Torreón: sus redes de agua y drenaje

EDITORIAL jueves 12 de abr 2012, 7:55am – nota 9 de 10

Torreón: sus redes de agua y drenaje

ANTONIO E. MÉNDEZ VIGATÁ

Una revisión de la historia nos deja en claro que las grandes ciudades se han establecido a las márgenes de los ríos y es así que poblaciones tan antiguas como Alejandría, Tebas, Babilonia y Roma surgieron en las riberas de algunos de los afluentes más caudalosos del mundo.

El flujo del agua no solamente satisfacía la sed de sus habitantes y regaba sus campos, sino también, cuando éstos eran navegables, funcionaban como vía de transporte para personas y mercancías.

Pocas urbes de la antigüedad se erigieron lejos de los ríos, como fue el caso de Machu Picchu o Teotihuacán, lo cual obligó a sus habitantes a edificar una serie de aljibes destinados a recuperar el agua de lluvia y a cuidar su uso.

A pesar de encontrarse en las riberas del Tíber, Roma tuvo que realizar grandes inversiones para poder brindar ese vital líquido a su creciente población, así como para drenar sus calles del agua de lluvia. Los romanos fueron grandes ingenieros que erigieron obras que aún hoy en día nos asombran por su eficiencia y el ingenio con que fueron construidas. Asimismo, Roma es un buen ejemplo de lo que sucede cuando el suministro de agua disminuye radicalmente. En el año 537 d.c. fue asediada por los godos, quienes destruyeron los acueductos de la ciudad. Aunque el sitio fue un fracaso y tuvo que ser levantado un año después, como resultado de la baja en el flujo del agua, la población romana disminuyó un 90% y entró en una época de decadencia que finalmente convirtió en el siglo VII a la otrora gran urbe, en un pueblo de cerca de 20,000 habitantes.

Por otro lado, el uso de un drenaje sanitario ha sido un tema fundamental de salud pública en el diseño urbano, que cobra una mayor relevancia conforme la densidad y número de habitantes crece.

A principios del siglo XX, Torreón, ubicada al igual que Roma en las márgenes de un río -mas en nuestro caso, no navegable y con caudal fluctuante- no podía depender de éste para satisfacer las necesidades de sus habitantes.

El trazo de Torreón fue realizado por Federico Wulff en 1888 y por tratarse de una población pequeña, no contempló el tendido de redes de agua o de drenaje sanitario y pluvial. Para 1892 el pueblo tenía 2,017 habitantes, tres años después ya eran 9,750 y en 1900 ya llegaba a casi 20,000. Este rápido crecimiento hizo que en 1903 se constituyera la Compañía Agua y Drenaje de Torreón, la cual en realidad inicia operaciones en el año 1907 con el tendido de las primeras redes de agua y drenaje, llegando a colocar en unos pocos meses 17,000 metros de tubo de barro para uso sanitario. Es por ello que cuando uno ve imágenes de Torreón de esa época, son notorios algunos arroyos en medio de sus calles que a cielo abierto transportaban los desechos de sus habitantes, los cuales seguramente drenaban siguiendo la pendiente natural del terreno hacia el río Nazas. Probablemente antes de las obras de 1907 el agua era suministrada, al igual que sucedía en otras partes del país, por aguadores. Seguramente la instalación de una red de agua y drenaje favoreció el crecimiento de Torreón, pues para 1910 la población alcanzó 40,631 habitantes, convirtiéndola en la ciudad más grande de la región.

Sin embargo, en esa época no fue contemplada la construcción de un drenaje pluvial, y aunque varios canales como el de la Perla cruzaban la ciudad, éstos en realidad estaban destinados a llevar agua del río Nazas a diversos predios agrícolas que rodeaban Torreón.

El hecho es que desde ese entonces pocos esfuerzos se han hecho para dotar a la ciudad de un eficiente sistema de drenaje pluvial que canalice el agua e impida que se inunden nuestras calles y casas, o peor aún, que el agua al seguir su curso sature el drenaje sanitario haciendo que éste brote en las viviendas de algunos desafortunados conciudadanos o colapsando colectores. Es cierto, la escasez de lluvias que caracteriza nuestra región, hacen que este problema sea poco notorio y que se presente unas cuantas veces al año, pero el hecho es que terminamos desperdiciando un agua de gran calidad que podría tener un mejor uso.

Tal vez deberíamos aprender de los antiguos Teotihuacanos que pudieron sostener una población que llegó a alcanzar los 500,000 habitantes al recuperar el agua de lluvia. No es posible que continuemos permitiendo que se desperdicie, sobre todo en una época en que el agua que sustraemos del subsuelo cada vez es de peor calidad y requiere de costosos tratamientos para que podamos consumirla.

El río Nazas ya no fluye libremente, su agua es ahora administrada y sostiene en buena medida la economía de La Laguna, pero junto a ello, aquélla proveniente del subsuelo cada vez es más costosa de extraer y de peor calidad. Las plantas tratadoras trabajan a máxima capacidad logrando hacer más eficiente el uso que hacemos de ese vital líquido, pero nuestras redes de suministro han envejecido, son ineficientes y hay grandes pérdidas que superan al 30 por ciento, por lo que es urgente renovarlas.

Es triste, pero si no queremos que el desarrollo de nuestra ciudad se estanque o suframos una disminución de población como la que tuvo Roma a partir de la destrucción de sus acueductos, debemos tener una visión a largo plazo tal y como lo hicimos en 1903, cuando se tendieron las primeras redes de agua y drenaje. Y si bien es cierto que en aquella época se omitió la recuperación del agua de lluvia, estamos a tiempo de actuar antes de que el problema cobre una urgencia apremiante.

Las redes de suministro de agua, el drenaje pluvial y sanitario son invisibles en nuestras ciudades, funcionan de manera similar a las venas que llevan nutrientes y oxígeno a nuestro cuerpo y al igual que ellas son vitales para su existencia. El que no se vean no reduce su importancia y el futuro de Torreón depende del uso que hagamos de ese recurso tan escaso y valioso en este desértico clima.

http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/728745.torreon-sus-redes-de-agua-y-drenaje.html

 

 

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