Se hunde el DF por acuíferos

Se hunde el DF por acuíferos

Miércoles, 07 de Marzo de 2012 14:50 Francisco Medina

Los acuíferos del Valle de México han sido sobreexplotados 200 por ciento, lo que ha comenzado a provocar “hundimientos diferenciales de varios kilómetros de extensión” que aunque son imperceptibles a simple vista, afectan instalaciones subterráneas como el Sistema de Transporte Colectivo-Metro, drenajes y tuberías de agua. En el caso del Gran Canal, éste comienza a presentar “contraflujos” derivados del hundimiento, coincidieron en señalar investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
De acuerdo con la investigación “Manto Acuífero y el hundimiento del suelo en la ciudad de México” elaborado por los investigadores, Diana Flores Ramírez, Alba Medina Montaño, y Elizabeth Ramírez Zúñiga, de la Universidad Autónoma Metropolitana  unidad Xochimilco, la elevada concentración humana del Valle de México y el exceso consecuente de sus demandas, ha provocado que el agua proveniente de los mantos acuíferos sea insuficiente; se ha obligado a sobreexplotar el acuífero provocando así el hundimiento del suelo.
Manifestaron que el hundimiento del suelo también ha obligado construir un sistema de drenaje muy profundo, para evitar que la ciudad se inunde de aguas negras. Drenaje que tomara más de 25 años terminar, con un costo estimado en más de 30 millones de pesos por cada uno de sus 170 kilómetros de longitud, es decir 5 mil 100 millones de pesos.
En el Distrito Federal, los hundimientos han provocado daños al sistema de drenaje y alcantarillado, esto propicia que en temporada de lluvias las calles se inunden y se pierda un gran volumen de agua por la contaminación. La sobreexplotación del acuífero trajo consecuencias que se han ido manifestando como las grandes grietas que presentan las casas y edificios en particular en el oriente de la ciudad; así como en el Valle de Lerma, donde la escasez de agua ha redundado en cosechas magras, además de la degradación de la calidad del agua subterránea.
Indican que el continuo crecimiento de la población de la Ciudad de México cada día demanda mayores volúmenes de agua. Su satisfacción ha obligado a sobreexplotar el acuífero de su cuenca. Los niveles del acuífero se están abatiendo con rapidez, un metro al año en promedio al extraerse entre 30 y 65% más agua que la que se recibe como recarga lo que genera a su vez el hundimiento del suelo. Este es un grave problema ya que debilita el cimiento y afecta la infraestructura urbana.
“El 60% del agua que se suministra a la población en la zona conurbada de la Ciudad de México proviene del subsuelo del Valle. Por lo anterior se ha enfocado la investigación a encontrar una alternativa viable para prevenir a largo y corto plazo este problema. Por medio de  la recarga del acuífero con agua residual tratada, proveniente de 37 pozos activos distribuidos en 13 plantas, ubicadas en zonas especificas, donde se permite la inyección, circulación y almacenamiento de agua para el subsuelo, proporcionando una recarga total de mil 57 litros por segundo. Permitiendo así que se rehidraten los componentes del suelo como las arcillas del subsuelo evitando el hundimiento del mismo”.
Refirieron que en los estudios realizados en la primera mitad del siglo, ya se mencionan como causantes de los hundimientos del subsuelo de la Ciudad de México a la consolidación de las arcillas, fenómeno que se atribuye a distintas causas. La más sobresaliente es la extracción de agua del subsuelo, misma que se utilizaba para administrar de agua potable a la población. Con la sobreexplotación de los mantos acuíferos, el suelo arcilloso de los antiguos lagos se compacta y se hunde entre 6 y 28 centímetros anuales, dependiendo de la zona. Llega a los 35 cm. en la zona del sudeste del Distrito Federal. En algunos sitios ha llegado  registrar hundimientos que varían entre los 3 y los 20 centímetros. En la capa de arcilla se han reportado grietas de hasta 18 metros; estas grietas propician que el acuífero se contamine.
“En regiones donde se lleva a cabo la extracción de agua subterránea mediante bombeo profundo, es común observar hundimientos de la superficie natural del terreno. Esto ocurre esencialmente en capas de suelo constituidas por sedimentos compresibles que reducen significativamente su volumen al ser extraída el agua durante periodos largos”.
En su investigación, apuntan que la Ciudad de México requiere preservar su suelo de conservación, evitando que la mancha urbana continúe invadiéndola.  Como consecuencia del crecimiento de la mancha urbana, lo que antes eran áreas verdes, ahora se han convertido en edificios y calles pavimentadas, lo que ocasiona que mil 100 millones de m3 no se infiltren al subsuelo sino que corran hacia el drenaje y se contaminan
Indicaron que para efectuar la recarga artificial al acuífero es necesario se cumplan dos condiciones: La existencia de sitios de sitios y zonas permeables, y la existencia de volúmenes de agua susceptibles para la recarga.
Agregaron que la recarga de acuíferos con agua residual tratada es viable para evitar el continuo hundimiento de la Ciudad de México y trae consigo un doble beneficio: El alivio al agotamiento de las fuentes de agua, y una menor sobreexplotación de aguas subterráneas.
“Además podemos concluir que el agua subterránea a diferencia de la superficial no se evapora, sobre todo si se trata de terrenos con cubierta vegetal. Y en general se puede decir que las aguas subterráneas cercanas a la superficie, están más propensas a la contaminación, mientras que las aguas profundas son de mayor pureza, manteniéndola así con agua residual tratada”.
Por su parte, el grupo de investigación del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), ante la problemática que se vive en la zona Oriente de la Ciudad de México, que es una de las que mayor hundimiento ha registrado en las últimas décadas, trabaja en el registro cartográfico de algunas zonas de las delegaciones Iztacalco, Iztapalapa y Milpa Alta, así como en el municipio de Coacalco, estado de México.
En Iztacalco realizan la cartografía de zonas de riesgo que han sido detectadas por la delegación. El alto daño a sus infraestructuras se observa en edificios hundidos, casas con fracturas y calles agrietadas. Su labor consiste, primero, en identificar rasgos superficiales y efectos de fracturas. Apoyados en estos puntos, trazan algunas áreas de interés para empezar a sondear la zona. Con la información que se obtenga de esta cartografía el Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), logrará formar un mapa de riesgo de la zona.

http://www.elpuntocritico.com/politica-nacional/33996-se-hunde-el-df-por-acuiferos.html

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