Sin agua no hay ciudad

Entorno

Sin agua no hay ciudad

Una de cada dos personas del planeta vive en una urbe. El crecimiento de las ciudades plantea nuevos retos en la gestión hídrica

REUTERS

Sara Acosta – 22/03/2011

Cómo satisfacer la creciente demanda de agua en plena mudanza mundial del campo a la ciudad? Es el gran interrogante al que deben dar respuesta ciudadanos y poderes públicos de medio planeta y a cuya reflexión la Unesco invita este año en el Día Mundial del Agua, que se celebra hoy.

Las necesidades no son las mismas en los países que despiertan sedientos al desarrollo que les ofrece la globalización económica y aquellos que se industrializaron hace dos siglos. Los primeros necesitan sobre todo agua. Los segundos, ya de vuelta del viaje hacia el abastecimiento, deben responder a cómo mejorar el equilibrio entre la demanda y su impacto medioambiental, "pasar de una política de agua orientada a la producción a la protección de los ecosistemas como garantía futura de agua de calidad. En ese debate estamos en España", explica Francesc La Roca, catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Valencia y especialista en asuntos hídricos.

Ya hoy más de la mitad de la población mundial vive en un entorno urbano. Y ese movimiento se acelerará en los próximos años, especialmente en los países emergentes. En América Latina, el índice de urbanización alcanza el 80%, según datos de la Unesco. Esa ciudad del futuro se está extendiendo en horizontal y en lugares de costa, donde no suele haber agua y las cuales serán más vulnerables a los efectos del cambio climático, un nuevo elemento que viene a complicar la tarea del abastecimiento. Varios estudios ya pronostican que los núcleos urbanos cercanos a la costa sufrirán el aumento del nivel del mar.

No hay que viajar al futuro para comprobar los efectos de una urbanización excesiva en el litoral. "En España, aún no nos damos cuenta del destrozo. Si miramos el mapa con Google Earth, vemos que hemos sobrepasado con mucho la capacidad del territorio", añade La Roca. Ese paso tiene un efecto directo en la distribución del agua.

"El asfalto reduce la capacidad de filtración del suelo, facilitando la concentración de agua, que como no tiene salida, acelera las pérdidas", añade De la Roca. De hecho, uno de los principales problemas de la gestión del agua en España son las fugas, que en algunas regiones alcanzan hasta el 30% del agua para uso urbano.

Otras veces sucede que las casas se levantan antes incluso de que llegue la canalización de agua potable. Los que primero se resienten por esa contradicción son aquellos que viven en los barrios pobres de la periferia. Muchos cerros en México, donde la población urbana crece a millón de personas por año, no disponen de agua corriente. También aquí tienen los emergentes un espejo en el que mirarse para no repetir los excesos de los países ricos.

"El exceso urbanístico ha agravado todo el proceso, el sobredimensionamiento del sistema encarece todo el sistema de producción", explica el presidente de la Asociación Española de Empresas de Tecnologías del Agua, Adrián Baltanás.

En 2006 Cristina Narbona, entonces ministra de Medio Ambiente, advirtió de que el agua no llegaría a tiempo para la macrourbanización de 13.508 pisos que estaba levantando el constructor Francisco Hernando, El Pocero, en la localidad de Seseña, en Toledo, denunciado ante la Fiscalía Anticorrupción. Narbona advirtió de que el agua para abastecer a la comarca no llegaría antes de varios años y sacó los colores al modelo de desarrollo urbano pidiendo que "la promoción inmobiliaria se desarrolle de forma más sensata", para evitar casos como el de Seseña, donde las viviendas estuvieron listas mucho antes de que hubiera agua.

En El Quiñón, una de esas urbanizaciones donde las casas empezaron a entregarse en 2007, aún no llegan todas las infraestructuras necesarias para vivir en ella. Una de las quejas de los vecinos es que el barrio aún se nutre de una tubería provisional de agua y que el promotor no asume el servicio.

Mejorar las redes de abastecimiento y de transporte será uno de los principales caballos de batalla de la gestión del agua en las ciudades del futuro. En los países emergentes está casi todo por hacer. ¿Serán los trasvases la solución? Para los expertos, no hay una solución global. Todas pueden ser óptimas, a condición de analizarlas caso por caso. En China, por ejemplo, el agua está en el sur, de donde es necesario transportar 35.000 hectómetros cúbicos de agua cada día. "Y nosotros por España, nos peleamos por 10.000", explican desde la Asociación Tecnológica para el Tratamiento del Agua (ATTA), la patronal de las empresas españolas de tratamiento y depuración. El grueso de las empresas nacionales fuera está siendo, precisamente, llevar su saber hacer en desalación a muchos rincones del mundo. América Latina es uno de sus principales mercados. "España ha hecho de su necesidad virtud", añaden desde ATTA. Las primeras desaladoras en España se levantaron en Canarias en los años sesenta. Ese talón de Aquiles se ha convertido hoy en la principal fuente de ingresos de muchas compañías nacionales en mercados extranjeros.

El ahorro será común a ricos y emergentes. No hay otra alternativa si el planeta quiere abastecer de agua a la población mundial. Algunas ciudades europeas ya han aprendido la lección de la eficiencia. Berlín, por ejemplo, gasta 130 litros de agua por habitante y por día, según cifras de la Unesco. En las grandes ciudades estadounidenses esa cifra sube a 500 litros diarios. También algunas de las macrociudades que ha levantado el mundo emergente tienen muy presente el ahorro. Singapur, que es una ciudad isla, está logrando reducir su dependencia de Malasia y está cerrando el ciclo del agua de la urbe, produciendo agua a partir de agua reutilizada.

En los países industrializados, el reto actual es la depuración del agua usada que devolvemos al medio. De su eficacia dependen sectores vitales para una economía como el turismo en España. Cuando las depuradoras de los destinos de playa fallan, la llegada de clientes extranjeros se resiente. "Y si no se resuelve, los turistas no vienen", explican desde ATTA.

Las cifras

13.508 pisos construyó El Pocero en Seseña (Toledo), sin infraestructuras de agua para los vecinos.

130 litros de agua consume cada habitante por día en Berlín. En EE UU sube hasta 500 litros diarios.

http://www.cincodias.com/articulo/Entorno/agua-hay-ciudad/20110322cdsent_1/

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