Río Arriba: La guerra que viene

Río Arriba: La guerra que viene

11 Septiembre 2013

Y no me refiero al inminente conflicto internacional en Siria, sino a otro conflicto internacional que nace de los tratados internacionales entre México y Estados Unidos por el control del agua del Río Colorado y que representan nuestra única fuente de supervivencia, pues sin este tratado no tendríamos agua en todo el estado.

La guerra que viene en Baja California es por el agua, y lamentablemente esa guerra no va a ser entre Estados Unidos y México, sino entre los del Valle de Mexicali y los que vivimos en la Zona Costa.

No por nada el agua es tan cara en Baja California, el costo per cápita del agua en Tijuana asciende a 28 pesos el m3, mientras que en Ensenada casi se duplica al promediar 48 pesos el m3, siendo la región más costosa de todo el país, siendo que hay lugares como San Quintín e Isla de Cedros que tienen el servicio de agua de forma intermitente o por tandeo.

Del artículo 10 de ese Tratado se desprende que Estados Unidos tiene que asignar como mínimo a México 1 mil 850 hm3 anuales de los afluentes del Río Colorado, cualquiera que sea su fuente, lo que el Tratado no dice es que el agua que recibimos en Baja California en promedio ha sido 13 veces usada y procesada en plantas de tratamiento de ciudades de 7 estados de la Unión Americana y aún así es con la única fuente de abastecimiento que contamos.

Un ejemplo de la guerra que viene es nuestro estado vecino de Sonora, en donde los del Sur están peleados con los del Norte. El pueblo Yaqui en Sonora, que ha mantenido por más de 70 días un bloqueo en la carretera de Vicam para exigir al gobierno estatal del panista Guillermo Padrés Elías detener la construcción y operación del Acueducto Independencia, con el que se pretende llevar el agua que utilizan los yaquis a poblaciones urbanas de la región.

Hay empresarios con pocos escrúpulos medioambientales que ven en la desalación el gran negocio, y no por lo contratos que puedan hacer con la Comisión Estatal del Agua, sino por los que ya tienen prometidos con Otay Water District, del lado americano, ahora el agua que no tenemos, la vamos a exportar y de paso vamos a impactar nuestra costas.

La desalación, también llamada desalinización, puede llegar a ser fundamental en la obtención de recursos hídricos especialmente en la zona costa, no por nada este mes ya pusieron la primera piedra de la desaladora de Ensenada al sur de la ciudad.

Sin embargo, el mayor problema ambiental que presentan estas instalaciones es el vertido de las aguas residuales resultantes del proceso de desalación, ya que además de obtener el agua potable objetivo del proceso, se obtiene un agua residual conocida como salmuera.

Dichas salmueras residuales cuentan un contenido en sales muchísimo mayor que el del agua de mar, además de una temperatura más elevada, diferente pH y alcalinidad, por lo que su vertido de vuelta al medio marino puede causar graves impactos.  

La primera advertencia de la guerra que viene se dio durante el temblor de abril de 2010 en Mexicali, pues por primera vez se violó el Tratado, y Baja California le tuvo que pedir a California que nos almacenaran agua de emergencia, pues nuestra infraestructura hidráulica colapso, hubo hundimientos mayores del metro en algunos canales, en donde el agua potable encharcada tuvo que ser arrojada al Golfo, pues no podía circular, lo que nos ocasiono un estado de emergencia, a lo que Nevada y Arizona pusieron la queja de que los mexicanos no sabemos administrar el agua.

O aprendemos de Sonora para que no nos pase lo mismo, o la guerra que viene será entre la Costa y el Valle por el vital líquido del Río Colorado.

http://www.uniradioinforma.com/columnas/columnista/157/columna4669.html

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