Territorio Yaqui-Yoeme: Claves para la defensa del agua

 

Territorio Yaqui-Yoeme: Claves para la defensa del agua

Adazahira Chávez | Ojarasca | En: La Jornada, 10 de agosto de 2013.

"Lo único que pedimos es vivir en paz y que dejen de robar el agua. Si nos plantamos en la carretera es porque por la vía legal no los hicimos entender, y a la sentencia de la Suprema Corte la acompañamos con esta medida de presión para garantizar que se haga efectiva”, declara Mario Luna, secretario de la autoridad tradicional de Vícam, en medio del anuncio, por parte de los yaquis, del endurecimiento de sus acciones para detener el Acueducto Independencia.

Los yaquis que encabezan la defensa de su agua —el general Lázaro Cárdenas les reconoció en 1937 la propiedad del 50 por ciento de los volúmenes de la presa La Angostura, más los escurrimientos y aguas no controladas que ahora alimentan a la presa El Novillo— decidieron ir por la vía legal y ganaron la cancelación del Manifiesto de Impacto Ambiental (MIA). Sin embargo, el incumplimiento de la sentencia de la SCJN y la extracción de agua iniciada en mayo hacen que se levanten voces en los pueblos que señalan que el camino está equivocado. “A pesar de que obtuvimos sendos triunfos en la vía legal, el gobierno está demostrado que no está dispuesto a acatar las leyes”, resume el secretario de Vícam.

“Hace años que no teníamos enfrentamientos de esta manera”, recuerda Mario Luna. En 1937, los yoeme se alzaron en armas cuando Lázaro Cárdenas inauguró la primera presa que extrajo agua del Río Yaqui, pero “afortunadamente imperó la cordura en las autoridades y reconocieron el derecho al agua”. 

El mensaje que el poder ejecutivo envía con el incumplimiento de su propia ley no es bueno, advierte Luna. “El triunfo aparente, cuando la Corte nos reconoció el derecho como pueblo indígena, en los hechos no existe, y se pone en riesgo el equilibrio de poderes que debe existir. La victoria que obtuvimos a través del poder judicial queda reducida a nada con la omisión del ejecutivo”, acusa el yaqui.

La Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), a través de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), debió cancelar el mia que permite la realización de la obra. Ahora, el gobierno estatal debe pedir un manifiesto nuevo que otorgue el derecho de audiencia al pueblo yaqui. El plazo de cumplimiento para las instancias federales se venció a inicios de agosto y el gobierno estatal sigue extrayendo agua, por lo que la tribu promueve un incidente de desacato y notificará a la SCJN.

Si no se cumple a cabalidad la sentencia, la tribu acudirá a Naciones Unidas y a la Corte Interamericana de Derechos Humanos. “De ahí ya no queda más que la defensa física y el enfrentamiento contra las fuerzas de la represión”, advierte el secretario. Por eso, indica, la Red contra la Represión y La Sexta del EZLN realizan una campaña de concientización internacional.

Un hecho no consumado. El pueblo yaqui comenzó su defensa legal antes de que iniciaran las excavaciones, pero el acueducto siguió, describe Luna. Las obras complementarias —como las potabilizadoras y la conexión a la red de agua de Hermosillo— no avanzan, asegura el secretario de Vícam, pues pusieron tubos hasta el parque industrial solamente y el presupuesto ya se terminó.
En la primera fase de operaciones, “de cinco tubos lograron conectar dos a reservorios intermedios —que son a donde se llevan el agua extraída ilegalmente de El Novillo”. La operación, además de para hacer pruebas, tiene fines propagandísticos, pues el gobernador Padrés alega que la ciudad ya depende en un 80 por ciento del acueducto, lo que “es totalmente falso”, asegura Luna, pues no están conectados los reservorios a la red de agua potable ni al acueducto.

Reactivación de grupos de choque. El gobierno, además de no cumplir la sentencia, fomenta la violencia contra los defensores del agua al interior y al exterior de la tribu, pero hasta el momento su estrategia no ha funcionado.

Los voceros de las autoridades tradicionales de Vícam denunciaron, en la primera semana de agosto, provocaciones por parte de un grupo de yaquis afines al gobierno de Guillermo Padrés. Estos grupos no son nuevos, “son grupos antagónicos que el gobierno revivió pensando precisamente que nosotros avanzaríamos en la vía legal”, relata Luna.

En 2011, el sector liderado por Francisco Delgado Romo y Jesús Moroyoqui —profesores bilingües— logró aglutinar a la mayoría de las autoridades tradicionales contra la toma de la carretera en Vícam que buscaba evitar la operación del acueducto. “Amparados en la guardia tradicional de Lomas de Guamúchil, pidieron la represión contra los manifestantes”, indica Mario Luna. “Esos mismos grupos de choque, aunque debilitados, solos y sin autoridades tradicionales que los respalden, siguen operando” pues se sienten protegidos.

Pero promover oposición interna no es lo más grave que realizan los grupos. El riesgo es la confrontación física y armada. Los yaquis avistaron en la periferia de algunos pueblos “a grupitos de personas armadas, en vehículos pickup”, de la mano de Delgado y Moroyoqui, indica Luna, quien considera que el objetivo es desestabilizar al movimiento y provocar enfrentamientos internos para “presentarse como víctimas”, pues la guardia tradicional fácilmente los puede someter, valora el yaqui. “Esto demuestra que no están dispuestos a perder lo que ganaron a la mala”. En otro frente trabajan los “operadores directos del gobierno, como Ernesto Argüelles”, informa Luna, quienes incitan a las autoridades del pueblo de Rahum a enfrentarse con los defensores del agua.
El gobierno estatal implementó una campaña mediática, acusa Luna, con el propósito de enfrentar a los pobladores de Hermosillo y Ciudad Obregón y de promover amparos colectivos contra la resolución favorable a los yaquis, lo que “afortunadamente” no prosperó. Por el contrario, la sociedad civil de Cajeme, Guaymas y Hermosillo proporciona alimentos a los yaquis que se mantienen en el bloqueo carretero desde hace dos meses.

La clave de la resistencia. Para mantener el bloqueo carretero de dos meses con los pueblos unidos, la fórmula yoeme es “sujetarnos a la normatividad interna y  acudir a los mayores para preguntarles cómo han sorteado momentos tan difíciles”, define Mario Luna. Los ancianos recomendaron disciplina, y “hemos hecho todo lo posible porque nuestras tropas estén subordinadas a los ordenamientos de los mayores, con todo consensado e informando inmediatamente a la comunidad”.

El otro ingrediente para aguantar es la solidaridad. “No nos han dejado solos, pues la gente reconoce que hay una deuda histórica con nuestro pueblo y además está la legitimidad de la lucha y la defensa de la vida. La solidaridad se muestra con quien tiene razón”, señala Luna, quien reconoce el acompañamiento y llama a que continúe “hasta que pase este trago tan amargo para la tribu yaqui”.

http://www.jornada.unam.mx/2013/08/10/oja-agua.html

 

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