Sonora: 72 años de pugnas entre regiones por el agua

Sonora: 72 años de pugnas entre regiones por el agua

La tendencia se agudizó tras la firma del TLCAN, dice investigador

Los yaquis temen que les sigan quitando caudales superficiales para abastecer centros urbanos, zonas industriales y empresas agroexportadoras

Ana Luisa Pacheco | Especial para La Jornada | Lunes 22 de julio de 2013, p. 28

Hermosillo, Son., 21 de julio.- Las sequías recurrentes que ha padecido Sonora en 72 años (32 desde 1948) han derivado en conflictos sociales, económicos y políticos entre habitantes del centro y el norte del estado.

El episodio más reciente es la oposición de la etnia yaqui y productores agrícolas del sur del estado contra el acueducto Independencia. Los inconformes han bloqueado durante casi dos meses la carretera internacional 15, Cajeme-Nogales.

Desde 1948 Sonora ha sufrido cuatro sequías consideradas críticas, la más severa de 1948 a 1956. Los estiajes de 1960-1964 y 1976-1980 provocaron alta migración. La más reciente, 1994-2005, mermó los hatos ganaderos y la pérdida de cultivos en áreas de riego.

Según Nicolás Pineda Pablos, investigador del Colegio de Sonora, desde 1995 las precipitaciones pluviales han sido menores al promedio histórico.

En Sonora las lluvias promedio anuales son de 405 milímetros, mientras en Tabasco, primer lugar nacional, ascienden a 2 mil 260 milímetros, mientras el promedio en el país es de 773 milímetros.

Además, la disponibilidad de agua superficial en las cinco cuencas hidrológicas en que se divide la entidad está distribuida de manera desproporcionada, pues mientras en las cuencas río Yaqui (este) y río Mayo (sur) se concentra 88 por ciento del agua superficial, 12 por ciento distribuye en 60 por ciento del territorio (centro y noroeste).

La escasez de agua superficial en la mayor parte del territorio estatal ha propiciado la sobreexplotación de mantos acuíferos para abastecer a ciudades y destinarla a las actividades agrícolas en el centro y noroeste del estado.

Según la Comisión Nacional del Agua (Conagua), en Sonora el volumen total concesionado para usos consumible y no consumible es de 6 mil 741.1 hectométros cúbicos (hm3) al año; 42 por ciento de agua subterránea y 58 por ciento de agua superficial.

Del volumen concesionado para uso consumible, es decir 6 mil 575 hm3 (92.7 por ciento) está concesionado al uso agrícola, 5.3 por ciento a uso doméstico, uno por ciento a la industria autoabastecida y uno por ciento restante al uso pecuario y otros.

En el sur de Sinaloa se localizan los valles del Yaqui y Mayo, con infraestructura para aprovechar agua superficial; en tanto, en el centro y noroeste la agricultura básicamente se surte de agua subterránea.

Pineda Pablos explica que de Guaymas hacia el norte de la entidad, la agricultura de los valles no se abastece de agua superficial (de lluvias), sino de agua subterránea.

Así, el Valle de Guaymas, las costas de Hermosillo y Caborca, el río Concepción y el valle agrícola se abastecen de agua del subsuelo. En esa región el problema, más que la sequía, es el manejo de los 60 acuíferos.

Las cuencas de los ríos Yaqui y Sonora generan la mayor parte del producto interno bruto (PIB) del estado. Además. concentran el mayor porcentaje de la población, pues ahí se localizan los principales centros urbanos: Ciudad Obregón y Hermosillo.

La subregión que genera la mayor oferta está formada por las cuencas de los ríos Yaqui y Mayo, al este y sur del estado, respectivamente. La subregión del noroeste del estado, compuesta por las cuencas de los ríos Sonoyta y Concepción, genera el menor porcentaje del PIB y concentra la mayor parte de la población, pero tiene la menor oferta de agua.

Existe una fuerte competencia entre el centro y el sur del estado no sólo por el agua, sino por otros recursos para el desarrollo.

“En Sonora tenemos un proceso de centralización regional: Hermosillo ha estado concentrando el desarrollo –explica el especialista del Colegio de Sonora–.Mucha gente se traslada a la capital del estado a trabajar, estudiar y recibir atención médica, entre otras actividades”.

Para Pineda Pablos este fenómeno está cambiando la dinámica de desarrollo.

Recuerda que hace 50 años Hermosillo y Obregón eran similares, al igual que Nogales, Guaymas y Navojoa, pero ahora todo está quedando subordinando al desarrollo de la capital.

Sostiene que si bien este cambio tiene antecedentes en el periodo maquilador en la década de 1970 y con la instalación de Ford, en la década de 1980, a partir de la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), en 1994, empezaron a resentirse los estragos en la agricultura del sur del estado.

Agrega que después de la firma del tratado se dio prioridad a la agricultura de exportación, en Guaymas, la costa de Hermosillo, Caborca y Magdalena, donde se explota agua subterránea.

En tanto, la agricultura tradicional en los valles del Yaqui y Mayo, basada en el cultivo de trigo subsidiado y caro, es para consumo nacional. El norte de Sonora se ha concentrado en la agricultura de exportación, más barata y rentable.

Según el investigador, los yaquis temen que Hermosillo siga demandando cada vez más agua. Existe un resentimiento muy grande porque al yaqui se le quitan aguas superficiales que llevaba el afluente del río San Miguel a Hermosillo y ya no llegan.

http://www.jornada.unam.mx/2013/07/22/estados/028n1est

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