Xalapa Ya hay desabasto de agua en la región

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Ya hay desabasto de agua en la región

 

Almacenamiento del líquido en Rafael Lucio. Foto: Jesús Escamiroza / Diario de Xalapa

Familias racionan el líquido porque pasan hasta una semana sin verlo salir de las llaves

Diario de Xalapa

17 de febrero de 2013

 

Karla Cancino

Xalapa, Veracruz.-Pese a que la temporada de calor no ha iniciado, cientos de familias de los municipios de Rafael Lucio, Jilotepec y Banderilla ya sufren desabasto de agua y muchos pasan hasta una semana sin ver salir el vital líquido de las llaves, por lo que hacen esfuerzos por racionalizar el agua que colectan en cubetas y garrafones a fin de cubrir sus necesidades básicas de higiene.

Amas de casa pasan noches en vela con tal de llenar algunos tambos de agua con la que tendrán que sobrevivir varios días y aseguran que la mayor parte del agua es consumida por las ciudades grandes como Xalapa y a ellos les toca padecer desabasto o se tienen que conformar que el agua que es enviada a través de pipas la cual la mayoría de las veces no cuenta con la higiene necesaria para el consumo humano.

En el municipio de Jilotepec, ubicado a escasos 20 minutos de la capital del Estado, el agua no ha llegado en forma regular desde hace más de un año y mientras algunos habitantes atribuyen el desabasto a las obras del libramiento de Xalapa y otros señalan que el incremento de población de la capital los deja prácticamente secos. Lo cierto es que la necesidad del vital líquido es urgente.

* Un año sin agua

Vivir sin agua no es fácil, señalan amas de casa del barrio de San Juan, perteneciente al municipio de Jilotepec. Entrevistadas al interior de sus viviendas, las mujeres han tenido que implementar estrategias para llevar a cabo las faenas de la casa con la poco agua que les llega a la semana.

"Aquí toda el agua se recicla, nada de que se bote una vez usada, sino que tenemos que aprovecharla hasta que está completamente sucia y, una vez así, es usada para el sanitario", señaló Hilda Maria Lázaro Murrieta, quien vive a orilla del río de La India, un pequeño cauce de aguas negras que lejos de representar una fuente de agua es foco de malos olores.

La entrevistada explicó que en fechas buenas el agua llega durante seis horas al día (la mayoría de ellas por la noche) y ese tiempo les resulta útil para llenar tinas, tambos, cubetas, botes de comida, platos y hasta "las cucharas ya que una vez cerrada la llave no se sabe cuándo volverá a caer.

"Nomás no las mandan cada tercer día y eso es solo un rato. Llega de seis a cuatro horas de agua al día y en ese tiempo hay que aprovecharla. Para mí, es un grave problema porque yo no tengo tinaco ni cisterna entonces hay que llenar hasta las cucharas", reiteró.

En la casa de Hilda Maria viven siete personas entre niños y adultos, por lo que cuando el vital líquido escasea se tienen que turnar para realizar labores tan básicas como ir al baño o bañarse. De lavar ropa ni se acuerdan en esos días en los que se sobrevive con unos cuantos litros por integrante.

"Quien no ha vivido sin agua no es capaz de apreciar la importancia que tiene ese líquido en la vida. Quisiera que aquellos que la riegan intenten vivir un día sin bañarse, sin lavarse las manos, los dientes; sin lavar trastos ni la ropa. Ahí se darán cuenta de la gran falta que hace", señaló.

Para los habitantes del barrio de San Juan, la construcción del libramiento no trajo la prosperidad y el desarrollo prometido, ya que desde hace más de un año han vivido entre la escasez de agua en época de calor y las inundaciones en época de lluvias. "Desde que iniciaron la carretera desde hace como un año se vino el problema del agua más grave y lo peor es que cuando llueve se nos inunda por los escurrimientos. Ya no sabemos qué es peor si la seca o la época de las lluvias para nosotros", concluye.

Las mismas estrategias para racionalizar el agua son compartidas con Adriana Hernández, joven ama de casa, quien está acostumbrada a la falta de agua, ya que desde que tiene memoria la época de calor se pasa a secas en el municipio.

Originaria del barrio de San Juan, la veinteañera vive en la cabecera municipal en donde han pasado hasta 15 días sin una gota de agua de paso.

"Ahorita se fue desde el sábado pasado que no cae agua. Ya tenemos más de una semana así y cuando esto pasa vienen las pipas y nos dan 20 litros por familia pero eso no alcanza para nada", dijo.

Ella nació en la escasez, e incluso ve raro que el agua caiga con potencia en la llave de paso ya que esto, tan normal en las ciudades, es un fenómeno extraño en el municipio. "Ya es normal para nosotros que falte el agua desde febrero porque es época de calor. Ahorita sabemos que lo crítico apenas empieza ya que será hasta abril cuando empiece a caer", sentenció.

* Preparándose para la escasez

Arropadas con chamarras, suéter y hasta bufandas para soportar las bajas temperaturas, las amas de casa del municipio de Rafael Lucio aprovecharon el incipiente sol que hubo ayer sábado para lavar la ropa y prepararse así para un periodo bien conocido por ellas: "el de la seca".

Cual si se hubieran puesto todas de acuerdo, los tendederos de las azoteas y patios lucen llenos de principio a fin de ropa invernal, toda limpia y lista para ser usada en repetidas ocasiones, ya que no hay garantía de que podrá ser lavada nuevamente en un buen tiempo. "Ahorita estamos aprovechando para lavar las sábanas, las cobijas y las chamarras, que es lo que más agua requiere porque no se sabe cuándo se podrán volver a lavar", señaló Flora Capistrán Castañeda.

No se trata de un problema de higiene, argumentan las amas de casa, quienes conversan sin dejar de realizar su labor, "es un problema de desabasto de agua, para nosotros no es fácil vivir así", insiste el ama de casa, quien tiene en la azotea tres mecates tendidos y va por el cuarto.

Por su parte, Elizabeth Muñoz Hernández, quien vive en el centro de Rafael Lucio, explicó que la falta de agua es el principal problema para los habitantes del municipio cercano a Xalapa. "Cuando no hay agua se le avisa al municipio para que nos abastezcan de agua aquí en las pipas pero lo hacen cuando quieran pero luego no alcanza. Son muchas personas las que piden pipas para las colonias de arriba y no llegan hasta acá", lamenta.

La estrategia que han aplicado los últimos días en la casa de Elizabeth Muñoz es la de recolectar el agua de la lluvia, dejar que las impurezas se asienten, colarla y aplicar cloro a fin de que esta sea segura para lavar los trastes e incluso beber de ella. "Es que a veces no hay ni siquiera garrafones de agua que te vendan porque la gente de más recursos los compra todos para usarla en trastos y bañarse", explica.

Acostumbrada a la escasez, ha tenido que cargar una cubeta de 25 litros de agua por varios kilómetros ya que a las colonias más altas les llega el agua en la noche con más fluidez. Entre familiares y amigos en colonias cercanas va llenando sus tambos que junto a su hija tienen que cargar hasta su casa, ubicada en la zona céntrica del municipio.

"Ahorita sí hay porque están lleno los tanques pero sabemos que está próximo el periodo de que el agua nos la mandan dos horas durante y día y deja de haber una semana o hasta 15 días", reiteró.

Señala que su problema es mayor ya que no ha tenido el recurso económico suficiente para comprar un tinaco o construir una cisterna Y añade que la idea para enfrentar los cinco meses de escasez que siguen es el comprar más cubetas "Aunque saque la sala para meter las cubetas adentro", concluye entre risas.

Las cubetas y tambos son una constante en las casas del municipio de Rafael Lucio, ya que para ellos la falta de agua ha sido un problema añejo. Entre críticas a los partidos políticos y a las autoridades estatales y municipales, los habitantes del municipio, que es reconocido por la elaboración de muebles de madera, viven racionando el agua.

"Oímos que la gente dice que en el futuro el agua se va a acabar y que no va a haber ni para lo más indispensable, pues les quiero decir que para nosotros ese futuro es una realidad desde hace varios años", asegura Magali Libreros Aldama.

El ama de casa explica que ha pasado hasta 30 días sin agua, y lo peor es que esta escasez se da en la época de calor, cuando más necesaria es el agua para realizar las tareas del hogar y para la higiene personal. El asunto se agrava cuando además se tienen niños pequeños cuya higiene se debe cuidar todavía más debido a lo delicado de su piel. "Uno como quiera, pero a los niños no les puedes decir que no se ensucien porque son niños y todo se echan encima y se baten. Para una madre es muy difícil vivir así", lamentó.

En la casa que Magali comparte con su madre están preparados para la falta de agua, ya que en la cocina predominan los tinacos, tambos y cubetas que en época de calor son insuficientes. "Cada año esperamos que no falte tanto el agua y cada año es peor, menos agua y por menos tiempo nos cae", concluye.

* Dos tinacos por casa en Banderilla

Las casas de las colonias altas en el municipio de Banderilla tienen dos tinacos y hasta tres en los techos. En aras de la practicidad, muchos han instalado uno adicional en sus patios en donde además se dejan ver la construcción de cisternas terminadas o en obras negras.

"Aquí falta muy frecuentemente el agua y no abastece el tanque para los servicios de la casa porque viene muy poca y a veces no se alcanzan a llenar a tope todos", asegura Roberto Laguna Reyes, vecino del fraccionamiento Magueyitos.

Añade que mientras el agua se desperdicia en las colonias bajas del municipio, las colonias altas sufren la escasez que se agrava en época de calor. "Apenas empieza el problema pero por ahí de marzo o abril se pone fea la cosa sin agua", concluye.

http://www.oem.com.mx/diariodexalapa/notas/n2883032.htm

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