industrial, se descarga directamente en canales de drenaje, y en ocasiones se usa directamente para riego con graves consecuencias en la salud. Las enfermedades trasmitidas por el agua afectan a más de 2 mil millones de personas en el mundo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que más de 2 millones de niños mueren cada año por enfermedades relacionadas con la ingesta de agua contaminada. El crecimiento urbano con alcances imprevistos puede empeorar este panorama.

Es tiempo de detener una problemática que lacera diariamente nuestra sustentabilidad, ya que tan sólo el 40 por ciento de agua potable que llega a la Ciudad de México se pierde en fugas y su gasto promedio diario por habitante es de 300 litros al día mientras que en algunos países de África solo disponen de cinco litros diarios por persona.

¿Qué cantidad promedio de agua gastamos en nuestra vida cotidiana? En tomar una ducha de 56 a 115 litros, para lavar los utensilios de cocina de 53 a 230 litros, para lavar la ropa aproximadamente 190 litros, lavar el auto alrededor de 400 litros, lavarse los dientes 4 litros, cocinar 40 litros, beber 2 litros, uso sanitario de 7 a 28 litros, calculando así un consumo de 752 a mil 9 litros.

De cada mil litros de agua potable que se producen en México, 50 por ciento no se contabiliza por que el 40 por ciento no llega sus destinos por fugas y el 10 por ciento restante por pérdida en tomas clandestinas. Es decir, el costo/litro promedio por agua se reduce a la mitad de su costo real ante esta problemática.

Requerimos de un salto estrepitoso en la transformación de los objetivos de nuestra política ambiental donde se atienda la mejorar la calidad de vida a corto, mediano y largo plazo, promueva una nueva cultura del desarrollo sostenible, se desarrolle una gestión ambiental sostenible.

Lograr estos objetivos es contar con lineamientos formulados en las políticas nacionales, con un conocimiento exhaustivo del agua que se ajuste a las realidades del país, espacios de diálogo y análisis con los distintos sectores de la sociedad, la construcción de un proceso educativo que atienda la conciencia colectiva ante la importancia del agua y su realidad como recurso finito, la participación ciudadana, la participación de las Organismos Autónomos y de Desarrollo Sostenible que fortalezcan un beneficio a la población, una precisa coordinación interinstitucional y de los distintos programas que se realizan así como un adecuado mantenimiento de los ecosistemas fluviales.

La política del agua debe ir dirigida con la concepción de que estamos hablando de un recurso natural escaso, anteponiendo el ahorro ante el derroche, la concientización de la sociedad en general y de los políticos en particular. Vivir en la amnesia cotidiana de la importancia del agua en su calidad y su cantidad vaticina un mayor número de muertes al año en el mundo, que los más de diez millones que ya tenemos ante enfermedades hídricas.

Tierra viva, tierra vive.

http://www.oem.com.mx/diariodequeretaro/notas/n1714418.htm

 

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