Se oponen a presa

Se oponen a presa
JOSÉ TRINIDAD MÉNDEZ

Los poblados de Temacapulin, Palmarejo y Acasico, ubicados en los Altos de Jalisco, llevan más de cinco años de sufrimiento, pues se resisten a desaparecer bajo las aguas de la presa El Zapotillo, que ya está en marcha.

Poco a poco semeja un pueblo fantasma, donde los pocos habitantes que quedan, en su mayoría son mayores de edad, y se niegan a dejar sus viviendas.

“¡Aquí hemos de morir. Sólo muertos nos sacarán!”, dice con determinación el actual delegado de la comunidad de Temacapulin, Refugio Yánez.

Temaca, como se le conoce, es una joya de pueblo, cuyo valor histórico y cultural data de hace 4 siglos.

Los vecinos se encuentran unidos, y señalan que hay alternativas, como sería la reubicación de la presa, o simplemente dejar la cortina a 80 metros, como era el proyecto inicial.

“Estamos en solidaridad con nuestros anfitriones generosos en Temaca y apoyamos su exigencia para la cancelación de la presa El Zapotillo. Temaca debe vivir, y su lucha es nuestra lucha”, dice el activista Juan Pablo Soler.

Un pueblo con historia

Temaca se localiza a sólo 16 kilómetros de la cabecera Municipal de Cañadas de Obregón.

Se localiza en una pequeña cima de un cerro. Sus calles empedradas y un hermoso jardín con un kiosco construido de cantera rosa.

A sólo una cuadra está la basílica de Los Remedios, que cumple 250 años. En su altar se encuentra una bella imagen de la Virgen de San Juan de los Lagos y a mediodía los habitantes acuden a adorar al Santísimo y a pedir que no inunden su pueblo.

“Aquí veneramos al Niño de Flamacordis, Nuestra Señora del Rosario, y al Señor de la Peñita, que está en la cima del cerro y en los cementerios tenemos a nuestros muertos”, dice Cecilia Delgadillo Alba, activista.

A la orilla del pueblo, en la parte baja, corren las aguas del río Verde, en medio de exuberante paisaje.

Ana María García Guzmán, originaria de Temaca dice: “No estoy de acuerdo con el proyecto de El Zapotillo. Seguiremos resistiendo y echando raíces en nuestra tierra”.

El padre Gabriel Espinoza Iñiguez, oriundo de Temaca, se ha sumado al frente de resistencia y a través de panfletos exhorta a la población a seguir protestando contra el proyecto.

“Seguiremos resistiendo por las vías institucionales y las manifestaciones pacíficas que sean necesarias para conseguir la cancelación del proyecto. Temacapulin no está en venta”, subraya el sacerdote.

Casas construidas de cantera rosa, de gran belleza, muestran pancartas, lonas, y todo tipo de protestas: “No está en venta. Los ojos de Temaca, están puestos en el mundo”.

María Alcaraz Martínez, propietaria del Hotel Temaca, señala que la tradición de festejar a la Virgen de los Remedios, el 1 de septiembre, seguirá llevándose a cabo y que el pueblo de mantendrá firme en sus tradiciones.

“Seguiremos en la lucha, y la residencia de un pueblo que sabe defender su dignidad, su vida, su historia. Vivimos momentos históricos en Temaca, porque los ojos del mundo están puestos aquí”, expresa Gustavo Castro Soto, activista de la red de Latinoamericana contra Represas y en Defensa de los Ríos, el Agua y sus comunidades.

Pero avanza obra

Un centenar de obreros, ingenieros y técnicos ya trabajan en lo que será la cortina de la presa El Zapotillo, en medio de las más estrictas medidas de seguridad.

La cortina se construye a 16 kilómetros de la comunidad de Temacapulin, donde los habitantes se oponen a la construcción y demandaban la cancelación del proyecto.

El Zapotillo es una pequeña ranchería que se localiza en la cima de un cerro y que pertenece al municipio de Cañadas de Obregón, en el corazón de los Altos de Jalisco.

A 3 kilómetros de ahí, bajando el cerro, se llevan a cabo los trabajos de la construcción de la presa, en el lecho del río Verde, en medio de dos cerros.

Angélica Casillas Martínez, secretaria ejecutiva de la Comisión Estatal del Agua de Guanajuato, informó que el avance de obra de la presa El Zapotillo es de poco más de un 10%.

Apuntó que la construcción de la presa tardará de dos a tres años y se trabaja en el desplante de la cortina.

La tranquila comunidad de El Zapotillo se ha transformado. Es un ir y venir constante de maquinaria pesada, camiones tolvas cargados, camionetas pick up cargadas de obreros.

Hay dos caminos para llegar: uno es por el poblado de Temacapulin, seguir un estrecho camino rural que bordea el río Verde, atravesando rancherías y subiendo peligrosas barrancas, por el que se hace una hora.

El camino nuevo es de terracería, amplio y la distancia entre Cañadas de Obregón a El Zapotillo es de 15 kilómetros, y se recorre en 30 minutos, pero lleva hasta Yahualica, Jalisco, por donde también se puede llegar.

En El Zapotillo hay un retén donde sólo se permite el acceso a personal de la Constructora que lleva a cabo la obra.

En El Zapotillo se construyen módulos habitacionales para los trabajadores, y se cuenta con casetas móviles para los ingenieros y técnicos de la obra.

El costo

El 16 marzo de 2010, el director de la Comisión Nacional del Agua (CNA), José Luis Luege Tamargo, dijo que la presa costaría alrededor de ocho mil millones de pesos.

Un mes después el titular del organismo de cuenca Lerma-Santiago-Pacífico, Raúl Antonio Iglesias Benítez, informó que la obra en conjunto se incrementará 2 mil millones de pesos, incluyendo obras complementarias e indemnizaciones.

La altura de la cortina será de 105 metros. Se aumentó 25 metros más de acuerdo al proyecto inicial, a lo que se oponen los habitantes de Temacapulin.

Ya edifican otro pueblo

A poco más de un kilómetro del pueblo, sobre un cerro, se construye la nueva comunidad de Temaca.

Se trata de casas pequeñas, de interés social, que los vecinos no quieren para nada. El acceso a esta zona habitacional está restringido.

Los vecinos aseguran que las autoridades los han obligado a firmar la reubicación, con engaños.

“Se aprovechan de programas sociales como Oportunidades, para presionarnos. Firmamos cuando recibimos los apoyos, y las firmas las aprovechan para decir que estamos de acuerdo”, señala Inés Hernández.

Muchos de los opositores a la presa, mayores a 70 y 80 años, han enfermado de los nervios o han agravado sus males crónicos, advierte doña María Abigail Agredano Sánchez, presidenta del Comité Salvemos Temaca, nacida en 1949.

“A mí nadie me va a sacar, yo no vendo mi casa; me voy a quedar a esperar el agua”, señala, firme y sereno don Lauro Jáuregui Jáuregui, nacido en 1921, quien se reúne en el Jardín Principal con otros compañeros.

La presa…

Cortina: 105 metros.

Longitud: 290 metros.

área de embalse: 4,200 hectáreas.

Abastecimiento a León: 3.8 metros cúbicos por segundo (120 millones de metros cúbicos al año)

El acueducto…

Longitud: 140 kilómetros.

Diámetro: 2.4 metros.

http://www.am.com.mx/Nota.aspx?ID=432655

 

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