Tarea para titanes

Tarea para titanes

La Jornada, opinión/ 31 Mayo, 2010
Iván Restrepo

Hace casi dos meses, el 2 de abril, se presentó en Los Pinos el más ambicioso programa relacionado con el agua. Presidió la ceremonia el licenciado Calderón acompañado de funcionarios y personalidades de la vida académica y empresarial. Entre ellos, el hombre más rico del mundo, el ingeniero Slim. El programa lo elaboró la Comisión Nacional del Agua y se llama Agenda del Agua 2030. Tiene como finalidad fijar el quehacer gubernamental y de la sociedad los próximos veinte años con fines muy precisos. Menciono los más destacados: limpiar todos los ríos de basura y contaminación; dotar de agua potable a toda la población; rehabilitar todas las cuencas hidrográficas, recargar los acuíferos y asegurar que ninguna población del país esté más en áreas frágiles y vulnerables a las inundaciones.

Tan amplio programa, con metas muy ambiciosas y urgentes, hace palidecer los planes oficiales anteriores en el campo del agua. Esta nueva tarea es para titanes y obligará, entre otras cosas, a darle el tratamiento adecuado a todas las aguas negras municipales e industriales, lo que redundará en ríos más limpios y en procesos técnicos para tratar esas aguas y reutilizarlas después en ciertas actividades industriales, los servicios urbanos y hasta en la agricultura. En complemento, tampoco se arrojará ya basura en ríos y lagos. Nada despreciable será el esfuerzo de reforestar las cuencas hidrográficas, tecnificar y racionalizar el uso del agua en la agricultura y las ciudades y planificar, al fin, el crecimiento urbano de tal forma que millones de personas no vivan, como ahora, expuestas a los peligros de las inundaciones, los deslaves que se presentan cada época de lluvias y a los huracanes.

De paso, la infraestructura pública y privada estará igualmente a salvo de sufrir daños por la crecida de los ríos. Éstos, además, finalmente estarán libres de azolve por basura y erosión.

Por sus alcances la agenda es gigantesca, exige recursos abundantes del gobierno y, se anunció en Los Pinos, la intervención de la iniciativa privada, apoyo político-administrativo permanente de los tres poderes de la Unión y trabajo conjunto de la población y las autoridades. La agenda merece eso y más pues cada año disminuye el agua disponible por habitante y en muchas regiones la escasez de líquido es crítica. Por ejemplo, en el centro y norte del país. No solamente en las ciudades, sino también en el campo.

Nadie en su sano juicio desearía que esta Agenda del Agua fracasara. Sin embargo, le encuentro un grandísimo pero: en ninguna parte se asienta cómo se va a cumplir en lo que resta del sexenio y en los tres sexenios siguientes. Quizás me estoy dejando llevar por la experiencia acumulada las cinco administraciones federales anteriores, que también anunciaron ambiciosos planes para resolver los problemas del agua. Se formularon con López Portillo, De la Madrid, Salinas, Zedillo y Fox. En su momento fueron muy comentados, se dieron a conocer con gran despliegue publicitario, pero ninguno se cumplió. Ninguna instancia oficial o legislativa reclamó por ello. Y eso que en cada plan se advertía que el agua era un asunto de seguridad nacional, vital para el desarrollo social, económico y ambiental de México.

A lo mejor por las prisas con que fue presentada la Agenda del Agua no hubo tiempo de informar sobre los mecanismos ideados a fin de garantizar la continuidad gubernamental que haga posible cumplir los grandes propósitos expuestos en Los Pinos.

Esas prisas quizá expliquen también que la ceremonia de presentación se haya realizado un viernes en la tarde, cuando la ciudadanía estaba pensando más en las vacaciones escolares y de la cada menos Semana Santa, que en el futuro del agua. Extraña igualmente que los medios no le dieran la importancia que merece este magno esfuerzo del sexenio. Posiblemente se deba a que otros programas de gran alcance, como el del empleo, la seguridad, el combate a la pobreza y la desigualdad, a la corrupción, no muestran por ningún lado frutos positivos.

Pero la quinta es la vencida y por eso no dudamos que muy pronto los funcionarios informarán a la población sobre cómo, cuándo y con qué harán realidad la citada agenda.

 


 

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