Una luz al final del drenaje

Una luz al final del drenaje

Con pocos recursos naturales, el país asiático se vio en la necesidad de buscar fuentes alternas de suministro de agua potable. Y las encontró en las cañerías. Trató y purificó los residuos y así creo Newater

22/06/2013 08:16 Grace Chua/ The Straits Times (Singapur)

El agua —o más bien, la falta de ésta— se perfila como un importante problema mundial.

Tan sólo el mes pasado, el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, advirtió que el mundo podría quedarse sin agua potable, mientras que el Proyecto del Sistema Global de Agua, la coalición de investigadores internacionales de agua, advirtió que el cambio climático, la agricultura y el consumo intenso de agua pondrán presión en el suministro del líquido.

Pero el pequeño país de Singapur, un Estado-isla con pocos recursos naturales de agua propios, ha ideado una solución que podría ayudar a otros países a aprovechar nuevas formas de suministrar el recurso.

Esto implica el factor “asqueroso”: aquello que la gente desecha por el inodoro, y las materias que desalojan las fábricas en sus cañerías.

El gobierno del país ha ideado una forma de tratar especialmente y purificar las aguas residuales y la desperdiciada a través de una tecnología de membranas avanzadas.

El resultado es agua que se puede beber o utilizar para la industria, que pudieron haber sido moléculas de agua que enviaste en el gorgoteo del desagüe del baño.

El tratamiento de aguas residuales ha estado en uso desde hace 10 años a la fecha, superando la reticencia inicial de la gente gracias a las campañas de agencias públicas que se enfocan en la necesidad urgente de agua y cómo es tratada, en vez de voltear hacia sus oscuros orígenes.

Es conocida en Singapur como “Newater”, un nombre ideado por el entonces presidente de la Junta de Servicios Públicos (PUB) agencia de agua, Lee Ek Tieng, un término sexy y comercial en vez de decir, Agua Altamente Purificada y Agua de Alto grado Industrial.

La gente ciertamente ahora lo digiere. La capacidad de producción se ha incrementado casi ocho veces, de 15 millones de galones a 117 millones al día, logrando así poner a Singapur en el camino de lograr la autosuficiencia en el agua.

Para 2060, se espera que Newater cumpla con 55 por ciento de las necesidades de agua de Singapur, que están proyectadas al doble de los actuales, 400 millones de galones al día a 800 millones. A través de la desalinización se podrá suministrar otro 25 por ciento de la demanda, y las reservas y la importación de agua el resto.

Esto es algo importante para la isla de 700 kilómetros cuadrados, que por mucho tiempo confió en el caudal superficial de la lluvia, así como el agua comprada y entubada desde Malasia, que se encuentra bajo un tratado que expira en 2061.

De usada a limpia

Para crear Newater se utiliza agua tratada tres veces, y la mayor parte del resultado va a enfriamiento industrial o a industrias que requieren agua muy pura. De dos a tres por ciento
se mezcla con agua de las reservas del país, que es tratada y convertida en agua para el consumo humano.

Primero, el agua sufre micro filtraciones, donde se empuja a través de tubos de fibras huecas con poros que atrapan las partículas y bacterias.

Después, las moléculas de agua son empujadas a través de una membrana que elimina los contaminantes más pequeños, como compuestos orgánicos y virus, en un proceso llamado ósmosis inversa.

Finalmente, el agua se desinfecta con luz ultravioleta que mata cualquier microbio que se haya deslizado a través del proceso.

Al final, se agregan productos químicos al agua para restaurar el balance de PH, mientras que los subproductos que permanecen son mezclados con el afluente tratado y dados de alta.

La solución vino después de décadas de investigaciones científicas, sobre las cuales el costo de la tecnología de tratamiento bajó y también ha mejorado para utilizar menos energía. Eso provocó que la purificación de aguas residuales tuviera estándares tan altos con un mayor costo beneficio.

El director de tecnología de PUB, Puah Aik Num, dijo: “Todo este tiempo tuvimos la idea de usar cada gota más de dos veces.

“Estudiamos la desalinización en la década de 1990, pero era muy caro. Las membranas usan la mitad de la energía que la desalinización usaba, y la economía cambió”, indicó Puah Aik Num.

http://www.excelsior.com.mx/nacional/2013/06/22/905353

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