Represas y Manglares

Represas y Manglares

Esperanza Salazar Zenil
Coordinadora general de Bios Iguana AC, secretaria ejecutiva de la Red Manglar México
y consejera por el Pacífico Mexicano ante la Red Manglar Internacional. MAPDER-Colima
bios_iguana@hotmail.com

Los manglares son comunidades de bosques o matorrales que crecen en las zonas costeras de regiones tropicales y subtropicales y se caracterizan por tolerar agua y suelos salinos. A este ecosistema se le considera uno de los más productivos del mundo: alberga gran diversidad de peces, moluscos, crustáceos, reptiles, mamíferos y aves, entre muchos otros. Se reconocen sus servicios ambientales: barreras de protección contra huracanes; control de inundaciones; estabilización de la línea de costa; control de erosión y de la calidad del agua; retención de sedimentos y nutrientes; protección y alimentación de especies silvestres, muchas de ellas de importancia pesquera; almacenamiento de CO2; recarga de mantos freáticos, y abastecimiento de alimento a poblaciones enteras.

En México hay 770 mil 57 hectáreas de manglar, pero anualmente se pierde dos por ciento por razones múltiples: turismo, acuacultura, industria, puertos, represas, infraestructura carretera y avance de la frontera urbana, agrícola y ganadera, entre otras.

La construcción de grandes represas para hidroeléctricas, mini hidroeléctricas, o represas para riego nunca considera dentro del impacto ambiental los efectos negativos e irreversibles en los manglares, que ocurren aunque las construcciones estén alejadas de las zona costeras.

Es importante mantener los flujos naturales y la conectividad entre los ecosistemas a lo largo de la cuenca hidrológica; la segmentación de la misma, con embalses, impone barreras a la distribución de los organismos e interfiere con las funciones migratorias de gran número de especies, en especial peces, además de generar disturbios ambientales y sociales.

La degradación del hábitat de agua dulce en el mundo continúa a un paso alarmante. Las represas tienen numerosos impactos en humedales, cuencas, ríos y estuarios, entre ellas las alteraciones hidrológicas que cambian las cantidades, pautas, temporadas y calidad del suministro de agua disponible para los humedales. Desafortunadamente, muchas instituciones, organizaciones y expertos implicados en la gestión de humedales no reconocen esto.

Muchos humedales costeros con ecosistema de manglar en México están enlistados en la Convención Ramsar de Humedales de Importancia Internacional, pero siguen figurando entre los ecosistemas más amenazados del mundo. Paradójicamente la página de Ramsar no menciona a las represas entre las causas de las amenazas.

Las represas afectan a cuencas enteras al alterar pulsos de agua, sedimentos y nutrientes, modificando la geomorfología de áreas río abajo y degradando la calidad del agua y la diversidad de especies. Tanto las nuevas represas como aquellas que están siendo planeadas aumentarán estos impactos con la destrucción de más hábitat natural. Al inundar grandes extensiones de vegetación, las represas también emiten gases efecto invernadero (GEI); se estima que contribuyen con cinco por ciento del total de GEI.

Por su parte, los humedales costeros y en especial los ecosistema de manglar son excelentes almacenes de CO2. En una investigación publicada en la revista Nature Geoscience, se encontró que los manglares almacenan por hectárea hasta cuatro veces más carbono que la mayoría de los demás bosques tropicales del mundo, y esto se atribuye, en parte, a sus suelos profundos, ricos en materia orgánica, en los que prosperan los mangles. Así que por un lado la construcción de represas emite un porcentaje considerable de GEI a la atmósfera y al mismo tiempo destruye los almacenes naturales más importantes de estos gases.

Es imprescindible reconocer la importancia de la conectividad que hay entre los ecosistemas, y las afectaciones a los mismos por proyectos como las represas. Sobre todo cuando la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático instrumenta planes como los proyectos de Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación (REDD), que únicamente lavan la imagen de quienes emiten GEI, a tal grado que ahora las represas pueden ser registradas como Mecanismos de Desarrollo Limpio y recibir un premio por ello.

http://www.jornada.unam.mx/2012/06/23/cam-carbono.html

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