Se acaban el agua en Silao

Se acaban el agua en Silao

Por: Cayetano Ramírez / SILAO, Lunes, 27 de Junio de 2011

Habitantes de Capulín de la Cuesta y Aguas Buenas hoy sufren la falta del vital líquido tras años de abundancia; el problema es generalizado en el municipio

 

En Capulín de la Cuesta, los más de mil habitantes deben esperar hasta ocho días por el vital líquido, sin embargo, apenas para 80 personas. Foto: Cayetano Ramírez

Aurora Millán, habitante del Capulín de la Cuesta, recorre su camino cargando un montón de ropa sucia, a su paso escarba en la tierra para buscar agua, a veces hasta metro y medio, si lo consigue podrá lavar las vestimentas de su familia y quizá llevarse un poco para sus demás quehaceres.

Esta es una escena común tanto en esa comunidad, como en la de Aguas Buenas, en las que habitan unas mil 500 personas que padecen escasez de agua debido a la sobreexplotación de los mantos acuíferos y de la alteración del proceso de filtración del agua que permiten la formación de manantiales.

En el estado de Guanajuato, según datos del Censo de Población y Vivienda 2010 realizado por el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi), el 91.6 por ciento de las viviendas tiene acceso a agua entubada, 1.1 por ciento menos que el 92.7 que se tenía registrado en el 2005.

Así, en Silao, los manantiales fueron por mucho tiempo una fuente natural del vital líquido para estas familias. El agua de éstos, era utilizada incluso para el consumo humano, pero de aquellos tiempos de bonanza sólo quedan recuerdos.

Hoy en Capulín de la Cuesta, el agua de estos pozos naturales es bombeada para satisfacer las necesidades de la comunidad, sin embargo, deben esperar hasta ocho días para que se acumule el líquido suficiente que permita a la bomba trabajar, y ésta sólo alcanza para abastecer el consumo de apenas 80 de los cerca de mil habitantes.

Hubo tiempos mejores

Aurora Millán, asegura que el desabasto se agudizó hace cinco años, cuando en construcciones aledañas a su comunidad, fueron acondicionados vasos artificiales de captación que impiden que el agua continúe el curso natural que por tantos años permitió que llegara hasta ellos, pues literalmente, "brotaba del suelo", dice.

Y es que para obtener el agua deben caminar arroyo arriba y hacer un hoyo en el suelo, cada vez más profundo o pagar para que las pipas se las haga llegar por 150 o 300 pesos, o bien esperar que la bomba pueda hacérselas llegar.

Desesperados, los lugareños buscan una solución que les permita el acceso regular al servicio de agua potable, por ello, han gestionado ante la Comisión Nacional del Agua (Conagua), en Celaya, la autorización para perforar un pozo en la zona, aunque no han tenido respuesta.

Octavio Victoria Rodríguez, titular del Sistema Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Silao (SAPAS), explicó que tanto los manantiales como los pozos, son administrados por comités vecinales, quienes se encargan de cobrar las cuotas para cubrir los costos por la distribución.

Aseguró que la mayoría no se preocupa por prever los gastos de mantenimiento, y cuando se descomponen o deterioran los sistemas de bombeo o almacenamiento, muchas comunidades se quedan sin agua por largos periodos.

Un problema generalizado

De acuerdo con datos de SAPAS, para garantizar el abasto de agua en el municipio, se requiere que los pozos produzcan en conjunto un promedio de 324 litros por segundo, sin embargo, hay pozos abatidos que apenas generan de dos a seis litros.

Por otro lado, el Municipio no puede garantizar la buena calidad del agua extraída, ya que depende de múltiples factores e incluso no se cuenta con la tecnología necesaria para ubicar con exactitud las zonas donde es factible perforar un pozo y que de él se obtengan cantidades abundantes del líquido.

Octavio Victoria Rodríguez, considera que ante el crecimiento poblacional y las dificultades con el abasto de agua, el Municipio debe exigir a los desarrolladores y dueños de viviendas que usen tecnologías que permitan economizar el líquido.

Además, se debe reglamentar el uso del agua para fines de riego de aéreas verdes, comentó, obligando a los dueños de éstas a obtenerla por medio de cisternas que capten el agua de lluvia y que no se permita regar éstos predios con agua de las redes generales, lo que significaría una diminución en el consumo, de unos 50 litro por habitante.

Miguel Rodríguez Godínez, síndico del ayuntamiento, comentó que parte del problema de desabasto de agua en el municipio es que se cuenta con una estructura de distribución muy vieja y las fugas impiden que las 19 mil tomas domésticas que hay en el municipio reciban el líquido de manera óptima.

Pero el agua también es utilizada para fines industriales o agrícolas; de hecho, esta última actividad consume tres cuartas partes del agua extraída del subsuelo y sólo una cuarta parte se utiliza para uso doméstico y en lugar de ir a la baja, la demanda por el líquido sube.

De más a menos

Luego de darse a conocer los resultados sobre el Índice de Desarrollo Humano de la ONU y que ubican a Guanajuato como un estado que se ha estancado en el desarrollo y que a su vez ha agudizado las diferencias que existen entre la población urbana y la rural, el gobernador Juan Manuel Oliva reconoció que uno de los grandes pendientes de su gestión ha sido el de llevar agua a todos los habitantes.

Al revisar las cifras del Inegi, según resultados del Censo de Población y Vivienda 2010, se observa que no sólo no aumentó la cobertura de agua potable, disminuyó, con lo que se rompió la dinámica de crecimiento de viviendas con acceso a agua entubada en los últimos 20 años.

Según el Inegi, en 1990, el 81.6 por ciento de las viviendas de la entidad contaban con acceso a agua entubada, en 2000 la cifra creció a 89.3 por ciento, para el 2005, la cobertura era del 92.7, sin embargo, para el 2010, la incidencia disminuyó 91.6.

Al desagregar la información, se observa la diferencia en cuanto al rezago que existe en comunidades rurales, donde, de acuerdo al plan de trabajo de la Comisión Estatal del Agua de Guanajuato (CEAG), la meta del sexenio 2006-2012 es lograr una cobertura de apenas 88 por ciento, mientras que en la zona urbana se pretendía pasar del 96 al 98 por ciento en las cabeceras municipales, con especial atención en las zonas marginadas.

ÉNFASIS

En la actualidad, los pozos de Sopeña y prolongación la Paz son los más importantes para el municipio, ya que son los que más agua generan.

http://correo-gto.com.mx/notas.asp?id=229901

 

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