Vaticina investigador de la UAM disputas violentas por el agua

Vaticina investigador de la UAM disputas violentas por el agua

El Sol de México, metrópoli/ 21 Noviembre, 2010
Guillermo Ríos

Ciudad de México.- La zona donde se ubica la Ciudad de México transita hacia una crisis de agua que se expresa en una paradoja: sufre escasez y al mismo tiempo inundaciones. Esta contradictoria situación es resultado de políticas públicas que han conducido a edificar infraestructuras hidráulicas insuficientes para aprovechar la abundancia del agua que realmente posee la región, señaló el arquitecto Jorge Legorreta Gutiérrez, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

El doctor en Urbanismo pronosticó disputas violentas por el agua, sostuvo que en dicha área no hay crisis de escasez hídrica, sino de abundancia, y enfatizó que esta riqueza ha sido desperdiciada históricamente debido a limitaciones y desconocimiento científico y tecnológico.

Lamentó que la discusión sobre el problema del agua esté velada por grandes mitos mediáticos, como que la basura es causante de las inundaciones y que el agua pronto se va a acabar, cuando se requiere de un debate serio, crítico, amplio, plural y respetuoso, para evaluar con visión institucional y académica las concepciones, decisiones y políticas públicas sobre el agua.

Para fundamentar su dicho sobre la abundancia de agua en la cuenca de México, indicó que de las cumbres de las 60 montañas que delimitan esta comarca desciende de forma permanente agua a la ciudad, así como de los 14 ríos perennes que nacen de manantiales en las partes altas y medias de dichas montañas; a esta derrama se suman los aportes temporales provenientes de 31 ríos más, formados de mayo a octubre durante la época de lluvias.

Agregó que 760 milímetros cúbicos (mm3) de agua pluvial se registran como promedio anual sólo en la parte sur-poniente, y desde la sierra del Ajusco hasta las Cruces llueve mil 200 mm3 en promedio; ambas cifras rebasan la media anual para las grandes ciudades del mundo, sin olvidar que la parte más baja de la cuenca fue un antiguo lago de mil 100 kilómetros cuadrados, cuyo subsuelo es uno de los más grandes reservorios de agua que tenga una ciudad bajo sus pies.

Por otra parte, a la cuenca de México la rodean siete más: Lerma, Cutzamala, Atoyac, Temazcaltepec, Amacuzac, Tula y Tecolutla; de las dos primeras se importa agua actualmente y se preparan proyectos para traer líquido de las dos últimas mencionadas.

Al hablar sobre el panorama hidráulico de la cuenca de México, calificó de errónea la política pública que ha prevalecido desde el siglo XVII, de construir grandes túneles cada vez más largos y anchos para captar y desalojar agua con el propósito de "terminar con las inundaciones".

 

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